Durante más de seis décadas, el Colegio Refous ha sido una de las instituciones educativas más reconocidas de Colombia. Fundado en 1958 por el educador suizo Roland Jeangros y ubicado en la zona rural de Cota, a las afueras de Bogotá, el plantel ha construido una reputación académica que lo mantiene entre los mejores colegios del país y entre los más destacados de Cundinamarca.
Le puede interesar leer: Entrevista | Jelou, la fintech que lleva créditos, pagos y trámites bancarios a WhatsApp: ya la usan grandes bancos y empresas
Sin embargo, hoy enfrenta uno de los momentos más complejos de su historia. La institución fue admitida por la Superintendencia de Sociedades en un proceso de reorganización empresarial bajo la Ley 1116 para atender obligaciones cercanas a los $30.000 millones, una decisión que ha estado acompañada por denuncias y cuestionamientos formulados por un acreedor sobre la situación financiera del colegio.
Las denuncias han sido lideradas por la firma Estructuración Inmobiliaria, cuyo gerente, Óscar Gómez Marín, aseguró recientemente que prestó cerca de $20.000 millones al colegio entre 2022 y 2024 y que desconocía el alcance de las dificultades financieras que atravesaba la institución. Según afirmó, los créditos fueron otorgados mientras se presentaba una situación financiera favorable y posteriormente se conoció el proceso de insolvencia.
En entrevista con Valora Analitik, Felipe Jeangros, representante legal del Refous y miembro de la familia fundadora, defendió la transparencia del proceso, negó irregularidades en el manejo de recursos y aseguró que detrás de las acusaciones existe un interés particular relacionado con los terrenos donde opera actualmente la institución.
Cómo llegó el Refous a una reorganización empresarial
Para explicar la situación actual, Jeangros se remonta varios años atrás, incluso antes de la pandemia, cuando empezaron un proceso de modernización de las instalaciones. “Cuando murió mi abuelo en 2016, nosotros aún cocinábamos el almuerzo en una estufa de carbón aquí en el colegio”, recordó.
Según explicó, ese hecho refleja el estado de parte de la infraestructura que debía ser modernizada para responder a las exigencias actuales del sector educativo. A partir de entonces comenzaron inversiones en distintas áreas de la institución, incluyendo mejoras operativas y adecuaciones físicas que demandaron importantes recursos.

Posteriormente llegó la pandemia, un episodio que transformó por completo la dinámica educativa y obligó a los colegios a realizar inversiones extraordinarias para garantizar la continuidad académica.
“La pandemia no solamente afectó económicamente a las instituciones, sino también académicamente”, afirmó. En el caso del Refous, las inversiones fueron particularmente significativas debido a las características de su campus, que se extiende por aproximadamente 14 hectáreas.
“Nosotros no teníamos internet en todas las aulas del colegio ni electricidad en todos los salones. Tuvimos que llevar energía hasta los espacios más alejados de la montaña y desplegar toda la infraestructura tecnológica para garantizar la alternancia”, explicó.
A ello se sumaron las inversiones en conectividad, sistemas de bioseguridad, adecuación de espacios y nuevas exigencias operativas derivadas de la emergencia sanitaria.
Jeangros también identifica un fenómeno demográfico que, según él, está afectando a buena parte del sector educativo privado: “Existe una reducción de la natalidad que no solamente ocurre en Colombia sino en el mundo”, aseguró.
La disminución en el número de nacimientos implica una menor cantidad de estudiantes potenciales para los colegios, un factor que altera las proyecciones financieras de largo plazo.
“Lo que nosotros teníamos proyectado para responder por nuestras obligaciones cambia con el tiempo y eso nos obliga a ajustar nuestros flujos de caja”, explicó Jeangros, al precisar que antes de la pandemia la institución superaba los 2.100 estudiantes y actualmente cuenta con cerca de 1.500.
La disminución de estudiantes, cifra con la que se realizaron muchas de las proyecciones financieras asociadas a inversiones e infraestructura, llevó a la institución a acogerse al mecanismo de reorganización empresarial previsto en la Ley 1116.
“Lo que permite este proceso es dar un orden y garantizar el pago a todos. Eso es lo que estamos procurando mientras seguimos desarrollando nuestra labor educativa con la misma calidad que siempre nos ha caracterizado”, sostuvo.
La deuda del colegio Refous y las denuncias de los acreedores
Consultado sobre el tamaño de las obligaciones que actualmente enfrenta la institución, Jeangros confirmó que el pasivo se ubica alrededor de los $30.000 millones.
Lea también: Tradicional marca colombiana de calzado busca vender tres millones de pares y crecer en Medellín y Cali en 2026
Precisamente sobre ese pasivo se centran las denuncias presentadas por Estructuración Inmobiliaria. Según la información divulgada por la compañía, desde 2025 el colegio ya presentaba obligaciones vencidas por más de 90 días que superaban los $29.000 millones, equivalentes a más del 90 % del pasivo total reportado.
Adicionalmente, el acreedor sostiene que entre 2022 y 2025 la institución recibió más de $18.000 millones en préstamos respaldados en información financiera que, a su juicio, no reflejaba adecuadamente la situación económica real del plantel.

