Luis Enrique Rojas, quien fue presidente de Hocol —filial del grupo Ecopetrol— y hoy es testigo clave en el proceso penal contra Ricardo Roa dio un testimonuo que complicaría la situación legal del presidente de la empresa más grande de Colombia, así como la de de su pareja, Julián Caicedo.
La denuncia se da en el marco de la imputación de cargos por tráfico de influencias que la Fiscalía General de la Nación formuló contra la cabeza.
En diálogo con Revista Cambio, el expresidente de Hocol afirmó que antes de que Roa asumiera la presidencia de Ecopetrol, Caicedo y el empresario Juan Guillermo Mancera ya operaban desde una oficina en Bogotá, donde realizaban entrevistas a candidatos para distintos cargos en la empresa.

El propio Caicedo le confesó a Rojas haber pasado por ese filtro a cientos de personas. «Julián me mencionó que había entrevistado a 500 personas para Ecopetrol», relató Rojas a Cambio.
Supuesta presión para dar contratos en la administración de Ricardo Roa en Ecopetrol
Como si esto fuera poco, Rojas confirmó que sostuvo aproximadamente 15 reuniones con Caicedo, Roa y Mancera, en las que le pidieron favores de contratación.
La primera solicitud se dio tras una Junta Directiva en agosto de 2024, cuando el presidente de Ecopetrol le pidió que favoreciera a Gaxi —empresa vinculada a Mancera— en el proyecto estratégico de regasificación Chuchupa – Ballena, en La Guajira.
Según el exdirectivo, allí le dijeron: «Nuestro amigo Juangui, el Mono” tenía participación en esa compañía.

Las presiones escalaron en una segunda reunión en un apartamento que, según Rojas, arrendaban por Airbnb. Allí, con Roa, Mancera y Caicedo presentes, le cuestionaron por qué no avanzaba el proceso con Gaxi.
Cuando Rojas señaló que la empresa tenía un capital de apenas $20 millones o $30 millones para uno de los proyectos más grandes del país, le respondieron que no se fijara en eso y que el capital lo manejarían con aliados. Desde noviembre de 2024, según Rojas, comenzaron a decirle que no era «del equipo» y que, si no colaboraba, debía renunciar.
Ante las negativas, comenzó lo que él mismo describió como una campaña de persecución e intimidación. El 6 de diciembre de 2024, su vehículo de seguridad fue interceptado por hombres armados a las 4 de la mañana.
Posteriormente recibió una llamada de alguien que se identificó como comandante de un frente de guerra, quien le avisó que lo habían contratado para cometer un sicariato en su contra.
Rojas afirmó tener pruebas documentales de todo lo que denuncia, ya en manos de la Fiscalía: «Cada dato de la línea de tiempo, la trazabilidad de las cosas está soportada por un chat, una foto, una conversación, un video, todo«.
También advirtió que no es el único testigo: «Han sido más de 100 personas las que han declarado en ese proceso. Contra Roa hay testimonios incluso más fuertes que el mío».
Sobre el rol de Caicedo -pareja de Ricardo Roa- Rojas fue directo: «Para mí, el más ambicioso es Julián. Pero, en últimas, creo que Ricardo Roa era una buena persona que, por el poder y la presión de su entorno, terminó utilizando el cargo para beneficiarse económicamente».




