El Ministerio de Hacienda ha entrado en la fase final de una de las operaciones financieras más ambiciosas y controvertidas de la historia reciente del país.
Javier Cuéllar, director de Crédito Público, confirmó que la nación ya ha logrado cancelar el 67 % del Total Return Swap (TRS) que se estructuró, anunció y negoció en el segundo semestre del año pasado con el objetivo de mejorar el perfil de la deuda del Gobierno y aplanar la curva de intereses.
La estrategia fue descrita por Cuéllar como una «compra apalancada» de la propia deuda del país, “un intercambio de derechos y obligaciones”. Además, fue enfático en que no se trató de una medida de urgencia por falta de acceso a mercados, sino de una decisión de eficiencia técnica para optimizar el portafolio colombiano.
El funcionario contó que el Gobierno utilizó recursos de un sindicato de seis bancos internacionales para adquirir sus propios títulos de deuda (TES y bonos globales). “Nosotros compramos nuestra deuda pública con los recursos de los bancos, recibimos el retorno de esos instrumentos que eran nuestros mismos títulos y le pagamos una tasa de interés al consorcio”, indicó.
También recordó que se pactó la obligación en francos suizos (7.500 millones) aprovechando una tasa de interés excepcionalmente baja del 1,5 % que le permitió al país desvincularse de las tasas más altas en dólares y generar un ahorro de aproximadamente 450 puntos básicos frente a fuentes tradicionales.
Sin embargo, explicó que al contratarse el TRS en septiembre de 2025, la deuda bruta registró un incremento súbito de casi $100 billones, lo que generó un ruido estadístico. Cuéllar reiteró que este aumento fue contable y temporal, ya que incluía los colaterales de la operación, y ratificó que la deuda neta se mantuvo inalterada.
El fin del swap y el alivio fiscal
Con el 67 % ya cancelado, el Gobierno se prepara para los pasos que ocurrirán en los próximos meses y semanas, pues se espera que el 33 % restante del TRS se liquide en cuestión de días.
Cuéllar reveló que a diferencia de lo que algunos analistas preveían, el Gobierno no venderá los títulos recuperados en el mercado, por el contrario, al cancelar el swap, la nación retoma la propiedad legal de sus propios TES y bonos globales para cancelarlos definitivamente del endeudamiento público.
“Una vez cancelamos ese 67 %, ahora sí somos dueños de esos activos (antes solo teníamos los derechos). Como son nuestra propia deuda pública, los sacamos de la estructura del swap internacional y no los vendemos en el mercado, sino que los cancelamos del endeudamiento. Esto genera ahorros a muchos años, cinco o seis generaciones de directores de Crédito Público”, aseguró.
Con la finalización de este proceso, la deuda bruta de Colombia regresará a niveles de convergencia similares a los de mediados de 2025, al poder restar definitivamente esos $100 billones en el saldo total de la deuda bruta nacional.
Cuéllar defendió la eficiencia de este mecanismo: «Si la vida me permite ser director de Crédito Público en el siguiente gobierno, yo creo que haría un segundo TRS porque me parece una forma muy eficiente de controlar el endeudamiento», concluyó.




