Inflación en Colombia: hogares están dejando de consumir estos alimentos ante los altos precios 

La inflación sigue cambiando silenciosamente la forma en que comen y gastan millones de hogares en Colombia. Este es el panorama. 

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La inflación en Colombia ya no solo se refleja en los reportes mensuales del Dane o en los anuncios del Banco de la República. Ahora también está transformando las decisiones más cotidianas dentro de los hogares: desde las frutas que dejan de comprarse hasta las comidas fuera de casa que comienzan a desaparecer del presupuesto familiar. 

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Mientras el IPC anual llegó a 5,68 % en abril de 2026, por encima del 5,16 % registrado un año atrás, miles de familias están ajustando silenciosamente sus hábitos de consumo para poder llegar a fin de mes. El cambio ya empieza a sentirse especialmente en los alimentos, el transporte y los gastos diarios que antes parecían manejables. 

Un análisis financiero elaborado por Russell Bedford Bogotá advierte que el impacto del costo de vida está llevando a los hogares colombianos a priorizar únicamente lo esencial, aplazar compras y reducir consumos repetitivos que terminan golpeando el bolsillo más de lo previsto.  

“Cuando alimentos, vivienda y transporte suben al mismo tiempo como lo mostró el último dato de la inflación, las personas no ajustan un solo gasto, además empiezan a tomar microdecisiones todos los días. Ahí es donde el IPC cambia la rutina y deja de ser solo un dato técnico”, explicó Olga Tapias, socia de la firma en Bogotá y autora del análisis.  

Los alimentos que hogares están dejando de consumir por la inflación 

El estudio revela que uno de los principales impactos del aumento de precios se está viendo en productos básicos de la alimentación diaria. 

Según el análisis, muchas familias están reemplazando proteínas más costosas, reduciendo compras de frutas o limitando ciertos alimentos debido al incremento sostenido de precios. 

Precio de los alimentos en Colombia

Las cifras muestran la dimensión del fenómeno. La división de alimentos registró una inflación anual de 6,71 %, mientras algunos productos específicos tuvieron aumentos mucho mayores.  

Solo en abril, las frutas frescas subieron 5,52 %, las papas 8,05 %, los huevos 3,92 % y la carne de res 1,68 %. Pero el impacto se vuelve aún más fuerte al revisar el acumulado del año: las frutas acumulan un incremento de 20,97 % y la papa de 36,51 %.  

Por eso, el informe señala que muchas personas están cambiando sus hábitos de compra, comparando precios por kilo, buscando productos de temporada o migrando hacia presentaciones más económicas. 

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Incluso, el documento advierte que algunos hogares ya están sustituyendo proteínas tradicionales por opciones más baratas como el huevo. “La fruta que no se puede comprar, la carne que se cambia por otra proteína más barata como el huevo, el domicilio que se cancela antes de pedirlo o el arreglo de la casa que vuelve a quedar pendiente”, menciona el análisis sobre las decisiones que hoy toman las familias colombianas.  

Comer por fuera se convirtió en uno de los primeros recortes 

Otro de los gastos que más rápido están desapareciendo del presupuesto son las comidas fuera de casa y los domicilios. El informe señala que el primer ajuste suele aparecer en “el almuerzo fuera, el café, el pedido del fin de semana o la salida familiar”.  

La razón también aparece en las cifras del IPC: restaurantes y hoteles registraron una inflación anual de 9,61 %, la más alta entre todas las divisiones medidas por el Dane. Además, las comidas en establecimientos acumulan un incremento de 5,95 % entre enero y abril.  

Para muchas familias, esos pequeños gastos repetidos durante la semana terminaron convirtiéndose en uno de los primeros puntos de recorte. 

“El error más común es mirar solo el precio y no la frecuencia. Un gasto de $15.000 puede parecer menor, pero si se repite varias veces por semana termina pesando más que una compra grande”, agregó Olga Tapias.  

Transporte y servicios públicos también presionan el bolsillo de los colombianos

La presión inflacionaria también se está sintiendo con fuerza en transporte, gasolina y gastos del hogar. El análisis de Russell Bedford muestra que el transporte urbano acumula una variación de 10,29 % en 2026, mientras que los combustibles para vehículos aumentaron 2,48 % solo en abril.  

Eso ha llevado a muchas personas a reorganizar trayectos, reducir desplazamientos innecesarios y agrupar diligencias para evitar más gastos en gasolina, taxis o aplicaciones de transporte. 

A esto se suman los gastos de vivienda. El rubro de alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles subió 4,11 % anual y representa el 33,12 % de la canasta del IPC, es decir, cerca de un tercio del gasto total promedio de los hogares colombianos.  

servicios públicos en Colombia

El arriendo efectivo aumentó 0,61 % en abril, la copropiedad 3,82 % y el gas 2,13 %. La inflación también está afectando decisiones relacionadas con compras para el hogar y acceso al crédito. 

Los muebles y artículos del hogar subieron 5,79 % anual, mientras que las tasas de financiación siguen elevadas. La Superfinanciera certificó para mayo una tasa de interés bancario corriente de 18,78 % efectivo anual para crédito de consumo y ordinario, con una tasa de usura de 28,17 %.  

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Por eso, el informe recomienda aplazar compras no urgentes y evitar financiar gastos básicos con tarjetas de crédito o préstamos de consumo. “La recomendación no es recortar por recortar, sino proteger lo esencial: alimentación, vivienda, transporte y obligaciones. Lo aplazable no debería financiarse con crédito costoso”, concluyó Tapias.