De beneficio a eje estratégico: así está cambiando la conversación sobre el bienestar laboral

Compensar analizó cómo el bienestar del trabajador está pasando a un primer plano en el entorno empresarial colombiano.

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En un mercado laboral donde la rotación, el agotamiento y la desconexión se han convertido en los grandes enemigos de la productividad, el bienestar de los trabajadores ha pasado de ser un elemento decorativo en la estrategia corporativa para transformarse en una ventaja competitiva determinante y, precisamente, las organizaciones que así lo han entendido no solo cuidan a sus equipos sino que logran que estos estén más comprometidos, tengan mayor sentido de pertenencia y se adapten con agilidad a un entorno que cambia constantemente.

Compensar, una de las 30 empresas que mejor atraen y retienen talento en el país, según Merco Talento, no solo es fiel a su propósito de promover el bienestar de millones de personas y familias, sino que además asegura que esta filosofía la vivan de primera mano sus colaboradores, manteniendo una coherencia entre lo que declara y la experiencia de quienes lo hacen posible.

Katerine García, coordinadora de CoE de Cuidado al Colaborador de la entidad, lleva 12 años contribuyendo a que el bienestar trascienda el discurso y sea una experiencial real para las 14.000 personas que hoy trabajan en Compensar. En conversación con Valora Analitik habló sobre esta apuesta que, como ella misma señala, parte de la idea de que el bienestar empiece por casa.

El bienestar laboral lleva años en la agenda corporativa, pero hay quienes dicen que la conversación está cambiando de verdad, ¿Cómo lo perciben desde Compensar?

Lo que estamos viendo es una evolución profunda. Las organizaciones han dejado atrás la mirada transaccional del bienestar —ese enfoque donde simplemente se brinda un beneficio— para entenderlo como un eje estratégico que impacta directamente en la productividad, el compromiso y los resultados del negocio. En Compensar desde siempre hemos tomado esa decisión de manera explícita, concibiendo el cuidado al colaborador como algo mucho más integral.

De todas formas, considero que las empresas que lo ven desde esa perspectiva no lo hacen por altruismo, todo lo contrario, comprenden que un trabajador sano, productivo, feliz y competente redunda en éxito empresarial. Por lo tanto, poner al colaborador en el centro fortalece su compromiso, el cual se ve reflejado en los indicadores que más duelen cuando no funcionan: el ausentismo, la rotación, la falta de innovación y la baja adaptabilidad al cambio.

"Quien no vea el bienestar como motor de competitividad, perderá la carrera por el talento" dijo Katerine García, coordinadora de CoE de Cuidado al Colaborador de Compensar. Foto: Compensar.
«Quien no vea el bienestar como motor de competitividad, perderá la carrera por el talento» dijo Katerine García, coordinadora de CoE de Cuidado al Colaborador de Compensar. Foto: Compensar.

Precisamente, ustedes acompañan a empresas de todos los sectores y tamaños en la construcción de sus propios modelos de bienestar, ¿cómo garantizan que al interior esa filosofía sea auténtica y coherente con la misionalidad de la empresa?

Una frase lo resume todo: en Compensar el bienestar empieza por casa. En palabras coloquiales, yo no puedo vender pan sin saber hacerlo. Si vamos a ser referentes para las empresas afiliadas, siendo aliados en el diseño de sus modelos de bienestar integral, tenemos que vivirlo primero nosotros. No tendría ningún sentido promover la salud física de nuestros colaboradores enviándolos a un gimnasio externo cualquiera, cuando dentro de nuestro propio core de negocio contamos con todo un equipo que diseña experiencias orientadas a mejorar hábitos saludables.

El mensaje para las organizaciones es claro: no se trata solo de declarar beneficios, sino de construir planes que acompañen las diferentes etapas de la vida del colaborador y que lo desarrollen no solo en función de su trabajo, sino como persona, en su familia, teniendo presente sus sueños, dolores y metas individuales.

¿De qué manera han materializado esa visión dentro de una organización tan diversa como Compensar, con cerca de 14.000 colaboradores?

Eso es justamente uno de los grandes retos y, a la vez, una de las mayores oportunidades. En Compensar trabajan profesionales de la salud, docentes en distintas áreas del conocimiento, científicos de datos, auxiliares de cocina y muchos otros roles más; es decir, nuestra gente es diversa y, por lo tanto, con necesidades completamente distintas, lo que implica que debamos leer permanentemente a nuestros colaboradores y no aplicar “recetas únicas”. Y no es intuición, usamos analítica de datos, por mencionar una de las herramientas que implementamos, para conocer profundamente los momentos de vida de cada persona, identificando sus necesidades, expectativas y motivaciones. Así, pasamos de solamente ‘ofrecer beneficios’ a diseñar soluciones de precisión que evolucionan con ellos.

Para llegar a ello, logramos transformar la data en una oferta de valor al colaborador, integrada por cuatro pilares: bienestar integral, relaciones de valor, propósito compartido y desarrollo personal y profesional. En esta oportunidad quisiera profundizar en el pilar de bienestar integral, dentro del cual hemos fortalecido lo que llamamos el modelo “Beneficios C”, un plan que reúne más de 30 acciones en cinco dimensiones: cuidado de la familia, salud física y mental, tiempo y flexibilidad, desarrollo y finanzas personales. Cada una representa un frente de acción con programas concretos, medibles y valorados por los propios colaboradores.

