A pesar de las recientes estrategias de financiamiento y manejo de deuda ejecutadas por el Gobierno, la Dirección de Investigaciones Económicas de Bancolombia estima que el desajuste fiscal es tan significativo que el déficit podría ubicarse entre el 6,5 % y el 7 % del PIB al cierre de 2026.
Esta cifra contrasta radicalmente con la meta del 5,1 % anunciada en el Plan Financiero oficial y también superaría el 6,4 % registrado a finales del año pasado. Más bien, se acerca al dato registrado en 2021 (7,1 %) en medio de la pandemia.

En las últimas semanas, el Ministerio de Hacienda ha desplegado dos tácticas principales para estabilizar las métricas de endeudamiento.
Primero, realizó una recompra de bonos externos (tender offer) el pasado 20 de abril por un valor de US$4.560 millones, lo que permitió generar ahorros en intereses por cerca de US$6.214 millones al vencimiento, según la entidad.
Segundo, avanzó con la cancelación anticipada del 60 % de una operación de liquidez conocida como TRS, la cual sumaba US$9.300 millones en total.
El Banco Itaú reveló ayer que estima que el faltante para completar el pago del TRS sería cercano a US$600 millones.
Estrategia en deuda no compensa el gasto
Para Bancolombia, estos movimientos son insuficientes frente al gasto desbordado. Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de la entidad, señaló en que “aunque parece que las movidas recientes lograrán estabilizar la deuda bruta alrededor del 61 % del PIB, lo cierto es que no han estado acompañadas de una estrategia de consolidación fiscal creíble y contundente por parte del Gobierno”.
Clavijo enfatizó además que las mejoras en los indicadores de deuda serán superficiales si no se ataca el problema de fondo: “anticipamos que los movimientos recientes no modifican la posición fiscal ampliamente vulnerable de Colombia”.

De hecho, el informe detalla un panorama de liquidez crítico. La disponibilidad de caja se situó en abril en apenas $10,2 billones (0,58 % del PIB), una cifra muy inferior al promedio histórico para ese mes, que suele rondar los $33 billones (1,8 % del PIB).
En su análisis, la entidad identifica tres factores clave detrás de este desajuste: una sobre-ejecución del gasto, pues entre enero y abril, se estima un cumplimiento excesivo del presupuesto de aproximadamente $27,6 billones, unos ingresos tributarios que fueron $1,7 billones inferiores a la expectativa oficial en el primer cuatrimestre y el hecho de que la Corte Constitucional ha invalidado la mayoría de los impuestos derivados de las emergencias económicas decretadas por el Gobierno.
A esto se suma que el Ejecutivo tuvo que comprar cerca de US$1.000 millones en el mercado spot para cumplir con sus obligaciones de prepago del TRS, lo que presionó la tasa de cambio hacia los $3.800 por dólar.
Riesgos futuros
El informe de Bancolombia asegura que cualquier alivio es momentáneo, aunque la entidad espera que el espacio liberado en el cupo de emisiones de títulos TES y TCO (donde se han redimido anticipadamente al menos $27 billones y $29 billones, respectivamente) sea utilizado en la segunda mitad del año para cubrir las crecientes necesidades de caja.
Clavijo concluyó que el país enfrenta presiones de gasto primario tan elevadas que darán lugar a un descalce comparable al del año anterior.
Y aunque el repunte en los precios internacionales del crudo podría inyectar ingresos tributarios adicionales cercanos al 0,5 % del PIB, asegura que este factor no sería suficiente para evitar que el déficit fiscal roce el 7 % este año.
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