En su más reciente informe sobre las perspectivas macroeconómicas para 2026, Goldman Sachs proyecta un panorama de «modestia constante» para América Latina, con un crecimiento regional que sigue encontrando un techo difícil de romper en el 2 %.

Mientras que la mayoría de las economías de la región navegarán en un entorno externo relativamente benigno, Colombia se posiciona como una excepción crítica debido a riesgos inflacionarios persistentes que obligarán al Banco de la República a tomar medidas restrictivas en pleno año electoral. El Producto Interno Bruto (PIB) del país se expandiría un 2,7 % este año.
A diferencia de sus pares regionales, donde se esperan recortes o estabilidad en las tasas de interés, Goldman Sachs anticipa un ciclo de endurecimiento monetario en Colombia, con un incremento proyectado de 150 puntos básicos para situar la tasa en un 10,75 % (hoy en 9,25 %).
Este cambio de postura responde principalmente a la preocupación por una inflación que se estima en un 5,2 % para finales de 2026, manteniéndose como la brecha más amplia respecto a la meta entre las economías comparables.
El informe de la entidad destaca que el aumento del 23 % en el salario mínimo decretado por el Gobierno es el principal motor de riesgo al alza para los precios. A esto se suman posibles incrementos en las tarifas de gas y una dinámica fiscal debilitada, con el déficit primario más alto de la región proyectado en un 3,1 % del PIB.
Este escenario económico coincide con un calendario político agitado. Colombia celebrará elecciones legislativas en marzo y presidenciales en mayo de 2026, un proceso que genera incertidumbre sobre el gasto público y la inversión.
El banco de inversión destaca que las encuestas y mercados de apuestas sitúan actualmente al candidato independiente Abelardo de la Espriella y a Iván Cepeda (Pacto Histórico) como figuras clave, en medio de una fuerte desaprobación hacia la administración actual y preocupaciones ciudadanas sobre la seguridad y el narcotráfico.

Panorama regional: Crecimiento estancado y cifras clave
Para el conjunto de las siete economías principales en América Latina, Goldman Sachs prevé un crecimiento del PIB de apenas 1,9 % en 2026, frente al 2,1 % estimado para 2025.
Además, la inflación agregada de la región descendería al 6,2 %, una mejora impulsada principalmente por los avances en la desinflación de Argentina (20 %, tras años de cifras de tres dígitos), que además continuará su proceso de ajuste con un crecimiento del 2,7 %.
En particular, en Brasil se espera una desaceleración del crecimiento al 1,8 %, con una inflación estancada en el 4,3 %. El país enfrentará elecciones generales en octubre, donde el actual presidente Lula da Silva figura como favorito inicial.

México, por su parte, crecería un modesto 1,3 %. La atención estará centrada en la revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá en julio, lo que podría generar volatilidad en los mercados.
Para Chile, bajo el mando del presidente electo José Antonio Kast, Goldman Sachs proyecta un crecimiento del 2,2 % y una inflación que convergerá a la meta del 3 %.
Por su parte, Perú tendría un crecimiento sólido del 3,2 %, aunque enfrentará elecciones generales en abril en un entorno político altamente fragmentado tras la destitución de Dina Boluarte.
Finalmente, tras un fuerte rebote en 2025, el crecimiento económico en Ecuador se moderará al 2 % en 2026, con una inflación controlada del 1,8 %.
Goldman Sachs concluye que América Latina sigue atrapada en una senda de baja productividad e inversión, incapaz de cerrar la brecha de ingresos per cápita con otras regiones emergentes más dinámicas.

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