Hay más de 14.000 colaboradores activos en Compensar. Foto: Compensar.
Hay más de 14.000 colaboradores activos en Compensar. Foto: Compensar.

Háblenos de esos programas concretos ¿qué impacto han tenido?

En salud física y mental, nuestro programa bandera es la membresía gratuita para acceder a los gimnasios de Compensar, permitiéndoles a los colaboradores asistir hasta cuatro veces por semana y, además, extender el beneficio a su núcleo familiar. En usos, el año anterior registramos aproximadamente 73.000, un impacto que no es solo físico, pues estamos convencidos de que el ejercicio es un potenciador que favorece la salud mental, logrando un equilibrio con efectos directos en la calidad de vida, la reducción del ausentismo y el bienestar general de nuestros colaboradores.

Con relación al cuidado de la familia, en 2025 impactamos a más de 13.500 colaboradores en los eventos de fin de año, lo que significa que casi el cien por ciento participó en al menos uno de ellos. Además, mediante Bienestar a la Carta, una plataforma digital que funciona como un “Amazon del bienestar”, 9.500 personas disfrutaron los descuentos y bonos para vivir experiencias únicas junto a los que más quieren.

En la dimensión de tiempo y flexibilidad ofrecemos beneficios que van más allá de lo que nos exige la ley. Entre ellos, la posibilidad de teletrabajar desde el exterior hasta por dos semanas, modalidad que en 2025 acumuló 1.100 días de trabajo remoto fuera del país. Adicionalmente, brindamos días adicionales de vacaciones para quienes completan hasta diez años de antigüedad, que significó más de 11.500 días disfrutados el año pasado.

Sobre finanzas personales, contamos con un fondo mutuo de inversión en el que participan aproximadamente 5.500 colaboradores. El beneficio es sencillo pero poderoso: si el colaborador ahorra el uno por ciento de su salario, Compensar aporta otro uno por ciento. Al final del año, lo que parecía un ahorro pequeño se duplica. Sin embargo, acá lo más importante no es el dato: es construir una mentalidad de ahorro y proyección a largo plazo.

Y hay un programa que quisiera destacar especialmente, porque creo que apunta a algo que pocas organizaciones están haciendo, se trata de “Bolsillo Sano, Mente Sana”, el cual facilita acompañamiento en bienestar financiero con componente psicológico. En ese sentido, hemos identificado que existe una correlación directa entre la salud financiera y la salud mental, es decir, una persona con dificultades económicas enfrenta estrés, ansiedad y otros efectos; por eso, decidimos mezclar esos dos mundos: el coaching financiero y el acompañamiento emocional. No es el típico programa donde te enseñan qué es el gasto hormiga, sino que es un proceso individual, integral y profundo, con el fin de que los colaboradores tengan una vida financiera y emocional saludable.

Por último, y no menos importante, desde el componente de desarrollo, el año pasado capacitamos, a través de nuestra Universidad Corporativa, a 14.200 personas en distintos frentes; otorgamos 170 auxilios educativos para formación técnica, tecnológica, de pregrado y posgrado, entre otros beneficios.

Compensar renovó recientemente el sello de Empresa Familiarmente Responsable (EFR), una certificación que tenían desde hace 15 años, ¿qué valor real tiene eso más allá del reconocimiento?

Mucho. Y yo siempre digo lo mismo cuando empresas me buscan para preguntarme por este modelo: no lo hagan para cumplir la norma. Háganlo al revés. La suma de todo lo que hacen bien —las políticas de conciliación, las prácticas de flexibilidad, los mecanismos de corresponsabilidad— es lo que al final los hace una empresa familiarmente responsable. Si trabajas solo para la certificación, es mecánico y vacío. Si lo haces de manera estratégica, midiendo impactos, los resultados hablan solos.

Para nosotros, el sello EFR es una herramienta de mejora continua, no un trofeo. Nos exige medirnos, evaluarnos y adaptarnos. Y eso es especialmente valioso en un contexto como el colombiano, donde estamos atravesando cambios normativos importantes en materia laboral. Lo que antes era catalogado como un beneficio extra puede pasar a ser un requisito legal, y si no tienes una estructura sólida de bienestar, ese cambio te encuentra desprevenido.

Además, este modelo nos hace resilientes ante los retos laborales que ya plantea este 2026. Quien no vea el bienestar como motor de competitividad, perderá la carrera por el talento.

Destacado: Compensar amplió su impacto en MiPymes cerca de un 92 % en 2025.

Para terminar, ¿cuál es el papel de los líderes en todo este ecosistema?

Son el director técnico del juego: la primera mano que tiene un colaborador es su jefe inmediato. Si ese líder no está comprometido con la conciliación, con el bienestar, con los espacios de conversación genuina, todo lo demás se queda en papel. Los líderes no solo deben dar retroalimentación sobre resultados: deben crear ambientes donde la persona se sienta vista, escuchada y apoyada. Ese es el verdadero multiplicador del bienestar en cualquier organización.