El sector de vivienda no llega bien a las elecciones de 2026. Según datos de Camacol, el mercado cerró 2025 con las ventas y lanzamientos en recuperación, pero los inicios de obra en mínimos históricos. En vivienda VIS el deterioro fue más agudo: en el primer semestre de 2025, los inicios de obra cayeron 38,1 %, y la tendencia se agravó hacia el cierre del año. Cada año se financian alrededor de 130.000 viviendas nuevas, mientras se forman 370.000 hogares urbanos.
A esa brecha se suma las decisiones del gobierno. La inversión pública en vivienda cayó 35,7 % en el Presupuesto General de la Nación 2026, lo que significa que vivienda representará apenas 1,96 % de la inversión total y 0,09 % del PIB, los niveles más bajos desde 2008. El programa Mi Casa Ya, principal instrumento de subsidio para hogares de ingresos bajos y medios, fue suspendido por falta de recursos. Su efecto es directo: la caída en los desembolsos de vivienda nueva VIS con subsidio fue de 49,6 % en 2025, y Camacol advierte que quienes están accediendo a vivienda social son cada vez más hogares con mayores ingresos que no requieren apoyo estatal, no los que el programa buscaba beneficiar.

Según un análisis de Metrocuadrado sobre las propuestas en materia de vivienda de los candidatos presidenciales, las promesas de construcción van de 600.000 viviendas con Claudia López, hasta un millón, cifra a la que llegan Paloma Valencia y Sergio Fajardo por vías distintas. Valencia incluye un programa de autoconstrucción rural llamado Casa Semilla y propone usar el ahorro pensional para el acceso a vivienda. Fajardo desglosa la meta en 750.000 unidades nuevas y 250.000 mejoramientos, con subsidios plurianuales y una Ventanilla Digital Única del Hábitat. Claudia López, por su parte, propone un Banco Nacional de Suelos e incentivos a proyectos sostenibles.
Abelardo de la Espriella apunta al sector privado: créditos hipotecarios con tasa fija del 2 % a 30 años y subsidios de $52 millones para VIS, con la meta de convertir a 1,2 millones de arrendatarios en propietarios. Iván Cepeda pone el énfasis en política de hábitat integral, suelo, servicios públicos, transporte, ordenamiento territorial, más que en metas de unidades
Lo que el próximo gobierno hereda
Hay tres condiciones que el siguiente gobierno recibe sin resolver. La primera es presupuestal: comprometerse con un millón de viviendas sin un esquema de financiamiento claro es la promesa que más se incumple en la historia del sector. La segunda es regulatoria: el Ministerio de Vivienda publicó en enero de 2026 un borrador de decreto para intervenir los precios de la VIS que generó parálisis en el sector constructor. Una segunda versión salió en febrero, pero Camacol sostiene que persisten las preocupaciones centrales. La tercera es el déficit en zonas rurales, donde los programas nacionales han operado históricamente con coberturas marginales, sigue sin respuesta de fondo en ninguno de los planes.
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El acuerdo entre candidatos es más amplio de lo que parece: todos plantean reactivar subsidios, todos reconocen el arriendo como parte de la solución habitacional, y todos hablan de articulación entre gobierno, territorios y sector privado. La diferencia estará en cuánto presupuesto se garantiza desde el primer año de gobierno.




