La aparición de Ryan Reynolds vistiendo por primera vez la camiseta del Internacional de Bogotá no fue solo un gesto mediático. Representa el respaldo público a una operación empresarial que transformó a La Equidad en un nuevo proyecto deportivo y comercial dentro del fútbol colombiano.
La adquisición del club por parte del grupo Tylis-Porter fue valorada por fuentes del sector en cerca de US$30 millones por el 99 % del equipo, lo que convierte esta operación en una de las más relevantes del fútbol colombiano en los últimos años.
El club, ahora bajo el nombre Internacional de Bogotá, pasó a tener una estrategia orientada a expansión internacional, nuevas fuentes de ingresos y fortalecimiento de áreas deportivas. El proyecto cuenta con figuras reconocidas del entretenimiento y el deporte mundial.
Además de Reynolds, participan nombres como Rob McElhenney, Eva Longoria, Justin Verlander y Kate Upton, lo que eleva la exposición del equipo y crea expectativas sobre posibles efectos similares a los logrados por Wrexham AFC en Reino Unido.
En términos operativos, el cambio de administración implicó ajustes estructurales, nuevas líneas de gestión, mayor organización financiera y un plan de modernización institucional. La nueva dirigencia ha señalado públicamente que, aunque los resultados deportivos recientes no fueron los esperados, el club hoy tiene bases empresariales más sólidas, con fortalecimiento de áreas logísticas, comerciales, de formación deportiva y estructura técnica.

La presentación pública de Reynolds usando la camiseta del Internacional de Bogotá se volvió viral en redes sociales. El actor no solo exhibió la camiseta, sino también bufanda y elementos del nuevo escudo, reforzando la narrativa de compromiso y cercanía con el proyecto.
El “efecto Wrexham” y los planes económicos del Internacional de Bogotá
La referencia inmediata del mercado es Wrexham AFC, club galés que pasó de la quinta división a obtener ascensos consecutivos bajo la administración de Reynolds y McElhenney. Más allá del éxito deportivo, el club experimentó crecimiento en ingresos comerciales, fortalecimiento de marca global y creación de productos audiovisuales que se convirtieron en fuente adicional de dinero.
En Colombia, el objetivo declarado es convertir al equipo capitalino en una marca reconocida fuera del país, fortalecer el fútbol femenino, consolidar procesos de formación juvenil y profesionalizar aún más la operación. La directiva también ha destacado la intención de trabajar articuladamente con la ciudad para posicionar la marca Bogotá a nivel internacional, apoyada por entidades como la Alcaldía y la Cámara de Comercio.
Uno de los datos llamativos es que, según declaraciones directivas, existen contactos regulares con Necaxa de México y Wrexham en Reino Unido para intercambio de experiencias deportivas y comerciales. Esto permite al proyecto operar bajo modelos probados y reducir riesgos en el proceso de consolidación.
Internacional de Bogotá: Plantilla reforzada y un debut exigente
Para la temporada 2026, el Internacional de Bogotá contará con 11 refuerzos confirmados, entre ellos Larry Vásquez, Facundo Boné, Agustín Irazoque, Johan Caballero, Rubén Manjarrés y Johan Castro. El equipo será dirigido por el técnico argentino Ricardo Valiño y su estreno oficial será ante América de Cali en el Pascual Guerrero, un debut que medirá de inmediato la solidez deportiva del proyecto.

Para el fútbol colombiano, este proyecto representa incremento potencial de audiencia, llegada de nuevos patrocinadores, internacionalización del torneo y un precedente para futuras inversiones extranjeras estructuradas. Además, introduce una narrativa distinta: clubes que ya no compiten solo desde lo deportivo, sino también desde la industria del entretenimiento.
Recomendado: Nace un nuevo equipo en el fútbol colombiano para 2026: Ya tiene estadio y escudo confirmados
Ryan Reynolds ya tiene la camiseta, el proyecto está en marcha y el Internacional de Bogotá inicia una etapa en la que marca, negocio y fútbol avanzan en la misma dirección. El reto será convertir esta apuesta económica en resultados sostenibles dentro y fuera de la cancha.




