La industria manufacturera en Colombia atraviesa uno de sus momentos más complejos en lo corrido de 2026. Mientras la economía nacional muestra una expansión agregada del 2,7 %, el sector industrial apenas ha logrado un avance del 1,2 % en lo que va del año, evidenciando una recuperación incipiente y frágil.
Un informe del Banco de Bogotá concluye que este rezago responde a un doble desafío que combina una fuerte apreciación del peso colombiano con un entorno internacional hostil marcado por el conflicto en Medio Oriente.

El primer gran obstáculo, de acuerdo con la entidad financiera, es el comportamiento de la tasa de cambio, identificado como uno de los tres problemas principales del sector según la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) de la ANDI.
El peso colombiano cerró junio consolidándose como la moneda de mejor desempeño a nivel global. Esta revaluación ha restado competitividad a los bienes producidos en el país frente a los elaborados en el exterior, provocando que la demanda interna se desplace hacia productos importados.
Mientras el comercio registra un avance acumulado del 12,1 %, con ventas disparadas en electrodomésticos (+20 %) y productos electrónicos (+31 %), la producción nacional de estos mismos artículos muestra caídas o crecimientos marginales.
Esto demuestra que, en esencia, la fortaleza de la moneda local ha facilitado el consumo de bienes extranjeros en detrimento de la manufactura nacional, según el Banco de Bogotá.
Un escenario global enrarecido por la guerra
A la presión cambiaria interna se suma un frente externo debilitado. La producción industrial mundial ha perdido tracción, pasando de un crecimiento del 2,5 % en 2025 a un 1,9 % en 2026.
Este enfriamiento global está directamente relacionado con la guerra en Medio Oriente, que ha provocado el cierre temporal del estrecho de Ormuz y graves disrupciones en las cadenas de suministro internacionales.
Para los empresarios, de acuerdo con el Banco de Bogotá, esto se traduce no solo en una menor demanda externa, sino en costos de producción más elevados.

Según la encuesta PMI de Davivienda para Colombia, los costos de insumos alcanzaron en mayo su nivel más alto desde marzo de 2023, impulsados por el encarecimiento del petróleo, productos químicos, plásticos y textiles, todos afectados por las tensiones geopolíticas.
Como resultado, las exportaciones industriales se han frenado drásticamente, pasando de crecer un robusto 10,6 % en 2025 a tan solo un 1,7 % en los primeros cinco meses de 2026.
Diferencias entre sectores y perspectivas de recuperación
El Banco de Bogotá advierte que el impacto de esta coyuntura no ha sido uniforme. Cerca de la mitad de los 39 subsectores industriales que monitorea el DANE registran contracciones en el año, con caídas de doble dígito en rubros como la trilla de café, caucho, cacao y productos químicos.
En contraste, el segmento de fabricación de equipos de transporte ha sido el principal soporte de la manufactura, con un crecimiento del 29 % gracias al dinamismo del proyecto Regiotram de Occidente, que ya alcanza una ejecución cercana al 40 %.
A pesar de este impulso puntual, la entidad financiera cree que el panorama general sigue siendo retador. De hecho, la industria cerró el mes de mayo con una contracción anual del -0,4 %, desafiando las expectativas de crecimiento de los analistas.
Hacia adelante, la consolidación de una fase de recuperación sostenida dependerá de la evolución de la tasa de cambio, la reducción de la incertidumbre internacional y la reactivación de la inversión productiva, de acuerdo con los expertos de Investigaciones Económicas.
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