El Senado de Brasil avanza en el trámite del Proyecto de Ley 3.563 de 2024, que propone prohibir de forma total la publicidad y el patrocinio de casas de apuestas en el fútbol brasilero. La iniciativa, impulsada por el senador Randolfe Rodrigues, ya superó la Comisión de Ciencia y Tecnología y plantea eliminar cualquier exposición comercial de estas marcas en camisetas, estadios, transmisiones de radio, televisión e internet.
El debate tomó fuerza luego de que circulara una estimación según la cual la Serie A del Campeonato Brasilero podría perder hasta US$168 millones anuales si se concreta la prohibición. Sin embargo, tras revisar reportes de prensa especializada y documentos legislativos, no existe una cifra oficial validada por el gobierno o por la liga que confirme ese monto. La discusión económica está abierta, pero las cifras exactas siguen sin respaldo público verificable.
Lo que sí está confirmado es la alta presencia de las apuestas en el fútbol brasilero. Medios deportivos y económicos coinciden en que una proporción significativa de clubes de primera división tiene acuerdos con operadores del sector. Equipos como Flamengo, Corinthians, São Paulo y Palmeiras exhiben actualmente marcas vinculadas a apuestas en sus uniformes o activos comerciales.
Brasil formalizó su mercado regulado de apuestas deportivas en los últimos años, lo que permitió la entrada masiva de patrocinadores al deporte profesional. Ese flujo coincidió con un proceso de reorganización financiera de los clubes, varios de ellos convertidos en sociedades anónimas del fútbol (SAF), que dependen en gran parte de ingresos comerciales para equilibrar balances.

Proyecto de ley contra apuestas en Brasil: qué prohíbe y cómo afecta a los clubes
El Proyecto de Ley 3.563/2024 establece la prohibición total de publicidad, patrocinio y promoción de casas de apuestas y juegos online. La restricción abarcaría uniformes, vallas en estadios, ‘naming rights’, transmisiones deportivas y campañas en redes sociales. También impediría acuerdos directos entre operadores y clubes o competiciones.
La medida forma parte de un debate más amplio sobre salud pública y protección del consumidor. El argumento central es limitar la exposición masiva a la publicidad de apuestas, especialmente entre menores de edad y poblaciones vulnerables. Legisladores que respaldan la propuesta sostienen que el crecimiento acelerado del sector exige controles más estrictos.
Desde el frente deportivo, clubes y asociaciones advierten que una prohibición total afectaría contratos vigentes y compromisos financieros. En Brasil, los patrocinios en camiseta representan una de las principales fuentes de ingresos comerciales, junto con derechos de televisión y transferencias de jugadores. En muchos casos, las casas de apuestas ocupan el espacio principal del uniforme, lo que implica contratos de alto valor anual.
Aunque no hay una cifra oficial consolidada sobre el impacto, analistas del mercado publicitario coinciden en que la industria de apuestas se convirtió en uno de los mayores anunciantes del deporte brasilero en los últimos años. La eventual salida de estas marcas obligaría a renegociar acuerdos o buscar nuevos sectores que absorban ese espacio comercial.

Más allá del número exacto, el riesgo financiero es concreto. Brasil es la mayor economía de América Latina y su liga es una de las que más factura en la región. Una reducción abrupta de ingresos comerciales podría afectar presupuestos, fichajes y planes de inversión en infraestructura. La comparación es relevante: en ligas europeas como la Premier League inglesa, los patrocinios de apuestas también han sido objeto de debate, pero las restricciones han sido graduales y no totales.
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Otro punto que plantean expertos del sector es el posible fortalecimiento del mercado ilegal. Si se elimina la publicidad de operadores regulados en el fútbol brasilero, parte de la demanda podría migrar hacia plataformas no autorizadas, lo que complicaría la supervisión estatal y la recaudación tributaria.




