Expertos y analistas desmienten «favoritismo» del Banco de la República al sector financiero

Analistas desmintieron al ministro de Hacienda, quien dijo que la política monetaria está "subordinada de los representantes de la banca".

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La reciente decisión de la Junta Directiva del Banco de la República de incrementar la tasa de interés en 100 puntos básicos, situándola en un 11,25 %, desató una confrontación sin precedentes entre el Gobierno y los sectores técnicos del país.

Tras la votación, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, abandonó la sesión y lanzó duras acusaciones contra la independencia del emisor en una rueda de prensa a la que citó de manera independiente en las instalaciones de la entidad.

Los 100 puntos básicos son un exabrupto frente al comportamiento de todos los bancos centrales en el mundo. Consideramos que es un despropósito plantear que se tomen medidas de política monetaria que van a conducir a una contracción de la economía en un momento decisorio”, dijo.

Incluso señaló a los miembros de la Junta que inclinaron la balanza hacia un aumento de favorecer la rentabilidad de una economía rentista por encima de la productiva y dijo que la política monetaria está «subordinada de los representantes de la banca» que buscan mejorar su rentabilidad a través de la inversión en deuda pública y se guía por analistas que representan intereses privados.

Contraargumento: los bancos también pierden con tasas altas

Analistas y gremios han salido al paso de estas declaraciones desmintiendo que las tasas altas beneficien al sector bancario.

“No es cierto que el aumento de la tasa de política monetaria favorezca al sector financiero. Las cifras de la Superfinanciera muestran exactamente lo contrario: en 2023, las utilidades de los establecimientos de crédito cayeron 45 % y, al cierre de 2024, 11 bancos reportaron pérdidas, la cifra más alta en décadas”, dijo Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria.

El líder gremial detalló que un alza de tasas, que hoy es 200 puntos básicos superior a la de finales de 2025, encarece el fondeo, incrementa la morosidad (que pasó del 3,7 % al 5 %) y reduce la demanda de crédito, lo que contrajo la cartera en un 6,4 % en términos reales. Además, sentenció que “es falso, engañoso, contumaz decir que las utilidades de los bancos suben cuando se eleva la tasa de política monetaria”.

Por su parte, Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores, calificó lo dicho por el ministro como una imprecisión y argumentó que es falso que al sistema financiero le vaya bien con tasas altas. “La última vez que BanRep llevó tasas al 13 %, las utilidades del sector financiero se desplomaron 42 % en los dos años siguientes”.

De hecho, en septiembre de 2023, el presidente de la ANDI, Bruce Mac Máster, y el presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, le pidieron al Banco de la República que bajara las tasas de interés en compañía del entonces ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla.

Campos recordó que durante 12 años la banca ha financiado al Gobierno a tasas por debajo del 8 %, mientras el Ministerio de Hacienda viene emitiendo deuda a tasas cada vez más altas “por su irresponsabilidad fiscal”. También fue enfático en que “a los bancos les va bien cuando a hogares y empresas les va bien”, contrario a lo que supone Ávila.

El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, también rechazó que las decisiones se tomen para beneficiar a particulares y recordó que el aumento de tasas busca moderar la inflación, que en enero y febrero se situó en 5,4 % y 5,3 %, superando el 5,1 % de cierre de 2025. La inflación básica también subió al 5,5 %.

Villar argumentó que el sector financiero es precisamente uno de los más afectados con la subida de tasas, pues el costo del dinero que deben pedir prestado al Banco de la República aumenta.

Finalmente, recordó que el mandato constitucional del banco central es mantener el poder adquisitivo y, aunque reconoció que la decisión es «dolorosa» porque hay perjudicados, defendió que el objetivo es evitar que la inflación se dispare, buscando que retorne a la meta del 3 % para 2027.