Este miércoles 30 de septiembre, la Junta Directiva del Banco de la República celebrará su reunión de política monetaria para determinar el rumbo de las tasas de interés.
Tras la sorpresa de julio, cuando el emisor mantuvo la tasa de política monetaria en el 12 % en contra del consenso del mercado que anticipaba un alza de 50 puntos básicos, una parte mayoritaria de los analistas e informes de mercado proyecta que la tasa se mantendrá nuevamente sin cambios en el 12 %.
Goldman Sachs anticipa que la decisión se tomará mediante una votación dividida de 4-3, en la que tres directores votarían a favor de un incremento de tasas, mientras que la mayoría preferirá mantener la postura restrictiva actual.
En ello coincidió Bancolombia, entidad que considera que el ciclo alcista ya habría concluido y que la discusión de la Junta se centraría cada vez más en cuánto tiempo mantener la tasa en niveles restrictivos.
Y es que los informes macroeconómicos más recientes destacan que, aunque persisten presiones inflacionarias, existen sólidos factores de contención que respaldan el mantenimiento de las tasas.
Esto luego de que la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto sorprendiera al alza (+ %) debido a elementos no básicos y ajustes en servicios, sumado a un mercado laboral ajustado y a la ampliación del déficit de cuenta corriente.
Las proyecciones de la encuesta mensual de analistas de BanRep refleja un incremento en las expectativas de inflación total para el cierre de 2026 a 6,81 % (desde 6,60 %) y de inflación subyacente a 6,20 % (desde 5,81 %). Sin embargo, a más largo plazo, la estimación disminuyó ligeramente a 5,06 % para el cierre de 2027, mientras que la subyacente se mantuvo estable en 4,84 %.
Bajo este escenario, los analistas de Itaú prevén un techo máximo de tasa del 12,25 % al 12,50 % hacia el cierre de 2026 en caso de reanudarse los ajustes, antes de iniciar una reducción gradual hasta ubicarse alrededor del 11 % al cierre de 2027.
A pesar de estas presiones, el mercado destaca la apreciación del peso colombiano, la estabilidad de las expectativas a mediano plazo, el impacto transitorio del terremoto de agosto sobre la actividad económica y la perspectiva de consolidación fiscal como razones suficientes para aplazar incrementos adicionales en el corto plazo.
Para Goldman Sachs, la mayoría de la junta del BanRep prefiere mantener una tasa elevada por un tiempo prolongado en lugar de reanudar el endurecimiento monetario, al considerar que el panorama interno no ha cambiado de forma drástica.
La firma detalló que, aunque el incremento de tasas por parte de la Reserva Federal de EE. UU. representó una sorpresa de sesgo alcista, su impacto ha sido neutralizado por la compresión de la prima de riesgo (el spread del CDS a 5 años cayó más de 50 pb) y la apreciación del peso colombiano frente al dólar, que ya acumula un 11 % desde la primera vuelta presidencial del 31 de mayo y 14 % desde el 14 de mayo).
Sin embargo, sus expertos opinan que el deterioro del entorno global y el riesgo creciente de un fenómeno de El Niño muy fuerte limitan la disposición del emisor para ofrecer señales al mercado sobre el rumbo que tomará la política monetaria, manteniendo un tono estrictamente dependiente de los datos.
La entidad señaló además que tasa real ajustada por la inflación esperada (ex-ante) a un año se sitúa en el 6,3 %, lo que representa más de 300 puntos básicos por encima de la tasa neutral estimada. Esto a pesar de que las expectativas de inflación a 1 y 2 años cayeron a 5,5 % (-15 pb) y 4 % (-3 pb) respectivamente.
Actividad económica pierde impulso en el tercer trimestre
Un factor determinante que respaldaría la pausa monetaria, según los analistas, es el comportamiento de la actividad productiva. Aunque el PIB real aceleró en el segundo trimestre alcanzando un 1,3 % trimestral (frente al 0,6 % del primer trimestre) impulsado por factores transitorios, otros indicadores muestran una desaceleración drástica.
Los datos del Índice de Seguimiento a la Economía (ISE) de julio (+ 1,1 %), sumados a la debilidad en las ventas minoristas, la producción manufacturera, la demanda de energía de agosto y las interrupciones por el sismo de agosto, apuntan a un crecimiento plano (0,0 %) para el tercer trimestre, según Goldman Sachs.
Con este balance de riesgos, el consenso espera que el emisor mantenga la prudencia este miércoles, reafirmando que la tasa en 12 % es lo suficientemente restrictiva para asegurar la convergencia de la inflación hacia la meta en 2027 y mediados de 2028.
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