En medio de un mercado cada vez más competitivo y en transformación, Nike consolida su estrategia en América Latina con una apuesta clara: conectar de manera más profunda con el consumidor, fortalecer su presencia regional y adaptar su modelo de negocio a las particularidades de cada país.
Así lo revela José Maturell, director de marketing de Nike y líder de la operación para Colombia, Venezuela, Centroamérica y el Caribe, quien destaca que la marca está enfocada en evolucionar más allá de la venta de productos para convertirse en un actor relevante dentro de la cultura deportiva y urbana de la región.
Valora Analitik habló con Maturell en la reapertura de la tienda Nike en el centro comercial El Tesoro en Medellín con el concepto Rise 2.0, enfocado en experiencias digitales y locales.
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Según Maturell, uno de los principales ejes del negocio es entender que América Latina no es un mercado homogéneo. Por el contrario, cada país tiene dinámicas propias de consumo, niveles de acceso y formas distintas de relacionarse con el deporte y la moda. En ese contexto, Nike busca desarrollar estrategias más localizadas, conectadas con las comunidades y alineadas con las tendencias culturales.
Esta visión se alinea con la estrategia global de la compañía, que ha puesto el foco en el consumidor como centro de todas sus decisiones, desde la innovación de producto hasta la experiencia en tienda. En Colombia, por ejemplo, la marca ha avanzado hacia modelos de retail más personalizados y experienciales, con formatos que priorizan la interacción y la conexión emocional con el cliente.

Un negocio que trasciende el producto
Para Nike, el crecimiento en la región va más allá de ampliar su portafolio: se enfoca en fortalecer su posicionamiento como marca aspiracional. Maturell enfatiza que el reto está en “construir relaciones de largo plazo con los consumidores, especialmente en mercados donde el poder adquisitivo puede ser limitado, pero el valor simbólico de la marca sigue siendo alto”.
Este enfoque no es nuevo. Históricamente, Nike ha construido su liderazgo a partir de estrategias de marketing basadas en storytelling, patrocinio de atletas y conexión emocional con el público como lo es con la marca Jordan, lo que le ha permitido consolidarse como una de las marcas más influyentes del mundo.
En América Latina, a su vez, esa fórmula se adapta a través de iniciativas que integran deporte, cultura urbana y comunidades locales, con un énfasis especial en disciplinas como el fútbol, que continúa siendo un motor clave de engagement en la región y que se refuerza previo al Mundial de la FIFA 2026.
Otro de los pilares de la estrategia es la evolución del canal de ventas. Nike opera en mercados como Colombia a través de modelos de distribución mixtos, que combinan tiendas propias, aliados comerciales y plataformas digitales, apunta Maturell.
En este contexto, señala que el crecimiento del canal directo al consumidor —especialmente digital— es fundamental para el futuro del negocio. Sin embargo, también reconoce la importancia de mantener una red sólida de distribuidores que permitan ampliar el alcance de la marca en distintos territorios.
La compañía ha venido apostando por formatos de tienda más innovadores, donde la experiencia del cliente cobra protagonismo y se integra con herramientas tecnológicas y propuestas personalizadas.

Competencia y desafíos del mercado
El panorama no está exento de retos: la industria deportiva enfrenta una creciente competencia, tanto de marcas tradicionales como de nuevos jugadores que han ganado relevancia en segmentos específicos. A esto se suma la necesidad de adaptarse a cambios en el comportamiento del consumidor, cada vez más digital, informado y exigente.
En el mundo, Nike también enfrenta presiones por el crecimiento moderado de sus ingresos y la necesidad de ajustar su estrategia para recuperar participación de mercado en algunos segmentos.
Frente a este escenario, la apuesta en América Latina cobra aún más relevancia como un mercado con alto potencial de crecimiento, impulsado por una población joven, una fuerte cultura deportiva y una creciente adopción del comercio digital.
En palabras de Maturell, el objetivo es claro: seguir posicionando a Nike como una marca relevante, cercana y capaz de inspirar a nuevas generaciones de consumidores.
Así, Nike reafirma su compromiso con la región y se prepara para una nueva etapa de crecimiento, en la que la innovación, la conexión emocional y la experiencia del consumidor serán los principales motores de su expansión.




