El sistema financiero colombiano arrancó el año con una expansión positiva en su cartera de créditos, alcanzando un crecimiento del 3,5 % real durante el primer trimestre de 2026.
Aunque este avance representa una fase de normalización tras las contracciones registradas entre 2023 y 2024, el ritmo actual sugiere que la recuperación aún no es plena y muestra señales tempranas de enfriamiento, según un informe de la Dirección de Investigaciones Económicas de Bancolombia.
Entre enero y marzo el saldo nominal de la cartera total se ubicó en $768,1 billones en medio de un entorno macroeconómico marcado por tasas de interés elevadas, inflación persistente y una política de otorgamiento más restrictiva por parte de los bancos.
Una recuperación heterogénea
El crecimiento no ha sido uniforme entre los diferentes tipos de crédito, pues mientras la cartera comercial registró un aumento del 2,3 % real anual, la de consumo creció un 3,5 % real, apoyada en efectos de baja base de comparación frente al año anterior.

En el caso de la cartera comercial, este impulso provino principalmente del segmento corporativo (grandes empresas), que creció un 6,4 %. Sin embargo, el resto del tejido productivo sigue rezagado: las pymes se contrajeron un 5,4 % y las microempresas un 8,1 %. De acuerdo con Bancolombia, factores como la incertidumbre económica y regulatoria, sumados a los altos costos financieros, han limitado la inversión privada.
En el caso del consumo, destacan las tarjetas de crédito (5,9 %) y los créditos de vehículos (3,9 %). No obstante, el informe advierte que los hogares están financiando su gasto más con ingresos corrientes y ahorros que con nuevas deudas.
Por su parte, la cartera de vivienda se mantiene como una de las más dinámicas con un crecimiento del 6,2 % real anual, liderada especialmente por el segmento de Vivienda de Interés Social (VIS), que repuntó un 13,6 %.
Finalmente, el microcrédito sorprendió con una aceleración históricamente alta del 11,2 % real, impulsada por iniciativas de inclusión financiera y esquemas públicos de garantías.
Calidad de la cartera
A pesar de la moderación en el ritmo de crecimiento, el informe destaca la solidez en la calidad de los activos. El saldo vencido total se contrajo un 15,3 % real anual, situándose en el nivel más bajo observado desde 2017 (al descontar la inflación).
El Índice de Cartera Vencida (ICV) se redujo al 3,81 %, lo que representa una mejora de 84 puntos básicos en comparación con marzo de 2025. Este saneamiento ha sido particularmente profundo en la cartera de consumo, que acumula casi dos años de descensos consecutivos en sus niveles de morosidad.

Para lo que resta del año, Bancolombia prevé un crecimiento aún más lento y prudente. Se estima que la cartera cerrará 2026 con una expansión cercana al 1,1 % real. Esta proyección se fundamenta en la persistencia de tasas de interés elevadas y en una oferta de crédito más conservadora que prioriza la calidad sobre el volumen.
Aunque no se anticipan deterioros graves en la calidad del crédito, el desempeño futuro dependerá de cómo hogares y empresas se adapten a condiciones financieras restrictivas y posibles choques externos, según el análisis.
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