Gobierno defiende que costo de la deuda promedia el 8 %, pero las tasas de los TES se han movido al alza hasta un 14 %

Cuéllar explicó que, ante el encarecimiento de los TES, la estrategia técnica consiste en sobreponderar el endeudamiento externo.

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En medio de un intenso debate sobre las finanzas públicas, Javier Cuéllar, director de Crédito Público del Ministerio de Hacienda, salió en defensa de la gestión gubernamental asegurando que el costo promedio ponderado de la deuda pública colombiana se sitúa actualmente en el 8 %.

Esta cifra, según el funcionario, representa un «punto de equilibrio» técnico, ya que coincide con el crecimiento nominal de la economía, que en 2025 fue del 8,2 %.

Sin embargo, esta visión contrasta con la realidad del mercado local, donde las tasas de los Títulos de Tesorería (TES) han superado el 14 %, lo que ha llevado a analistas y organismos de control a expresar serias dudas frente a la gestión del Gobierno.

Cuéllar enfatizó que centrarse únicamente en las tasas de los TES es un error de análisis, pues se ignora que la ponderación de la deuda externa ayuda a reducir el costo de endeudamiento global. De hecho, destacó que mientras los TES a 10 años se negocian cerca del 13,8 %, los bonos globales en dólares de Colombia presentan tasas cercanas al 6,8 %.

El centro de estudios económicos ANIF señaló que el mercado le está pasando factura al país, con rendimientos de TES en niveles no vistos en años, cercanos al 15 %, los cuales reflejan una mayor prima de riesgo por fragilidad fiscal y no solo por política monetaria.

Incluso la Contraloría notificó un hallazgo preliminar contra el ministro de Hacienda por el deterioro fiscal. El ente de control alertó que las recientes subastas de TES mostraron un incremento de 68 puntos básicos respecto a jornadas anteriores, lo que refleja un deterioro en las condiciones de financiamiento que podría aumentar la carga futura del servicio de la deuda.

Recientemente, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) también advirtió que la deuda podría entrar en una senda insostenible si no se corrige el déficit fiscal, proyectando que podría alcanzar el 60,5 % del PIB este año.

La postura del Gobierno

En un evento público Cuéllar reconoció que se equivocó en su proyección de que las tasas de interés de las subastas no llegaría al 14 %, como en efecto ocurrió hace semanas.

El Gobierno ha insistido en que las altas tasas de los TES se deben a las señales del Banco de la República, cuya Junta Directiva se inclinó por incrementar en 200 pb la tasa de interés entre enero y marzo de este año, y han criticado la agresividad de sus decisiones al mantener tasas de referencia altas.

Sin embargo, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, aseguró que espera una «tendencia a la corrección» y una baja en las tasas en los próximos días luego de la decisión unánime del banco central de mantener la tasa de referencia inalterada en la sesión del 30 de abril.

Aun así, el Gobierno sostiene que los intereses futuros de la deuda externa ya han caído más del 37 % desde su pico en 2025. Cuéllar enfatizó que, ante el encarecimiento de los TES, la estrategia técnica consiste en sobreponderar el endeudamiento externo por ser más óptimo y rentable en términos de costo.

El Gobierno proyecta que su actual estrategia logrará un ahorro histórico para el país.

El próximo 27 de mayo, el Gobierno cancelará el 100 % del Total Return Swap (TRS) en francos suizos, lo que permitirá extinguir títulos por un valor superior a los $100 billones de la deuda pública.

Además, se estima un ahorro proyectado de entre US$15.000 y US$18.000 millones en el pago futuro de intereses de cara a los próximos 35 años.

Cuéllar destacó que, por primera vez en la historia, se ha logrado reducir el saldo de bonos globales en US$10.000 millones. Así, mientras el FMI proyecta que la deuda pública mundial crecerá un 3 % del PIB, el Gobierno proyecta que el indicador en Colombia caerá un 0,6 % del PIB en 2026.

Cuéllar concluyó que estas operaciones buscan mejorar el perfil de riesgo para los futuros gobiernos y garantizar la sostenibilidad a largo plazo, alejando al país del llamado ‘tarjetazo’ (pagar deuda con más crédito para salir de la urgencia) y aprovechando su reputación técnica como una nación que nunca ha entrado en default.