Las medidas de inflación básica calculadas por el Banco de la República registraron un incremento generalizado al cierre de marzo de 2026, luego de que el DANE revelara que el mes pasado, el IPC mostró una variación del 5,56 %, superior a la esperada por el mercado.
Luego de dos meses en los que los indicadores mostraban presiones, los datos de marzo confirman que la inflación subyacente ha retomado una tendencia alcista, alcanzando los niveles más altos del último año.
Las cifras del BanRep revelan un deterioro en todas las métricas, aunque la medida núcleo 15, que depura la canasta de los 15 rubros más volátiles, fue la que mostró el salto más grande: pasó del 5,53 % en febrero al 5,85 % en marzo, lo que representa un incremento de 32 puntos básicos (pb) y se ubica como el registro más alto desde octubre de 2024.

Por su parte, el indicador que mide la inflación más estructural (sin alimentos ni regulados) escaló del 5,51 % al 5,79 % (+28 pb), volviendo a niveles que no se veían desde julio de 2024. Este dato es particularmente importante para el banco central, ya que refleja presiones persistentes en servicios y bienes procesados.
Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, advirtió un «punto de inflexión claro» en la inflación sin alimentos ni energéticos, tras meses de relativa estabilidad e insistió en que el repunte evidencia presiones vinculadas al traspaso del incremento del salario mínimo (que subió un 23 % para 2026) y al déficit fiscal.
Tras haber dado un respiro en febrero, la inflación sin alimentos subió de nuevo con fuerza, pasando del 5,16 % al 5,39 % (+23 pb), borrando casi por completo la mejora del mes anterior, pues en enero se ubicó en 5,41 %.
La señal de que la inflación está empeorando
Los expertos coinciden en que la inflación básica, también conocida como inflación núcleo o subyacente, mostró una tendencia preocupante al alza en marzo de 2026, con un promedio del 5,6 %, evidenciando una fuerte persistencia en las presiones de precios.
Además, advirtieron que los datos más recientes confirman que las presiones en los precios provienen del componente doméstico de la canasta, lo que significa que los costos de vida internos, como arriendos y servicios privados, siguen cobrando fuerza en lugar de ceder.
Según Bancolombia, la indexación se mantiene como el mayor reto para que la inflación converja hacia la meta del 2 % – 4 %. Para los expertos de la entidad, el impacto del salario mínimo aún no se ha reflejado plenamente en los precios, sugiriendo que las presiones podrían intensificarse en los próximos meses a medida que se agoten los inventarios adquiridos a menores costos.
Por su parte, Acciones & Valores advirtió que la evolución de estas medidas básicas será particularmente clave, ya que un deterioro mayor podría causar un desanclaje de las expectativas.
Debido a que la inflación básica sigue mostrando una tendencia al alza impulsada por factores internos, los expertos consideran que el Banco de la República tendría razones para mantener una postura monetaria restrictiva e incluso realizar nuevos incrementos en las tasas de interés para contener estas presiones.
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