La economía colombiana ha demostrado resiliencia a pesar del aumento sin precedentes del salario mínimo, que este año subió más del 23 %, según un informe de J.P.Morgan que destaca que las dinámicas del desempleo en el país siguen siendo «constructivas».
El banco estadounidense concluyó que, a pesar de los temores iniciales, la creación de puestos de trabajo se ha mantenido en terreno positivo y el desempleo permanece cerca de sus mínimos históricos.
Incluso recordó que, en febrero de 2026, la tasa de desocupación nacional se situó en el 8,4 %, lo que representa una caída de 30 puntos básicos respecto al mes anterior, y se mantiene muy cerca del mínimo histórico del 8,3 % registrado en noviembre de 2025.
Además, en los centros urbanos, la cifra fue del 8,5 %, lo que significa que está 2,3 puntos porcentuales por debajo del promedio observado entre 2010 y 2019.
En cuanto a la generación de puestos de trabajo, el empleo nacional creció un 1 % mensual en febrero, tras una leve contracción en enero. La entidad financiera destacó además que la creación de empleo no está siendo impulsada únicamente por el sector público, ya que sectores como la manufactura, el entretenimiento, la construcción y las comunicaciones lideraron en este frente.
Salarios al alza e informalidad controlada
El informe de J.P.Morgan también destaca el crecimiento de los ingresos de los trabajadores, que se aceleró hasta el 5,5 % anual real en enero, por cuenta de un aumento nominal del 11 %. Según la firma, este fenómeno está proporcionando «vientos de cola sustanciales para el gasto de los consumidores en los próximos meses».
Por otro lado, el documento resalta que la tasa de informalidad laboral se ha mantenido estable en torno al 55 % a nivel nacional desde junio del año pasado, sin señales claras de incremento debido a los mayores costos de contratación.
De hecho, en las zonas urbanas, la informalidad se situó en el 41,7 %, una cifra que permanece cerca del mínimo histórico del 41 % reportado el primer mes del año.
A pesar de estos indicadores positivos, J.P.Morgan advierte sobre un factor estructural que podría limitar el horizonte económico: la baja tasa de participación laboral, es decir, la relación de trabajadores disponibles en la economía para la producción respecto al total de las personas en edad de trabajar.
Las tasas de participación nacional (64,6 %) y urbana (66,5 %) de personas trabajando o buscando empleo se encuentran 1,7 y 1,5 puntos porcentuales por debajo de sus promedios de 2010-2019, respectivamente.
Esta tendencia a la baja, que precede a la pandemia, representa un riesgo latente, ya que «podría pesar sobre el crecimiento potencial del PIB de Colombia», según la firma, al reducir la oferta de mano de obra disponible para la producción.
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