Tras el parte del gobierno de EE. UU. sobre una eventual revitalización del sector energético venezolano, estimaciones preliminares señalaron que la inversión necesaria superaría US$100.000 millones, en un proceso que, además se extendería por varios años. En paralelo, luego del reciente discurso de Donald Trump, las acciones del sector petrolero estadounidense subieron el lunes 5 de enero de 2026, de acuerdo con cifras de Bloomberg.
Luego se señaló que Chevron es la única petrolera estadounidense con operación en Venezuela bajo un permiso especial, indicando que sus acciones aumentaron hasta 10 %, mientras que las acciones de ConocoPhillips y ExxonMobil también registraron incrementos.
Si la industria energética venezolana se reactiva, Chevron sería una de las mayores beneficiadas, puesto que ya tiene una infraestructura posicionada en ese territorio. Mientras tanto, el Estado venezolano le debe a ConocoPhillips más de US$8.000 millones y cerca de US$1.000 millones a Exxon, a causa de la nacionalización de los activos de estas compañías en Venezuela en la década de los 2000, durante el gobierno de Hugo Chávez.
El reporte de Bloomberg también indicó que la recuperación de la infraestructura energética venezolana no sería una tarea fácil, puesto que es un país aislado por las sanciones estadounidenses, a lo que se suman las faltas de inversión en los últimos años, incendios, saqueos, junto con años de corrupción. A la fecha, el principal comprador del crudo es China.
Pese a todo esto, Chevron produce cerca de 20 % del petróleo del país, con lo cual podría decirse que el Estado venezolano recibe US$1 de cada US$5 de la extracción de este crudo por parte de Chevron, el cual es enviado a refinerías estadounidenses. Esta compañía continuó explotando petróleo en Venezuela incluso cuando la administración Trump implementó un bloqueo marítimo parcial.
Una fuente de Chevron le dijo a Bloomberg que la compañía estará enfocada en la seguridad y el bienestar de sus empleados, así como en la integridad de sus activos, y que seguirá operando sin interrupciones, cumpliendo con las leyes y regulaciones necesarias.

A esto se suma que no hay claridad sobre cuáles serían las empresas realmente interesadas en invertir en un país en el que podría haber un eventual gobierno temporal respaldado por EE. UU., pero en el que no existen reglas fiscales y legales que brinden certidumbre.
Incluso se señaló que ConocoPhillips afirmó que todavía es prematuro especular sobre cuáles serían las actividades económicas en el futuro. Exxon también considera que las oportunidades en Venezuela son potenciales, pero debido a la expropiación de sus activos, aún se muestra cautelosa.
La eventual recuperación de la industria energética venezolana
Debe mencionarse que una infraestructura de este tipo no se moderniza ni se reconstruye de manera sencilla. Tan solo la infraestructura de transporte de oleoductos y demás sistemas necesarios en la cadena petrolera podrían tardar años en recuperarse, a lo que se suman inversiones de gran magnitud necesarias para que lo anterior se haga realidad.
Es por ello que en Bloomberg se manifestó que este proceso podría tomar años y que la industria petrolera venezolana contribuye con menos de 1 % del suministro mundial, a pesar de que este país cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo.
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También se indicó que, a pesar de los bombardeos estadounidenses y la captura de Maduro, las refinerías y demás infraestructura petrolera no se vieron afectadas. Por otro lado, las compañías europeas ENI (Italia) y Repsol (España), que también tienen operaciones en ese país, junto con Maurel & Prom (Francia), registraron alzas accionarias tras las noticias provenientes de Venezuela.
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