Nuevas narrativas se están tomando la agenda del sector energético en Colombia. Además de proyectos más sostenibles con el medio ambiente, también está el implantar una política social a través de llevar la energía a cada rincón del país. Pero otros actores pusieron sobre la mesa el asunto del fracking y la necesidad de importar gas, producto del déficit y de la falta de capacidad de Colombia para autoabastecerse en esta materia.
En primer lugar, Ecopetrol avanzará con un segundo punto de regasificación en Colombia, además de la Sociedad Portuaria El Cayao (SPEC), que es operada por Promigas. Esta locación se concentrará en Puerto Bahía (Cartagena) en alianza con Frontera Energy. La estatal energética operará los contratos y procesos para la importación de gas desde el exterior a través de la infraestructura de Frontera.

Adicionalmente, Colombia contará con otros puntos de regasificación en Buenaventura y Coveñas, pero este último se espera hacia 2029. Por su parte, Drummond Energy es otra de las compañías que también apuesta por el fracking, particularmente por sus proyectos en la cuenca Cesar-Ranchería, los cuales podrían ser propicios para la utilización de esta técnica para la extracción de petróleo y gas. Además, esta empresa contará con un punto de regasificación en Ciénaga (Santa Marta).
Mientras que la francesa Maurel & Prom está enfocada totalmente en el bloque Sinú, en donde, según información pública, ya comenzó una campaña de exploración para el hallazgo de gas. En varias ocasiones la compañía ha señalado que planea invertir cerca de US$150 millones en los próximos dos años con la finalidad de evaluar el potencial del yacimiento.
Asimismo, Carlos Machado, presidente de la organización, manifestó en el panel del Congreso de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) que Colombia es un país que cuenta con suficientes recursos energéticos, como energía eólica, solar, hídrica, hidrocarburos e incluso geotermia, por lo cual el país tiene la capacidad para abastecer su propia demanda.
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