Los nuevos megaestadios de Colombia podrían terminar costando más por esta causa

El aumento de algunos aranceles ya comienza a reflejarse en la planeación financiera de las obras de los principales estadios del país.

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El aumento de aranceles al acero decretado por el Gobierno Nacional ya comienza a reflejarse en la planeación financiera de algunos de las principales megaestadios del país. La medida, establecida en el Decreto 0264, impuso un gravamen del 35 % a 14 productos siderúrgicos importados desde países sin tratados de libre comercio, como China, Rusia e India, que históricamente han sido proveedores clave para grandes proyectos de infraestructura.

El impacto es particularmente sensible en la construcción y renovación de estadios, donde el acero es uno de los insumos más costosos. Las cubiertas, graderías metálicas, refuerzos antisísmicos y cerramientos dependen de perfiles, barras y láminas de alta resistencia. En proyectos deportivos de gran escala, este material puede representar entre el 15 % y el 25 % del costo total de la obra.

Con el nuevo arancel, analistas del sector estiman que el presupuesto de proyectos complejos podría aumentar entre 5 % y 8 %. En un país donde tres de los estadios más importantes están en proceso de renovación o modernización, ese ajuste se traduce en miles de millones de pesos adicionales en inversión o en mayores riesgos financieros para concesionarios y entidades públicas.

El Campín, Atanasio Girardot y Metropolitano: los proyectos más expuestos

El caso más representativo es el del Complejo El Campín en Bogotá. Su modernización se desarrolla bajo una Alianza Público-Privada cercana a los $2,4 billones. El concesionario Sencia inició la fase de preconstrucción este mes y deberá entregar el nuevo estadio y sus áreas comerciales en 2027. Como el contrato ya está firmado, el riesgo por incrementos en el costo de los insumos recae principalmente en el privado.

Así se verá el nuevo estadio El Campín: Superará los 50.000 espectadores
Así se verá el nuevo estadio El Campín: Superará los 50.000 espectadores. Imagen: IDRD

Si se aplica una variación de entre 5 % y 8 % al presupuesto total, el impacto potencial oscilaría entre $120.000 millones y $192.000 millones adicionales. Aunque no todo ese aumento necesariamente se materializará, la cifra muestra la exposición que tiene el proyecto a los cambios en el precio del acero.

En Medellín, la renovación del estadio Atanasio Girardot contempla una inversión estimada de $750.000 millones e incluye intervenciones estructurales, mejoras en la cubierta, iluminación y accesos. La administración local prevé iniciar obras en mayo de 2026, y los contratos de suministro de acero aún están en estructuración. En este escenario, los aranceles podrían obligar a rediseñar elementos estructurales o a solicitar adiciones presupuestales antes de la adjudicación definitiva.

Barranquilla enfrenta una situación similar con la ampliación y modernización del estadio Metropolitano. El proyecto, que en su fase total alcanza los $752.000 millones y contempla intervenir 44.000 metros cuadrados, incluye nuevas zonas de circulación, sistemas de seguridad y refuerzos estructurales donde los componentes metálicos son indispensables. Cualquier incremento en el precio de estos insumos impacta directamente el costo de estas etapas.

El acero se encarece y los megaestadios lo podrían sentir  

La decisión del Gobierno se da en un contexto en el que Colombia busca fortalecer su industria siderúrgica local. Según el Ministerio de Comercio, el país cuenta con una capacidad instalada ociosa cercana a un millón de toneladas, y la política arancelaria busca proteger al sector de la sobreproducción asiática que ha presionado los precios internos.

Alertan por el fuerte impacto de aranceles al acero del gobierno Petro
Aranceles al acero podrían subir costos de megaestadios en Colombia.
Imagen: cortesía Alacero

Sin embargo, gremios como Camacol han advertido que el principio de paridad de importación puede terminar elevando también los precios del acero nacional. En la práctica, los productores locales suelen ajustar sus tarifas tomando como referencia el costo del acero importado más el arancel, lo que traslada parte del incremento a toda la cadena de construcción.

Además, los constructores han señalado que no todo el acero requerido en estadios puede reemplazarse fácilmente con producción local. Las cubiertas de gran luz, por ejemplo, requieren perfiles especiales y aceros de alta resistencia que no siempre se fabrican en el país. En esos casos, el pago del arancel del 35 % se vuelve inevitable y afecta directamente el flujo de caja de las obras.

Por ahora, entidades territoriales como el IDRD en Bogotá y el Inder en Medellín han evitado pronunciamientos públicos sobre posibles sobrecostos, aunque internamente monitorean de cerca el cierre financiero de los proyectos. La principal preocupación es cumplir los cronogramas sin sacrificar especificaciones técnicas ni aumentar el endeudamiento público.

En los próximos meses, a medida que se firmen los contratos de suministro y se definan las fuentes de acero, se verá con mayor claridad si el arancel del 35 % termina elevando de forma directa el costo de los megaestadios o si la industria local logra absorber la demanda sin presionar los presupuestos.

Así será el nuevo estadio Atanasio Girardot: ¿Cambiará de nombre?
Así será el nuevo estadio Atanasio Girardot. Imagen: Alcaldía de Medellín

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Mientras tanto, Bogotá, Medellín y Barranquilla avanzan en obras que no solo buscan modernizar sus escenarios deportivos, sino también redefinir la forma en que se financian en un entorno donde los insumos de la construcción son cada vez más costosos.