Peso colombiano, entre las divisas más golpeadas de América Latina en mayo

A nivel global, el dólar estadounidense mostró una renovada fortaleza y el mercado energético aportó una dosis significativa de incertidumbre.

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El mes de mayo de 2026 estuvo marcado por una marcada asimetría en los mercados cambiarios de América Latina. Mientras algunas divisas lograron capitalizar el contexto global, el peso colombiano enfrentó una tormenta de factores internos y externos que lo llevaron a ser una de las monedas con mayor depreciación y una alta volatilidad.

A nivel global, el dólar estadounidense mostró una renovada fortaleza. El índice DXY registró un fortalecimiento mensual del 0,90 %. Este comportamiento estuvo impulsado principalmente por una sorpresa alcista en la inflación de Estados Unidos, lo que generó un ajuste al alza en las expectativas de tasas de interés de la Reserva Federal (FED).

Peso colombiano y dólar
Fuente: Valora Analitik.

El mercado pasó de descontar estabilidad a prever incluso posibles ciclos alcistas para 2027 ante la solidez de la demanda interna norteamericana.

Además, el mercado energético aportó una dosis significativa de incertidumbre. En la primera mitad del mes, el crudo Brent alcanzó niveles cercanos a los US$114 por barril debido a las tensiones militares entre Estados Unidos e Irán.

No obstante, hacia el cierre de mayo, las señales diplomáticas y un acuerdo preliminar para restablecer la navegación en el estrecho de Ormuz hicieron que los precios cedieran, llevando al Brent a mínimos de US$92 por barril, lo que restó soporte a las monedas de países exportadores de crudo, como Colombia.

¿Por qué cayó el peso colombiano?

Según el análisis de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, el peso colombiano, que se depreció un 1,34 %, no solo se vio afectado por el contexto internacional, sino por una confluencia de factores locales críticos.

A inicios de mes, la Junta del Banco de la República decidió por unanimidad mantener estable su tasa de interés en el 11,25 %, sorprendiendo al mercado que esperaba un aumento de +50 puntos básicos. Esto redujo el atractivo del carry trade y generó temores sobre la independencia de la entidad.

Peso colombiano
Fuente: Banco de Bogotá

Casi cerrando mayo, el Consejo de Estado emitió medidas cautelares sobre los estatutos del banco central, suspendiendo la obligatoriedad de la presencia del ministro de Hacienda en las sesiones de la Junta para evitar posibles «vetos implícitos» del Ejecutivo, lo cual añadió incertidumbre institucional.

Por otro lado, el Ministerio de Hacienda realizó compras superiores a los US$1.000 millones para finalizar el pago del TRS (Total Return Swap), una actividad que presionó al alza la tasa de cambio hasta finales de mes.

Además, el posicionamiento de los inversionistas ante las elecciones presidenciales de fin de mes fue determinante. Los mercados de predicción y las encuestas mostraron un aumento en la probabilidad de un cambio de gobierno (pasando del 50 % al 60 %), elevando la aversión al riesgo.

Como resultado, la tasa de cambio superó los $3.800 a mitad de mes, finalizando mayo en $3.689, lo que representó un incremento de $55 frente al cierre de abril. Bajo la óptica del Banco de Bogotá, el peso colombiano fue la moneda con peor desempeño de la región durante este periodo.

Comportamiento de otras monedas de la región

Mientras Colombia y Brasil sufrían presiones, las economías ancladas a metales industriales lograron destacar, según Bloomberg.

El sol peruano fue la moneda con mejor desempeño de la región (+2,74 %). Su fortaleza se debió a los precios del cobre cerca de máximos históricos y a una alta demanda estacional de soles por parte de empresas para el pago de impuestos.

Peso colombiano y otras monedas
Fuente: Valora Analitik.

Por su parte, el peso chileno logró una apreciación del 1,06 %, también impulsado por el flujo constante de dólares provenientes de la minería del cobre. Y el peso mexicano registró un avance moderado del 0,64 %, soportado por el flujo estructural de remesas, la inversión extranjera por el nearshoring y una política monetaria restrictiva.

Finalmente, el peso argentino se depreció un 1,28 %, siguiendo el esquema de devaluación administrada (crawling peg) y las persistentes presiones inflacionarias internas y el real brasileño experimentó una caída del 1,60 %, afectado por la salida de capitales ante inquietudes fiscales y el rumbo de su política monetaria.

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