Negocio con más de 60 años de historia cerró sus puertas y su dueño revela a qué se dedicará ahora 

El famoso negocio con más de 60 años de historia se va y deja un vacío entre sus comensales que asistían semanalmente.

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La noticia se regó rápido entre hinchas, vecinos y clientes habituales: uno de los negocios más tradicionales de encuentro alrededor del fútbol en Bogotá bajó definitivamente sus cortinas. Para muchos ciudadanos, especialmente los domingos de partido, la visita a este sitio era parte del ritual previo o posterior al estadio.  

Durante más de seis décadas, generaciones completas compartieron mesa, conversación y comida en este punto que terminó convirtiéndose en un símbolo urbano. Hoy, ese espacio ya no existe como se conocía, y su cierre coincide con uno de los proyectos de transformación más ambiciosos que tendrá Bogotá en los próximos años. 

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Se trata del Palacio del Colesterol, histórico corredor gastronómico ubicado en inmediaciones del estadio El Campín, cuyo cierre definitivo se produjo en el marco de la reorganización del sector y la preparación del nuevo complejo deportivo y de entretenimiento que lideran el Distrito y el concesionario privado. 

El Palacio del Colesterol se va de El Campín tras 64 años

Siempre hemos sido parte de los clásicos capitalinos y sentimos orgullo por nuestra tradición. Pero reconocemos que las nuevas normativas son rigurosas y necesitamos adaptarnos, expresó don Carlos, uno de los vendedores más representativos del lugar, quien anticipó que a diferencia de muchos de sus colegas que trabajaban en el lugar, él dará un paso al costando en este sector. 

La historia del Palacio del Colesterol: un negocio insignia para los futboleros

Durante más de 60 años, el Palacio del Colesterol fue mucho más que una zona de ventas de comida. Se convirtió en un espacio social donde se cruzaban hinchas de Millonarios e Independiente Santa Fe, vecinos del sector y visitantes ocasionales, unidos por la gastronomía popular y la pasión futbolera. 

El lugar consolidó una identidad propia alrededor de platos tradicionales como la morcilla, la longaniza, la costilla y las sopas, que terminaron siendo parte del paisaje cultural del estadio. Esa historia, sin embargo, entró en pausa definitiva con el cierre del punto físico que lo hizo famoso. 

El proyecto que cambió el destino del Palacio del Colesterol y Don Carlos 

El cierre del Palacio del Colesterol está directamente relacionado con el desarrollo del nuevo complejo El Campín, un proyecto estructurado bajo una Asociación Público-Privada (APP) entre el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) y la concesionaria Sencia, con acompañamiento de la Alcaldía de Bogotá

Según el cronograma oficial, el proceso de adecuación del entorno se desarrolla durante 2025, mientras que las obras principales del nuevo estadio iniciarán en 2026. La entrega del complejo está proyectada entre finales de 2027 e inicios de 2028, periodo durante el cual el estadio actual dejará de operar. 

El proyecto contempla no solo un nuevo escenario deportivo, sino la consolidación de un distrito de entretenimiento, con actividad permanente y usos mixtos, que incluirá: 

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  • Un estadio moderno con estándares internacionales 
  • Zonas gastronómicas formalizadas 
  • Espacios comerciales y culturales 
  • Áreas de eventos y espacio público renovado 

Este rediseño urbano obliga a replantear la presencia de los comerciantes tradicionales del sector, lo cual ha generado controversia entre los aficionados a este tradicional restaurante 

El retiro de don Carlos y su nuevo camino 

Don Carlos, tras 63 años de trabajo ininterrumpido, decidió no continuar en el proceso de reubicación. Después del cierre del Palacio nos van a ubicar los compañeros a unos en el lado norte y a otros en el lado sur, digo a los compañeros de la asociación porque yo ya no voy más, hago uso de buen retiro, explicó. 

El comerciante reconoció que el cambio le genera tristeza: “Me da guayabo, me da nostalgia, pero es que realmente las expectativas que había con Sencia y los privados no la puedo cumplir”. 

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Aun así, no se despide por completo de sus clientes. Don Carlos continuará atendiendo pedidos especiales desde Kennedy, bajo una modalidad más cercana y personalizada. Si alguien está interesado en nuestra situación los podemos atender en Kennedy… Allá tengo una terraza para atenderlos a todos en sus asados, sus sopas y con el mismo amor que los atiendo acá. Los voy a extrañar y harto”, señaló. 

El espacio que durante décadas albergó al Palacio del Colesterol no volverá a operar como zona informal de comercio. Según la planeación urbana del proyecto, allí se desarrollará parte del nuevo anillo de servicios, circulación y espacio público del complejo El Campín. 

Los vendedores que hacían parte del Palacio del Colesterol, organizados en asociación, no desaparecen como colectivo. De acuerdo con lo planteado en las mesas de trabajo del proyecto, varios de ellos serán reubicados temporalmente en zonas cercanas al estadio, mientras avanzan las obras, con la posibilidad de integrarse posteriormente al nuevo complejo.