La educación privada en Colombia atraviesa un momento de contrastes. Mientras miles de familias han vuelto a matricular a sus hijos en colegios privados y los directivos proyectan un panorama más favorable para los próximos años, las finanzas de buena parte de estas instituciones siguen bajo presión.
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La combinación de menor natalidad, aumento de costos operativos y dificultades para acceder a financiamiento ha llevado al cierre de cientos de colegios y mantiene a la mayoría sin un respaldo económico suficiente para enfrentar nuevos desafíos.
Ese panorama quedó reflejado en el informe «mattilda 2026: el cambio que viene», según el cual 70,8 % de los colegios privados no cuenta con reservas financieras para afrontar 2027, mientras que 58,4 % tampoco dispone de un colchón económico que le permita operar durante seis meses sin afectar su funcionamiento.
Las cifras evidencian que, pese a la recuperación de la matrícula y al optimismo del sector, la estabilidad financiera continúa siendo uno de los principales retos que heredará el próximo Gobierno.
Cerca de 800 colegios privados han cerrado en cinco años
El estudio recuerda que, de acuerdo con cifras de Acopricol, cerca de 800 instituciones educativas han cerrado en Colombia durante los últimos cinco años.
Entre las principales causas aparecen la disminución de la natalidad, la reducción del número de estudiantes matriculados y el incremento sostenido de los costos de operación, factores que han afectado especialmente a colegios pequeños y medianos.

A pesar de ese panorama, el informe muestra un cambio en la percepción de los directivos.
El 95,9 % de los colegios privados considera que su institución estará en una mejor situación durante los próximos cinco años, mientras que 92,3 % asegura tener proyectos de crecimiento previstos para este año, una señal de confianza frente a la evolución del sector.
Uno de los datos más positivos del informe está relacionado con la matrícula.
Durante 2026, 47,2 % de los colegios reportó un aumento en el número de estudiantes frente a 2025, prácticamente el doble del 24 % registrado el año anterior.
Sin embargo, esa recuperación aún no logra traducirse en una mayor solidez económica. Por el contrario, la ocupación promedio de las instituciones cayó del 68 % al 62 %, mientras que los colegios que no cuentan con fuentes de ingresos distintas al cobro de pensiones aumentaron del 29 % al 43,5 %, lo que incrementa su dependencia de los pagos realizados por las familias.
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José David Tena Gascón, Chief Revenue Officer de mattilda, advirtió que este aspecto debería formar parte de la agenda educativa del nuevo Gobierno.
«En Colombia se habla mucho de cobertura, permanencia y calidad, pero también es necesario hablar de la sostenibilidad de quienes prestan el servicio educativo. Un colegio sin estabilidad financiera difícilmente puede invertir en innovación, fortalecer sus equipos o acompañar mejor a sus estudiantes. Por eso, si el próximo gobierno quiere impulsar una agenda educativa de largo plazo, la gestión administrativa y financiera de las instituciones también debe hacer parte de la conversación», afirmó el directivo.
Otro de los problemas identificados es el aumento de la cartera vencida. Según el informe, 91,7 % de los colegios reconoce que la morosidad afecta su funcionamiento mensual, mientras que las instituciones cuya cartera supera el 10 % al cierre del año pasaron del 6 % al 12,3 %.
Esta situación limita la capacidad de invertir en infraestructura, fortalecer procesos académicos o incorporar nuevas herramientas tecnológicas.
El acceso al financiamiento también continúa siendo una de las principales barreras para el sector.

Aunque únicamente 35,2 % de los colegios tiene actualmente un crédito activo, el 67 % manifiesta interés en acceder a financiación y 51,6 % ya ha intentado obtener recursos, lo que refleja una importante diferencia entre las necesidades de inversión y las posibilidades reales de conseguir respaldo financiero.
El informe identifica además rezagos importantes en la transformación digital. Actualmente, casi dos de cada tres colegios trabajan con plataformas que no están integradas a su gestión diaria, una situación que provoca duplicidad de tareas administrativas en 85 % de los casos y reduce el tiempo que los directivos pueden dedicar a procesos estratégicos como la planeación, el crecimiento institucional y la innovación.
Sobre este punto, Tena aseguró: «Uno de los mayores riesgos para los colegios es que la operación diaria termine absorbiendo la estrategia. Cuando una institución mantiene infraestructura subutilizada, procesos administrativos poco eficientes y poco margen financiero, le queda menos capacidad para invertir, modernizarse y competir por nuevas familias».
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En ese sentido, el informe concluye que el próximo Gobierno tendrá el desafío de impulsar mecanismos que fortalezcan la gestión administrativa, mejoren el acceso al financiamiento y promuevan la modernización tecnológica de las instituciones, de manera que puedan responder a las nuevas necesidades educativas sin comprometer su viabilidad económica




