La transición energética dejó de ser una discusión lejana para convertirse en una realidad cada vez más visible en Colombia. En medio de los debates sobre sostenibilidad, ahorro de energía y nuevas fuentes de generación eléctrica, empiezan a consolidarse modelos que buscan producir electricidad más cerca de donde se consume y con menor impacto ambiental.
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La energía solar se ha convertido en uno de los pilares de esa transformación. Además de los grandes parques solares que se proyectan en regiones como La Guajira, el país comienza a experimentar con esquemas de generación distribuida que pueden instalarse en terrenos más pequeños y conectarse rápidamente a la red eléctrica.
En ese contexto empiezan a destacar las minigranjas solares, pequeñas plantas de generación fotovoltaica que ya están aportando energía al sistema eléctrico colombiano y que podrían jugar un papel relevante en la expansión de las energías renovables en el país.
Las minigranjas solares ya están aportando energía al sistema eléctrico
Un ejemplo de este modelo se observa en el conjunto de 50 generadores solares coordinados por Unergy, que han aportado 65.916 MWh al Sistema Interconectado Nacional (SIN) entre diciembre de 2023 y enero de 2026.
De acuerdo con los registros de XM, operador del mercado de energía en Colombia, esta producción equivale al consumo anual promedio de más de 35.000 hogares colombianos.
Estos generadores se encuentran distribuidos en ocho subáreas operativas del SIN, entre ellas Atlántico, Bolívar, Cauca-Nariño, Córdoba-Sucre, Gran Centro Magdalena, Meta, Norte de Santander y Santander.
En este esquema, Unergy opera como empresa de servicios públicos (E.S.P.), encargándose de coordinar la gestión técnica y regulatoria de estos activos.
Esto incluye el seguimiento de mediciones, la elaboración de reportes y la articulación con el operador del mercado eléctrico y otros actores del sistema energético.

La coordinación resulta clave para garantizar la trazabilidad de la energía producida y asegurar que múltiples generadores pequeños puedan integrarse al sistema eléctrico de forma ordenada.
El crecimiento de las minigranjas solares responde a una oportunidad estructural dentro del sistema energético colombiano.
Según análisis del Banco Mundial, la generación distribuida —es decir, aquella que se produce cerca del lugar donde se consume— puede aumentar la resiliencia de las redes eléctricas, reducir pérdidas de transmisión y dinamizar economías locales cuando existe un marco regulatorio adecuado.
En Colombia, ese marco comenzó a consolidarse con la Ley 1715 de 2014, que promueve el desarrollo de energías renovables no convencionales, y con la Resolución CREG 174 de 2021, que establece condiciones regulatorias para plantas de generación menores a 1 megavatio (MW).
Estas reglas permiten que proyectos más pequeños puedan entrar en operación en tiempos significativamente más cortos que las grandes centrales de generación.
La ventaja de las minigranjas solares frente a los grandes parques solares
La diferencia entre una minigranja solar y un parque solar de gran escala es considerable, tanto en tamaño como en tiempos de desarrollo.
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Un parque solar de gran capacidad suele requerir extensiones amplias de terreno, procesos de licenciamiento ambiental, consultas previas y nuevas infraestructuras de transmisión eléctrica. Según estimaciones del sector, estos procesos pueden extenderse hasta 2.000 días antes de que el proyecto entre en operación.
En contraste, una minigranja solar de 1 MW puede construirse en pocos meses sobre aproximadamente dos hectáreas de terreno, conectarse a la red de media tensión existente y empezar a generar electricidad sin requerir nuevas líneas de transmisión.
Este modelo reduce tiempos de desarrollo y facilita la incorporación rápida de nueva capacidad renovable al sistema energético.
Según Eduardo Ospina, cofundador y CEO de Unergy, este tipo de proyectos permite complementar actividades tradicionales del campo sin reemplazarlas.
“Hay campesinos y ganaderos que llevan décadas trabajando la misma tierra y hoy enfrentan más riesgo que nunca por el cambio en los patrones de lluvia y sequía. Una minigranja en dos hectáreas no reemplaza su actividad, la complementa con un ingreso recurrente que los protege en los momentos difíciles”, explicó.
El modelo busca aprovechar pequeños espacios de terreno para producir electricidad mientras se mantienen otras actividades productivas.
Según datos de SER Colombia, durante 2026 podrían entrar en operación 177 MW de capacidad renovable en 16 proyectos, mientras otras iniciativas ya iniciaron pruebas técnicas o se encuentran en desarrollo.
El gremio estima que el país podría cerrar el año con cerca de 4.200 MW de capacidad instalada en energías renovables, de los cuales más de 1.300 MW corresponderían a recursos distribuidos y autogeneración.
Este crecimiento dependerá en gran medida de la capacidad del sistema eléctrico para integrar proyectos de diferentes tamaños y ubicaciones.
“Las redes de transmisión no fueron diseñadas para crecer al ritmo que exige la transición hacia energías limpias, y es ahí donde entran las minigranjas”, explicó Ospina.
El ejecutivo agrega que “no es lo mismo generar energía en La Guajira y llevarla a Bogotá, que generarla en la misma localidad donde se va a consumir”.
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Este enfoque busca reducir la presión sobre las redes de transmisión y acercar la generación eléctrica a los centros de consumo.




