Fenómeno de El Niño se acerca en Colombia: hay más del 60 % de probabilidad de que llegue desde mitad de año 

El Fenómeno de El Niño supera el 60 % de probabilidad en Colombia. Autoridades activan alertas ante posibles impactos en agua, incendios y economía. 

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Colombia vuelve a encender las alertas climáticas. La probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle en el país a partir de mitad de 2026 ya supera el 60 %, un escenario que está llevando a entidades oficiales y expertos a activar planes de preparación ante posibles impactos en agua, energía, agricultura e incendios forestales. 

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La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) confirmó que existe un 61 % de probabilidad de desarrollo del fenómeno entre mayo y julio, con un incremento progresivo que podría superar el 90 % hacia finales del año.  

Este panorama coincide con análisis científicos recientes que ubican la probabilidad por encima del 60 % entre junio y agosto de 2026 . 

Ante este escenario, la UNGRD emitió la Circular 028 de 2026, dirigida a gobernadores, alcaldes, autoridades ambientales y entidades del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo, con lineamientos específicos para anticiparse a los efectos del fenómeno. 

El director de la entidad, Carlos Carrillo Arenas, planteó que el objetivo es activar medidas preventivas frente a escenarios como desabastecimiento hídrico e incendios forestales. La estrategia se estructura en tres ejes: conocimiento del riesgo, reducción del riesgo y manejo de desastres. 

fenómeno de el niño

Entre las principales recomendaciones se incluyen la identificación de zonas vulnerables, el uso eficiente del agua, el mantenimiento de sistemas de acueducto y el fortalecimiento de instrumentos financieros como seguros agropecuarios. Estas medidas reflejan el impacto transversal que puede tener El Niño en múltiples sectores productivos. 

El posible regreso de El Niño ocurre en un momento de transición climática global. De acuerdo con reportes recientes de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), el planeta está saliendo de una fase de La Niña y entrará en condiciones neutrales en las próximas semanas. 

Este comportamiento es clave, ya que históricamente las fases neutrales suelen preceder la consolidación de eventos El Niño. Según las proyecciones, entre junio y agosto existe una probabilidad superior al 60 % de que el fenómeno se materialice, lo que podría generar lluvias irregulares, temperaturas más altas y periodos secos en varias regiones. 

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Sin embargo, los expertos aclaran que un evento extremo o “súper El Niño” no es, por ahora, el escenario más probable, aunque el fenómeno podría mantenerse activo hasta finales de 2026 con intensidades variables. 

¿Dónde impactaría más el fenómeno de El Niño en Colombia? 

Más allá del comportamiento climático, el principal riesgo para Colombia radica en la combinación de factores estructurales. Un estudio publicado en el Journal of Biogeography advierte que cinco de las siete ecorregiones más amenazadas de América tropical están en Colombia, lo que aumenta la vulnerabilidad del país ante eventos como El Niño. 

Estas ecorregiones —que incluyen zonas como el Catatumbo, Magdalena-Urabá, la Cordillera Oriental y el valle del Magdalena— concentran presiones simultáneas de cambio climático, deforestación e incendios. En total, abarcan más de 372.000 km², un territorio comparable con países como Japón o Noruega. 

“Lo que revela este estudio es que varias ecorregiones en Colombia están expuestas a múltiples presiones climáticas y ambientales de manera simultánea; esto cambia completamente la escala del problema”, afirmó Benjamín Quesada, climatólogo y coautor del estudio . 

Esta “exposición compuesta” implica que los efectos de El Niño podrían amplificarse, generando impactos más severos en ecosistemas estratégicos y en actividades económicas dependientes del agua. 

Sequía. Imagen: Generada por AI

El posible desarrollo de El Niño tiene implicaciones directas sobre sectores clave de la economía. En primer lugar, el riesgo de desabastecimiento hídrico podría afectar tanto el consumo urbano como la producción agrícola e industrial. 

En el sector energético, la menor disponibilidad de agua en embalses podría presionar el sistema eléctrico, altamente dependiente de la generación hidroeléctrica. Esto podría traducirse en mayores costos de energía o necesidad de activar fuentes térmicas. 

Para la agricultura, el fenómeno representa un doble desafío: sequías prolongadas en algunas regiones y eventos extremos en otras. Los cultivos podrían enfrentar pérdidas por estrés hídrico, mientras que el aumento de incendios forestales podría impactar áreas productivas y ecosistemas. 

De hecho, el estudio advierte que “un fenómeno de El Niño muy fuerte a finales de 2026 traería consecuencias muy graves para el agua, la agricultura y la ocurrencia de desastres climáticos en Colombia”. 

Aunque la probabilidad de El Niño es elevada, la declaratoria oficial aún depende del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), entidad encargada del monitoreo de las condiciones océano-atmosféricas.

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En los próximos meses, el comportamiento de las lluvias y la evolución de las temperaturas del océano Pacífico serán determinantes para confirmar el fenómeno. Mientras tanto, el llamado de las autoridades es a prepararse.