¿Nivelar hacia abajo?: El temor que genera el Fair Play Financiero en el fútbol colombiano

Carlos Mario Zuluaga, presidente de Dimayor, confirmó que el Fair Play Financiero en el fútbol colombiano comenzará a regir desde 2027.

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La Dimayor confirmó que el Fair Play Financiero empezará a regir de forma obligatoria desde 2027 en el fútbol colombiano. El anuncio lo hizo el presidente de la Dimayor, Carlos Mario Zuluaga, quien explicó que el modelo se implementará con acompañamiento técnico de LaLiga y que habrá un periodo de transición para que los clubes ajusten sus finanzas antes de enfrentar sanciones.

El esquema parte de un principio básico: ningún equipo podrá gastar más de lo que genera. En términos prácticos, el Fair Play Financiero exige punto de equilibrio entre ingresos (taquillas, patrocinios, derechos de televisión y venta de jugadores) y egresos como salarios, fichajes y costos operativos. Además, obligará a presentar estados financieros auditados y estandarizados ante la Dimayor.

La decisión llega en un contexto en el que varios clubes del fútbol profesional colombiano han tenido retrasos salariales y acuerdos de pago con jugadores en los últimos años. Según cifras públicas de la Superintendencia de Sociedades, varias instituciones deportivas han atravesado procesos de reorganización empresarial en la última década, reflejo de un modelo financiero frágil y dependiente de la venta de futbolistas.

El cambio, sin embargo, no está exento de riesgos. Aunque la intención es ordenar las cuentas, distintos analistas advierten que el impacto en la competitividad y en la capacidad de inversión puede ser significativo, especialmente frente a ligas como Brasil o Argentina, cuyos presupuestos superan ampliamente los del mercado colombiano.

?: El temor que genera el Fair Play Financiero en el fútbol colombiano
Equipos del fútbol colombiano tendrían límites estrictos de gasto atados a su facturación real. Imagen: Deportivo Pasto

Fair Play Financiero en el FPC: riesgo de menor inversión y pérdida de competitividad

Uno de los principales temores es la llamada “nivelación hacia abajo”. Los clubes con mayores ingresos, como Nacional, Junior, América o Millonarios, tendrían límites estrictos de gasto atados a su facturación real. Esto restringiría la posibilidad de contratar figuras internacionales si esos fichajes desbalancean el presupuesto.

En comparación, equipos brasileños como Flamengo manejan ingresos anuales que superan los 1.000 millones de reales, equivalentes a más de US$200 millones, de acuerdo con reportes financieros oficiales del club. En el fútbol colombiano, los ingresos anuales de la mayoría de equipos están muy por debajo de esa cifra. La brecha presupuestal ya es amplia en torneos como la Copa Libertadores y un control más rígido podría ampliarla.

Otra dificultad es la alta dependencia del mercado de transferencias. En Colombia, la venta de jugadores al exterior es una fuente clave de ingresos. Ese rubro es impredecible: un traspaso puede equilibrar un presupuesto anual, pero no es recurrente. Bajo un FPF estricto, proyectar gastos con base en posibles ventas futuras sería inviable, lo que obligaría a estructuras más conservadoras.

También existe una barrera administrativa. Implementar auditorías externas, sistemas contables estandarizados y reportes periódicos implica costos adicionales. Para clubes con estructuras pequeñas, estos requisitos pueden representar una carga significativa.

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El modelo también busca corregir fallas estructurales del fútbol colombiano. Imagen: Facebook Águilas Doradas

Hay un antecedente internacional que genera debate. En Europa, el modelo de Fair Play Financiero promovido por la UEFA ha sido cuestionado por consolidar la posición de los clubes con mayores ingresos históricos. La lógica es simple: quien más factura, más puede gastar. En el caso colombiano, donde la diferencia de ingresos entre equipos es marcada, el riesgo es que la brecha interna se mantenga sin posibilidades de crecimiento acelerado mediante inversión externa.

Más control a los equipos y mayor responsabilidad financiera

Pese a los riesgos, el modelo también busca corregir fallas estructurales del fútbol colombiano. Uno de los problemas recurrentes ha sido el atraso en salarios. Con el FPF, los clubes deberán demostrar capacidad real de pago antes de registrar contratos, lo que reduciría conflictos laborales y demandas ante la FIFA.

Además, limitar inyecciones desproporcionadas de capital evitaría escenarios en los que un propietario asume pérdidas constantes sin respaldo sostenible. En la última década, varios equipos en Colombia y en otros países han enfrentado liquidaciones o ventas forzadas tras intentos de competir con presupuestos que no podían sostener.

Un efecto adicional podría ser el impulso a las divisiones menores. En muchos modelos de control financiero, la inversión en infraestructura y canteras no se penaliza de la misma manera que los fichajes. Esto obligaría a los clubes a fortalecer procesos de formación y a depender menos de compras costosas.

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Varias instituciones deportivas han atravesado procesos de reorganización empresarial en la última década. Imagen: Facebook Golty

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La implementación gradual hasta 2027 será clave. Según lo anunciado por Zuluaga, el periodo de transición permitirá ajustar deudas y corregir desequilibrios antes de aplicar sanciones como prohibición de fichajes o descensos administrativos. El reto estará en encontrar un punto de equilibrio entre disciplina financiera y competitividad deportiva en un mercado con ingresos limitados y alta volatilidad.