Desde el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) se anunció la apertura de un tramo clave de la avenida Laureano Gómez, más conocida como la carrera Novena, en el norte de Bogotá. La habilitación corresponde a un sector ubicado entre las calles 170 y 183 y operará en sentido norte-sur, lo que permitirá completar la funcionalidad de uno de los corredores viales más utilizados por quienes se movilizan hacia el norte de la ciudad.
El director de la entidad indicó que la medida beneficiará principalmente a los habitantes de la localidad de Usaquén, quienes experimentarán una mejora en las condiciones de circulación. Según explicó, la intervención contribuye a descongestionar un eje estratégico que durante años registró altos niveles de tráfico, especialmente en horas pico.
De acuerdo con el IDU, la apertura facilitará la movilidad en una vía ampliamente usada por conductores particulares, transporte público y servicios logísticos. Sectores residenciales como San Antonio, Tibabita, Villa de Aranjuez y Verbenal, que por largo tiempo enfrentaron desvíos, demoras y recorridos prolongados debido a las obras, comenzarán a percibir una reducción en los tiempos de desplazamiento. Las proyecciones de la entidad señalan que, en horas de alta demanda, los usuarios podrían ahorrar hasta 30 minutos por trayecto.
¿Cuáles fueron los alcances de la Avenida Laureano Gómez?
El proyecto comprende 1,3 kilómetros de calzada con tres carriles vehiculares en sentido norte-sur. A ello se suma la construcción de 1,3 kilómetros de ciclorruta continua y cerca de 15.195 metros cuadrados de espacio público, distribuidos en andenes, senderos peatonales y áreas de permanencia. Este componente busca mejorar la accesibilidad y la seguridad vial para peatones y ciclistas, quienes también utilizan de forma intensiva el corredor.
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La administración distrital recibió la obra en enero de 2024 con un avance cercano al 76 %. Tras la reactivación de actividades y la reorganización de los frentes de trabajo, el progreso alcanza el 97,39 %. Parte de los retrasos obedeció a intervenciones subterráneas que no eran visibles para la ciudadanía. En el subsuelo se instaló infraestructura de la red principal de agua potable sobre la línea Tibitoc-Casablanca. Allí se construyeron 16 cámaras de inspección, válvulas y sistemas de medición de presión, indispensables para la operación y el mantenimiento del servicio de acueducto.
La finalización integral del proyecto está prevista para el primer semestre de 2026. Actualmente permanecen activos tres frentes de obra. El primero se ubica en la intersección de la calle 183 con carrera Novena, en el costado oriental, donde se adelantan trabajos de espacio público y conexiones hidráulicas.
El segundo corresponde al sector de la calle 189, también en el costado oriental, con la construcción de andenes y estructura vial. El tercero se desarrolla entre las calles 189 y 191, en el costado occidental, con labores de mejoramiento del terreno.




