La Superintendencia de Servicios Públicos reveló que Empresas Públicas de Medellín (EPM) registró el mayor nivel de ingresos por generación de energía en 2025, con $7,53 billones. Le siguieron Enel ($4,32 billones), Isagen ($3,4 billones), Tebsa ($2,22 billones), Termocandelaria ($1,3 billones, Termoflores ($1 billón) y Gecelca ($1 billón).
Si se comparan los ingresos por generación eléctrica de estas compañías con los recursos que recibieron por el cargo por confiabilidad, los resultados muestran que, en el caso de EPM, este rubro representa 18,6 % de sus ingresos por generación. En Enel e Isagen la participación asciende a cerca de 23 %; en Tebsa alcanza 27,5 %, mientras que en Termoflores y Gecelca llega a 40 % y 35,3 %, respectivamente. Lo anterior significa que, para estas compañías, el cargo por confiabilidad tiene un mayor peso dentro de su estructura de ingresos.

Cabe recordar que el cargo por confiabilidad fue un mecanismo creado en 2006. Funciona como un seguro que los usuarios pagan en sus facturas para que las plantas hidráulicas y térmicas estén disponibles cuando se presenten situaciones de escasez de generación hidráulica, asociadas con frecuencia al fenómeno de El Niño o a periodos de altas temperaturas.
Comportamiento del cargo por confiabilidad en las utilidades de las empresas
La Superintendencia señaló que EPM y Enel mantienen utilidades superiores a los recursos que reciben por el cargo por confiabilidad. Por ejemplo, EPM registró una utilidad en generación cercana a $2,75 billones en 2025, frente a ingresos por cargo por confiabilidad de $1,4 billones. Esto significa que dicho cargo tuvo una equivalencia a 51 % de las utilidades de la compañía, lo que evidencia que, aunque representa una fuente importante de ingresos, sus ganancias continúan siendo ampliamente superiores.
Sin embargo, Isagen, Tebsa, AES Colombia, Termocandelaria, Celsia y Gecelca registraron en 2025 utilidades inferiores a los recursos recibidos por el cargo por confiabilidad.
Por otro lado, al comparar la base patrimonial, o los activos de las empresas, con los ingresos provenientes de este mecanismo, la Superintendencia señaló que Termovalle es la compañía en la que el cargo por confiabilidad tiene la mayor representatividad, con 31,8 %, seguida de Termocali (29 %), Termoflores (25,9% ), Termotasajero (24,3 %), Tebsa (21,3 %) y Termocandelaria (19,1 %), entre otras.

Las compañías con menor exposición a la representatividad de estos ingresos frente a su base patrimonial son Enel (3,6 %), EPM (3,4 %), Urrá (3,2 %), AES Colombia (3 %), Isagen (3 %), Celsia (2,5 %), SPK La Unión (1,2 %) y Nitro (0,1 %).
En estos casos, la interpretación de la Superintendencia es que estas compañías cuentan con una mayor solidez patrimonial y una estructura de ingresos más diversificada, lo que reduce, de manera relativa, el impacto financiero derivado de una menor dependencia del cargo por confiabilidad.
Adicionalmente, la entidad señaló que, desde la creación de este mecanismo en 2006, los usuarios han transferido a las empresas generadoras cerca de $97,1 billones, a precios de 2025. De ese total, el 62 % ha sido destinado a plantas hidráulicas y cerca de 37 % a plantas térmicas.
Si se analiza el destino de estos recursos, Antioquia ha recibido $26,5 billones; Atlántico, $15,8 billones; y Cundinamarca y Meta, en conjunto, $13,1 billones, zonas que concentran las mayores remuneraciones por este concepto. La Superintendencia añadió que estos recursos representaron el 21,5 % de los ingresos de las empresas generadoras y 111 % de sus utilidades.
Felipe Durán, superintendente de Servicios Públicos, señaló que durante los últimos 20 años los usuarios han pagado cerca de $97 billones a las empresas generadoras mediante el cargo por confiabilidad, con la finalidad de garantizar la suficiencia de generación eléctrica del sistema, particularmente durante periodos de hidrología crítica.

Lo anterior ocurre en un contexto en el que Colombia enfrenta crecientes advertencias sobre los impactos del fenómeno de El Niño, cuyos efectos ya se estarían sintiendo y podrían intensificarse hacia finales de 2026. Este evento climático reduciría la generación hidráulica proveniente de los embalses, lo que obligaría al sistema a depender en mayor medida de las plantas térmicas.
Sin embargo, con base en lo señalado por diferentes gremios del sector, estas plantas requieren pagos billonarios de deudores, como la empresa de servicios públicos Air-e, que tiene múltiples compromisos con varios agentes del sector. A esto se suma que las termoeléctricas utilizan gas como uno de sus principales insumos para generar electricidad, un energético cuya oferta es insuficiente en Colombia y que ha debido importarse en una proporción creciente desde diciembre de 2024.
Por si fuera poco, la única infraestructura por la cual Colombia puede importar gas para consumo interno es la planta de regasificación de SPEC (Sociedad Portuaria El Cayao), ubicada en Cartagena. Sin embargo, esta instalación tendrá un mantenimiento programado entre el 30 de julio y el 3 de agosto de 2026, periodo durante el cual no podrá ingresar nuevo gas importado al sistema.
En este punto es importante mencionar que en Colombia se adelantan más de 14 proyectos de regasificación. Entre los más destacados se encuentran el de Buenaventura, ubicado en el Pacífico, cuya entrada en operación está prevista para finales de 2026. También está la infraestructura de Frontera Energy en Puerto Bahía, que sería operada por Ecopetrol y entraría en funcionamiento a finales de 2026 o comienzos de 2027.
Finalmente, el ente regulador expresó que, hasta la fecha, no existen datos que indiquen un riesgo inminente de apagón en el corto plazo, siempre y cuando los mecanismos de seguridad del sector continúen funcionando de manera adecuada.
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