Las últimas señales de la industria gasífera y petrolera revelaron que Parex, compañía privada que explota estos energéticos en Colombia, invertirá más de US$100 millones en dos pozos exploratorios en el Piedemonte Llanero. Esta zona se caracteriza por su importancia para el abastecimiento en Colombia.
Ecopetrol, compañía predominante en el sector, tiene presencia activa en estos territorios, y con el fin de disminuir la incertidumbre en caso de que no se encuentren hidrocarburos, mantiene una alianza con la empresa privada Parex.

Un pozo exploratorio puede costar más de US$60 millones. Ecopetrol tiene en su listado a Floreña Sur, dentro del territorio que comprende el Piedemonte Llanero, mientras que Parex cuenta con los pozos exploratorios Ulama y Farallones. Ambas compañías esperan encontrar petróleo y gas en estos campos con el fin de convertirlos en reservas.
En el radar también están los campos denominados Ibis, GB Profundo, Receptor Norte, Floreña Sur A1, Farallones A1 y Receptor Norte A1. Sin embargo, tanto Ecopetrol como Parex esperarán primero los resultados de los pozos mencionados anteriormente antes de avanzar en estas perforaciones, ya que, si en los primeros no se hallan hidrocarburos, es poco probable que en estos se encuentren.
Los campos mencionados son las zonas donde tanto Parex como Ecopetrol consideran que podría haber una mayor cantidad de recursos. De confirmarse, significaría un avance para abastecer el mercado colombiano, particularmente en gas, dado que el país lo está importando para atender la demanda interna de hogares, pequeños comercios y gas vehicular desde diciembre de 2024.

Cabe mencionar que el campo Farallones Sur está en proceso de finalización en materia exploratoria; este pozo es operado por Ecopetrol.
Por otro lado, las proyecciones de la estatal energética indicaron que Colombia necesitará cada vez más gas importado hasta 2030, mientras que la producción local tendería a descender para abastecer el mercado interno. Serían los campos offshore, es decir, los yacimientos en el mar, los que ganarían terreno en el abastecimiento del país.
Por lo tanto, la compañía dejó entrever que los campos en Colombia se encuentran en declive, lo que implicaría una mayor dependencia de importaciones en el corto plazo, hasta que los desarrollos en el mar entren a suplir parte de la demanda interna.
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