Barranquilla sigue acelerando su apuesta por la Fórmula 1. El alcalde Alejandro Char confirmó que la ciudad mantiene conversaciones activas para albergar un Gran Premio durante al menos 10 años y que espera anunciar avances en el primer semestre de 2026. La propuesta no sería el GP de Colombia sino el “Gran Premio del Caribe”, en línea con la estrategia de expansión regional del campeonato.
La categoría reina del automovilismo tiene hoy un calendario de 24 carreras en cinco continentes y mueve cifras superiores a US$3.000 millones anuales en ingresos, según reportes financieros de Liberty Media, su dueño comercial. Cada sede paga un canon que, en los contratos recientes, oscila entre US$25 millones y US$55 millones por año. A cambio, las ciudades reciben exposición global en transmisiones que superan los 1.500 millones de espectadores acumulados por temporada.
Char aseguró que el proyecto contempla un trazado semiurbano que pasaría por la Loma, la Aleta del Tiburón, el Gran Malecón del Río y el futuro Movistar Arena de Barranquilla. “No es por un año, es por 10 años. Vamos bien”, afirmó el mandatario al referirse a las gestiones. También señaló que hay equipos técnicos trabajando en el diseño y en el lobby ante los directivos del campeonato.
En diciembre de 2025, el piloto colombiano Juan Pablo Montoya afirmó que la categoría busca una carrera en el Caribe y que el interés por Barranquilla es real, aunque advirtió que hay mejoras pendientes en infraestructura y logística.

Barranquilla busca un contrato a 10 años con la Fórmula 1
El modelo de negocio de la Fórmula 1 exige garantías de largo plazo. Ciudades como Miami firmaron acuerdos iniciales por 10 años para asegurar estabilidad financiera y retorno de inversión. En América Latina, el referente es el Gran Premio de São Paulo, que renovó contrato hasta 2030 y genera, según autoridades locales, más de US$300 millones en impacto económico por edición.
En comparación, el presupuesto anual de Barranquilla para 2025 supera los $5 billones, según cifras oficiales del Distrito. Un canon de US$40 millones anuales representaría cerca de $160.000 millones por año al tipo de cambio actual, sin contar costos de adecuación de pista, seguridad y logística. La apuesta, entonces, apunta a compensar esa inversión con turismo, ocupación hotelera, consumo y visibilidad internacional.
Los grandes premios urbanos, como el de Mónaco o Singapur, se han convertido en vitrinas de ciudad. Singapur, por ejemplo, reportó más de 260.000 asistentes en su edición de 2023, con picos de ocupación hotelera cercanos al 95 %. Barranquilla busca replicar ese efecto aprovechando el Gran Malecón y la cercanía al río Magdalena como parte del atractivo del circuito.
Impacto económico y retos de infraestructura en Barranquilla
La ciudad ya ha sido elegida como sede de la próxima final de la Copa Sudamericana y acaba de inaugurar el hotel de la Federación Colombiana de Fútbol. Sin embargo, la Fórmula 1 exige estándares técnicos de la Federación Internacional del Automóvil en materia de seguridad, boxes, paddock, conectividad y movilidad.

El trazado propuesto sería semiurbano, lo que implicaría cierres viales y adecuaciones temporales. En otras ciudades, estos ajustes han requerido inversiones adicionales en transporte y renovación de espacio público. El desafío para Barranquilla será demostrar viabilidad financiera y respaldo privado.
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Si se concreta, sería la primera carrera de Fórmula 1 en Colombia y una de las pocas en el Caribe. El anuncio, según Char, podría darse en el primer semestre de 2026. La decisión final dependerá de la negociación del contrato comercial y de la aprobación técnica del circuito.




