Gasto del Gobierno Petro no es compatible con las metas de reducción del déficit fiscal

El ritmo de ejecución del presupuesto de los primeros meses del año introduce dudas relevantes sobre la viabilidad del ajuste del gasto.

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A pesar de la necesidad de austeridad para cumplir con las metas oficiales, las cifras del Ministerio de Hacienda no dan cuenta de una reducción en la ejecución presupuestal en los primeros meses del año, según un análisis del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana.

Tras la presentación del Plan Financiero de 2026, donde el Gobierno reveló metas de reducción en el desbalance fiscal y el nivel de endeudamiento, varios analistas han cuestionado que el recorte requerido es de gran magnitud y han advertido falta de señales de moverse en esa dirección.

El Gobierno aspira a reducir el balance primario desde un -3,5 % del PIB en 2025, el peor dato en décadas excluyendo la pandemia, hasta un -2,1 % en 2026. Para lograrlo, el Plan Financiero contempla una caída del gasto total al 21,2 % del PIB, lo que implica una reducción de 1,5 puntos porcentuales frente al año anterior.

Gasto del Gobierno Petro y déficit fiscal

Así, los ingresos totales proyectados para 2026 se sitúan en un 16,1 % del PIB, una cifra ligeramente inferior al 16,3 % registrado en 2025. Por el lado del endeudamiento, se prevé que la deuda neta se mantenga en el 58,7 % del PIB, nivel que se encuentra significativamente por encima del ancla de la regla fiscal, fijada en un 55 %.

Sin embargo, el documento del centro de pensamiento anota que el ritmo de ejecución del presupuesto observado en los primeros meses del año introduce dudas relevantes sobre la viabilidad del ajuste del gasto planteado en el Plan Financiero.

Por ello, Mauricio Sáenz, director del Observatorio Fiscal, puso en tela de juicio la viabilidad de este ajuste en el actual entorno macroeconómico. «Este plan de ajuste no está detallado en este plan financiero y lastimosamente parece no ser lograble», dijo.

También enfatizó en la raíz del desbalance estructural que atraviesa el país: «lo preocupante es que nos quedamos con un nivel alto de gasto permanente después de la pandemia y no hemos podido acompañar ese incremento de gasto con más ingresos».

El informe es enfático en que, en ausencia de señales tempranas de contención, el comportamiento observado sugiere que el gasto continúa ejecutándose bajo inercias similares a las de años anteriores. 

Una ejecución que contradice el ajuste

De acuerdo con el Observatorio Fiscal, los datos de ejecución real a febrero de 2026 muestran una realidad distinta. El gasto (excluyendo el servicio de la deuda) avanzó a un ritmo del 10,4 % sobre la apropiación vigente, una cifra muy cercana al promedio histórico del 10,6 % que muestra una dinámica es difícil de compatibilizar con una reducción del gasto de la magnitud proyectada.

Al segundo mes del año, se habían obligado $68,2 billones de los $546,9 billones del presupuesto, de los cuales se pagaron $66,2 billones y al excluir el servicio de la deuda, las obligaciones sumaron $46,3 billones, según el MinHacienda.

En funcionamiento se obligaron $41,2 billones, equivalentes al 11,5 % del total. Los sectores que lideran la ejecución son relaciones exteriores (16 %), educación (14,4 %) y salud (13,3 %).

Gasto del Gobierno Petro a febrero de 2026
Fuente: Observatorio Fiscal Universidad Javeriana.

El análisis advierte que esta dinámica es difícil de compatibilizar con el recorte de 1,7 puntos del PIB en gasto primario que se necesita para cumplir las metas. «En ausencia de señales tempranas de contención, el comportamiento observado sugiere que el gasto continúa ejecutándose bajo inercias similares a las de años anteriores», señaló el documento.

Para los expertos del grupo, la forma en que se materialice el gasto en los próximos meses no solo incidirá en el comportamiento del déficit, sino que también revelará las prioridades del gobierno saliente y los márgenes de sostenibilidad fiscal con los que iniciará la próxima administración.  

Sáenz advirtió sobre la falta de coherencia entre los objetivos de papel y la realidad económica: «se está planteando una reducción de gasto en un contexto de bajo crecimiento económico y por ende pues se ve bastante difícil que este compromiso expresado en un papel público se cumpla».

Ante este escenario, el cumplimiento de las metas fiscales para 2026 parece depender más de un optimismo administrativo que de una estrategia de austeridad tangible, concluyó el experto.