Uno de los temas prioritarios en la agenda del gobierno electo de Abelardo De la Espriella ha sido el manejo económico del país. Entre los primeros nombramientos conocidos estuvo el ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, quien viene revelando varias decisiones que tomará tras el cambio de administración.
En medio de este debate, varios analistas han lanzado su lectura sobre cómo abordar los riegos macroeconómicos y fiscales para los próximos cuatro años.
Una de esta propuesta fue elevada por Andrés Pardo, director de Estrategia Macro para América Latina de XP Investments, junto con Germán Machado, profesor de la Universidad de Los Andes y exasesor del Ministerio de Hacienda.
En un hilo en X, los analistas plantearon un plan de manejo de la deuda de Colombia, que apunta a recuperar la credibilidad fiscal, reducir el costo de financiamiento, aliviar la presión sobre el mercado de TES, disminuir el riesgo de refinanciación y defender la calificación crediticia.
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Así plantean expertos el plan de manejo de deuda
La primera idea es “comenzar con un programa fiscal sólido y verificable”. En este sentido, el Gobierno De la Espriella debería enfocarse en una “senda realista de reducción del déficit primario”, basada en supuestos conservadores de ingresos, control efectivo del gasto y una transición clara hacia una nueva regla fiscal compatible con la sostenibilidad de la deuda.
Adicionalmente, en su cuenta de X, Pardo añadió que “cualquier reperfilamiento debe presentarse siempre como complemento (nunca como sustituto) de un ajuste fiscal creíble que reduzca el déficit primario de forma sostenida”.

Un segundo punto tiene que ver con buscar nuevos instrumentos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), más allá de la Línea de Crédito Flexible: “una alternativa mucho más realista sería negociar una Línea de Precaución y Liquidez (PLL). Este instrumento está diseñado precisamente para países que mantienen fundamentos relativamente sólidos, pero presentan algunas vulnerabilidades que requieren corrección”.
En esta misma línea se propone un paquete coordinado con los organismos multilaterales, que “no se trataría únicamente de obtener nuevos préstamos, sino de combinar apoyo presupuestal, financiamiento de políticas públicas y recursos destinados a reformas estructurales”.
También se plantean garantías parciales para movilizar financiamiento privado. En este punto se plantea que el Banco Mundial o el BID “podrían otorgar garantías parciales que permitan movilizar préstamos sindicados de bancos internacionales en condiciones mucho más favorables”.
Estas garantías, de acuerdo con Pardo, reducirían el costo del financiamiento, ampliarían los plazos y disminuirían la necesidad de emitir grandes volúmenes de TES o bonos globales cuando los spreads sean elevados.
Sobre los papeles del gobierno también hay una propuesta, en el sentido de reducir la dependencia del mercado de TES, para que este tipo de deuda deje de ser la principal válvula de escape de todo deterioro fiscal.
“Cada vez que el déficit aumenta y el ajuste se financia únicamente mediante mayor emisión local, las tasas suben, aumenta el costo de intereses y empeora la dinámica de la deuda”, añadió el experto.

Fotografía: Sebastián Alvarado, Valora Analitik
Apoyo político de EE. UU. y más propuestas
Otro punto que plantean Pardo y Machado tiene que ver con el apoyo político de Estados Unidos, que “podría facilitar la aprobación de instrumentos financieros, acelerar desembolsos, ampliar esquemas de garantías y enviar una señal positiva a los mercados internacionales sobre el compromiso del país con la estabilidad macroeconómica”.
En relación con las emisiones internacionales, se plantea que se hagan solo cuando sea conveniente y cuando las condiciones de mercado sean favorables. De igual manera, para operaciones de manejo de deuda se propone “refinanciar vencimientos, extender plazos, recomprar deuda costosa o mejorar el perfil de amortizaciones”.
Finalmente, los expertos hablan de un manejo activo de pasivos, según el cual el Ministerio de Hacienda debería fortalecer su estrategia de operaciones de manejo de deuda mediante canjes, recompras, prefinanciación y otras operaciones oportunistas.
“El objetivo sería reducir concentraciones de vencimientos, disminuir el riesgo de refinanciación y suavizar el perfil de amortizaciones futuras”, añadieron.




