En Colombia, millones de personas pagan cada mes las facturas de la luz, el agua, el gas, el internet o el celular sin imaginar que ese hábito podría tener un efecto mucho más importante que evitar cortes o recargos.
Lo que para muchos es simplemente una obligación doméstica como pagar los servicios públicos, podría convertirse en una herramienta para acceder a créditos en mejores condiciones e incluso obtener tasas más favorables en el sistema financiero.
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El cambio cobra relevancia en un momento en el que el acceso a productos financieros ya no es el principal desafío del país. Según el más reciente Reporte de Inclusión Financiera de la Superintendencia Financiera y Banca de las Oportunidades, el 96,3 % de los adultos colombianos cuenta con al menos un producto financiero. Sin embargo, el reto ahora es que esas cuentas se utilicen de manera activa y generen historial de comportamiento.
De acuerdo con expertos del sector fintech, los pagos recurrentes y puntuales de servicios públicos y otros compromisos cotidianos están comenzando a adquirir un nuevo valor dentro del ecosistema financiero. La razón es sencilla: cada transacción deja un registro que puede convertirse en evidencia de disciplina de pago frente a entidades que evalúan el riesgo de otorgar un crédito.
“El sistema financiero avanzó mucho en acceso, pero la verdadera inclusión empieza cuando una cuenta se usa para resolver necesidades del día a día; deja de ser un lugar donde solo se recibe dinero y empieza a funcionar como una herramienta para simplificar transacciones, organizar gastos y automatizar pagos de servicios”, explicó Simón Pinilla, cofundador de la fintech DRUO.

Cómo pagar los servicios públicos puede ayudar a conseguir mejores créditos
Aunque muchas personas asocian el historial crediticio únicamente con préstamos, tarjetas de crédito o créditos de consumo, la realidad es que los hábitos de pago cotidianos están adquiriendo una importancia creciente.
Según la información entregada por DRUO, cuando una persona paga de forma constante y puntual servicios como internet, telefonía móvil, energía o incluso cuotas de electrodomésticos, comienza a construir un historial de cumplimiento que puede ser consultado por entidades financieras y centrales de información.
En la práctica, esto significa que un usuario que paga oportunamente sus obligaciones durante meses o años puede fortalecer su perfil financiero y aumentar sus posibilidades de acceder a nuevos créditos.
“Cada pago puntual deja un registro de cumplimiento. Las centrales de información guardan si usted honra sus compromisos. Un historial ordenado se traduce, con el tiempo, en más opciones de que le aprueben un crédito y en mejores condiciones, como tasas más bajas o plazos más cómodos”, señaló la compañía.
Un ejemplo sencillo ayuda a entender el alcance de este fenómeno. Si dos personas solicitan un crédito de libre inversión y ambas tienen ingresos similares, pero una de ellas cuenta con un historial constante de pagos puntuales de servicios y obligaciones recurrentes, podría tener mejores posibilidades de aprobación o condiciones más favorables frente a quien no deja ese tipo de registros financieros.
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El cambio regulatorio que podría aumentar el valor de ese historial
El tema adquiere aún más relevancia tras la entrada en vigencia del Decreto 0368 de 2026, que estableció la obligatoriedad de las finanzas abiertas u open finance en Colombia.
Este esquema permite que, con autorización del usuario, distintas entidades puedan compartir información financiera para facilitar el acceso a productos y servicios. En otras palabras, el buen comportamiento financiero de una persona podrá ser utilizado de manera más eficiente para demostrar capacidad y responsabilidad de pago.

“Su buen comportamiento como pagador puede viajar —con su permiso— y abrirle mejores oportunidades”, explicó DRUO sobre el impacto que tendrá el nuevo modelo.
La medida busca ampliar las fuentes de información disponibles para evaluar a los usuarios y reducir barreras de acceso al crédito, especialmente para personas que históricamente han tenido poca relación con la banca tradicional.
La digitalización también está impulsando esta transformación. El sistema de pagos inmediatos Bre-B, desarrollado por el Banco de la República, acumulaba más de 782 millones de transacciones al 4 de mayo de 2026 y procesa cerca de cinco millones de operaciones diarias.
Sobre esa infraestructura, algunas compañías ya están desarrollando mecanismos que permiten programar pagos automáticos de servicios y obligaciones recurrentes utilizando las denominadas llaves Bre-B.
“La posibilidad de registrar pagos automáticos desde una cuenta de banco o una llave acerca funcionalidades que durante años estuvieron más asociadas a las tarjetas, como las suscripciones o los cobros automáticos sin fricción”, afirmó Pinilla.
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Además de la comodidad, la automatización reduce el riesgo de olvidar vencimientos, evita intereses de mora y contribuye a mantener una reputación financiera positiva.