Entre los principales cuestionamientos también aparecen obligaciones por $4.730 millones respaldadas en siete pagarés que, según los denunciantes, no figuraban previamente en la contabilidad oficial y habrían surgido tras el fallecimiento del anterior gerente en 2025.
A ello se suman cuestionamientos sobre la valoración de algunos activos. Uno de los casos mencionados corresponde a un lote ubicado en el sector de Sindamanoy, en Chía, registrado contablemente por aproximadamente $6.000 millones, pese a que, según los acreedores, tendría un valor comercial cercano a $1.300 millones.
Sin embargo, el representante legal del colegio rechaza las acusaciones y sostiene que toda la información financiera entregada a la Superintendencia de Sociedades cuenta con soportes técnicos y revisiones formales.
“Todos nuestros datos financieros presentados a la Superintendencia están respaldados por avalúos y justificaciones contables serias”, afirmó. Además, destacó que la entidad autorizó la continuidad del proceso luego de revisar la documentación presentada por la institución.
“La Superintendencia fue la que finalmente nos dio el visto bueno financieramente y nos dijo que podíamos seguir operando con normalidad”, aseguró.
“Están detrás de los lotes donde opera el colegio”, Jeangros
Uno de los apartados más sensibles de la entrevista estuvo relacionado con las denuncias impulsadas por el acreedor que ha cuestionado públicamente la situación financiera del Refous. Jeangros aseguró que no se trata de una posición generalizada entre quienes tienen acreencias con la institución.
“No hay acreedores en plural. Es solamente uno y tiene un interés bastante particular”, afirmó al hablar de las denuncias conocidas. Según explicó, la administración ha mantenido canales de comunicación abiertos con los demás acreedores y ha encontrado respaldo para avanzar en el proceso de reorganización.
Pero fue más allá al explicar lo que, según su versión, estaría detrás de las denuncias: “Estas personas están detrás de los lotes donde opera el colegio”, aseguró Jeangros.

El representante legal afirmó que mientras la institución continúe funcionando como establecimiento educativo, esos terrenos mantienen su destinación actual, razón por la cual considera que existe interés en afectar la continuidad del proyecto: “Mientras exista el colegio no pueden hacer nada; cuando no haya colegio es cuando podrían entrar”, señaló el representante legal del Colegio Refous.
A juicio de Jeangros, esa situación explicaría la intensidad de los cuestionamientos relacionados con los activos inmobiliarios y otros señalamientos realizados durante los últimos meses: “Por eso ese afán y esa manera tan despiadada de atacar al colegio en estos momentos”, manifestó.
Frente a las versiones que sugieren posibles conflictos de interés o manejo inadecuado de recursos, el representante legal fue enfático en rechazar cualquier irregularidad: “No hay tal. No existe ningún desvío ni malos manejos”, afirmó.
Y añadió un mensaje dirigido especialmente a las familias y a los miles de exalumnos que han pasado por la institución: “Mi familia ha dedicado toda su vida a la educación de los colombianos. Si en algo hemos pecado es en darle todo a este colegio”, sostuvo.
Puede interesarle: El nuevo proyecto de apartamentos de lujo en El Poblado con precios de más de $2.000 millones
Otro de los temas abordados fue la situación jurídica y operativa de la institución mientras avanza el procedimiento ante la Superintendencia. Según Jeangros, actualmente no existen embargos ni secuestros sobre los bienes del colegio.
“En el momento en que una empresa es admitida en reorganización no existen embargos. En este momento no hay ninguno sobre el colegio ni sobre los bienes del colegio”, afirmó.
También aseguró que la prestación del servicio educativo no ha sufrido alteraciones: “No hay ningún servicio que se haya deteriorado ni que esté afectando la educación, el transporte o la alimentación”, indicó.

Pese al proceso financiero, la dirección insiste en que el principal objetivo es preservar el proyecto académico construido durante décadas. De cara al futuro, la meta es culminar exitosamente la reorganización y garantizar el pago ordenado de las obligaciones.
“Queremos normalizar todo y garantizar el pago a todos lo antes posible”, afirmó. Aunque el proceso contempla un horizonte cercano a diez años para completar los compromisos financieros, la administración asegura que el funcionamiento académico seguirá desarrollándose con normalidad.
“La reorganización es un tema meramente administrativo que estamos sorteando con la mayor responsabilidad y transparencia del caso”, concluyó.




