«Incremento del salario mínimo amerita una subida de tasas de interés muy fuerte»: Banco de Occidente

El economista jefe en el Banco de Occidente analizó el impacto de los ciclos políticos en los mercados financieros colombianos de cara al cierre del 2026.

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La economía colombiana se enfrenta a un cambio de rumbo en sus proyecciones para el año 2026. Tras un periodo de descenso en la inflación, la tendencia se ha frenado debido a las presiones derivadas de la indexación y el incremento histórico del salario mínimo (23,7 %).

Este panorama llevó a los analistas a ajustar los pronósticos de inflación al alza, situándolos cerca del 6 %, lo que requeriría una respuesta contundente por parte del Banco de la República para contener las expectativas inflacionarias y estabilizar la macroeconomía, según David Cubides, economista jefe en el Banco de Occidente.

Durante una entrevista en el espacio de la alianza entre Valora Analitik y Renta4Global fiduciaria, el economista analizó los desafíos fiscales, las oportunidades de inversión y el impacto de los ciclos políticos en los mercados financieros colombianos de cara al cierre del 2026.

¿Cuál es la perspectiva de inflación y crecimiento para este año desde el Banco de Occidente?

Nosotros le cambiamos completamente el sentido al pronóstico. Nos imaginábamos un 2026 con inflación por los lados del 4,5 % y ahora, después de los incrementos de salario mínimo y el proceso de indexación, tenemos una cifra más por los lados del 6 %. En algun momento en Brasil, en medio de esa subida de la inflación, el banco central tuvo que reaccionar con un incremento de la tasa de interés; ese pareciese que ahora es el caso de Colombia, donde el Banco de la República también tendrá que apretar un poco para intentar contener las expectativas de inflación.

¿Qué riesgo traslada a los mercados un alza en las tasas de interés de esa magnitud?

Pasamos de un movimiento de blanco a negro; antes se esperaba un ciclo de recortes y ahora estamos ante unas subidas muy fuertes. El catalizador hoy es la mayor subida histórica del salario mínimo; si la subida fue del 24 %, eso amerita también una subida de tasas de interés muy fuerte. Los mercados ya están «priceando» esto; se habla de tasas de deuda pública por encima del 12,5 % en bonos que vencen en 2036, lo cual es alto y significa un mercado que ha venido siendo castigado, aunque allí pueden surgir oportunidades interesantes si el ciclo político más adelante empieza a ser más benévolo.

¿Cómo afecta la situación del déficit fiscal al mercado?

La situación fiscal de Colombia no es positiva y ha venido empeorando año tras año. Tenemos un déficit fiscal que puede estar por encima de $100 billones y una deuda por los lados del 60 % con tendencia alcista. Los mercados lo reconocen y empiezan a cobrar más tasa o reflejan una prima de riesgo más elevada. Si el gasto es flexible en un 85 % y no se logran reformas tributarias, el inversionista presta menos o a una tasa más elevada; esa es una verdad a pulso que se ve reflejada en los mercados.

¿Cuándo se podría ver una mejora en las cifras de déficit y deuda sobre el PIB?

El inversionista no está pidiendo que desaparezca la deuda o que el déficit sea cero, sino una señal creíble y un camino en el que pueda confiar. Una administración que mande los mensajes adecuados sería positivo para bajar las aguas y que no cobren tasas del 12,50 % sino de un dígito. Es bueno tener déficit y deuda siempre que sea para crecer y desarrollarse, pero el mensaje debe ser pragmático y centrado en la confianza inversionista para ir a pedir plata prestada.

¿Cómo se entiende la actual tasa de cambio cercana a los $3.600 y qué esperar del dólar?

Yo tampoco me lo esperaba, pero en el banco teníamos una visión bajista porque el dólar en el mundo está cayendo. Lo local ha magnificado el movimiento por las monetizaciones y el tema de la colocación directa. Nuestro precio justo hoy debería ser cercano a $4.000, pero en el mediano plazo, si las elecciones revelan una política más proinversión, algo por los lados de $3.700 o $3.750 es el número que creemos buscar. Con el tema de pensiones y monetizaciones, incluso por debajo de $3.700 existe camino por recorrer.

¿Cómo afecta un dólar más barato a la inflación?

Diría que es bueno por el traslado de la tasa de cambio a los precios; los productos importados deberían ser un poco más económicos. Pero ese es solo un pedazo de la historia; por otro lado, hay efectos de segunda vuelta con la inflación del año pasado. Si bien ayuda la tasa de cambio, los otros efectos terminan siendo más duros y fuertes, por eso ajustamos nuestra expectativa de inflación del 4,5 % al 6 % con tendencia alcista para este 2026.

¿Dónde están los otros riesgos para la inflación?

Hay varios puntos: uno es el tema de los reprecios por salario mínimo; dos, lo que pase con bienes y servicios (como el dueño de una pizzería que debe subir precios para pagarle al pizzero); tres, el componente de educación por indexación; cuatro, los arriendos y vivienda; y cinco, lo que suceda con energéticos como el gas y combustibles si el gobierno sigue ajustando tarifas.

¿Qué tanto están asimilando los mercados las próximas elecciones?

Estamos «crudos», pero para los mercados es un gran «game changer». Me imagino algo parecido a lo que sucedió en Argentina o Chile, donde se dan apuestas e inversiones dependiendo de lo que se imagina que sucederá. Los mercados tal vez están diciendo que hay activos muy baratos y compran la idea de que Colombia tendrá un giro proempresa. El inversionista no quiere llegar de último a la fiesta cuando ya quitaron la champaña, quiere llegar antes, y por eso empiezan a apostar por activos colombianos.

¿Dónde están viendo las oportunidades de inversión actualmente?

Todavía hay valor en el mercado de acciones; los fundamentales dan para decir que hay acciones muy interesantes comparadas con sus pares, como en el sector petrolero si a la siguiente administración le gusta el sector. En renta fija, Colombia paga una tasa de interés muy alta que podría caer si se percibe un mensaje pragmático. Estructuralmente creemos que hay oportunidades en sectores reales a mediano y largo plazo, como el energético, construcción e infraestructura. Hay mucho valor atrapado todavía en Colombia.