El Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana presentó su más reciente análisis sobre el Presupuesto General de la Nación (PGN) de 2025, revelando que, aunque existe una recuperación frente al año anterior, la velocidad del gasto público en Colombia continúa sin alcanzar sus niveles históricos.
Según el informe, la ejecución total del presupuesto se situó en un 87,8 %, una cifra que, al excluir el servicio de la deuda, cae al 86,5 %.
A pesar de que este resultado representa una mejoría frente al 81,9 % registrado en 2024, el Observatorio advierte que este es el cuarto año consecutivo en que la ejecución se mantiene por debajo del promedio histórico del 89,3 %.
Uno de los puntos que destaca del documento es el comportamiento de la inversión pública, la cual solo alcanzó una ejecución del 64,2 %. De los $78,1 billones apropiados para este fin, solo se ejecutaron efectivamente $50,2 billones, dejando un saldo de $27,9 billones.
«De $100 que se pensaban hacer en inversión en 2025, solo se lograron pagar $64… básicamente lo que usted pensaba pagar en un año, lo va a pagar en dos», señaló el director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, Mauricio Salazar.
Este rezago en la inversión no es un fenómeno aislado, ya que acumula tres años por debajo del promedio histórico (76,3 %).
El grupo de expertos señala que la inversión suele ser el rubro más flexible y, por ende, el más afectado cuando hay recortes o aplazamientos, lo que impacta directamente el crecimiento económico del país a largo plazo al retrasar proyectos de infraestructura y servicios esenciales.
Salazar advirtió que «un país que no gasta mucho en inversión pues es un país que tiende a crecer menos en el largo plazo».
Sectores: la Presidencia de la República registró el peor desempeño
El análisis sectorial del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana muestra una brecha profunda en la capacidad de gasto de las distintas entidades del Estado.
Los sectores de educación (97,3 %), salud y protección social (96,1 %), y ciencia, tecnología e innovación (95,4 %) lideraron el ranking de ejecución.
En el extremo opuesto, la Presidencia de la República registró el peor desempeño con solo un 40,9 % de ejecución.
De hecho, Presidencia acumula tres años consecutivos como el sector con la ejecución más baja del PGN (16 % en 2023, 27,7 % en 2024 y 40,9 % en 2025). Otros sectores con bajos resultados fueron transporte (47,4 %), agricultura (59,5 %) y planeación (61,7 %).
«En los últimos aplazamientos del gasto, algo que llama mucho la atención es que algunos de los ajustes se hicieron fueron para darle más plata a Presidencia, al sector que peor ejecuta», cuestionó Mauricio Salazar.
Presiones fiscales para el futuro
El informe también alerta sobre el rezago presupuestal, que para 2025 se situó en $49 billones, una cifra que sigue siendo muy alta en términos históricos. Estos recursos representan contratos firmados que no se alcanzaron a pagar y que ahora competirán por el flujo de caja del año 2026, reduciendo el margen de maniobra para nuevas prioridades.
Los expertos recordaron que 2024 registró el rezago presupuestal más alto de la historia reciente, alcanzando los $62,7 billones. Esto representó un salto significativo frente al periodo 2020-2023, donde el rezago oscilaba entre los $23,2 billones y $34,9 billones.
El informe advierte que un rezago elevado no es un dato menor, ya que genera un efecto dominó en la economía.
Estos $49 billones de 2025 deben atenderse con el flujo de caja de 2026. Esto significa que los recursos destinados a nuevas prioridades en 2026 tendrán que competir con contratos ya firmados del año anterior
Finalmente, el Observatorio Fiscal hizo un llamado urgente a fortalecer la sostenibilidad fiscal. Según su análisis, la activación de la cláusula de escape y la suspensión de la regla fiscal en 2025 evidencian un desbalance en las finanzas públicas que requerirá ajustes profundos.
Con el pago de intereses de la deuda ganando peso dentro del gasto, el Estado enfrenta el reto de corregir este rumbo sin afectar su funcionamiento normal ni el crecimiento de la economía. «Parte de lo que preocupa es que Colombia se ha venido financiando a más deuda», dijo Salazar.
El director cerró con una reflexión: «Un rezago elevado aumenta la rigidez del gasto futuro. En 2026 vamos a tener que pagar ese gasto y, como ya está firmado, esto simplemente amplía las presiones sobre el balance fiscal».




