Estudio revela quiénes tienen mayor riesgo de sufrir accidentes laborales en Colombia

La investigación revela que el perfil de cada trabajador puede aumentar significativamente la probabilidad de sufrir accidentes laborales.

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Durante años, la prevención de accidentes laborales se ha centrado en mejorar la infraestructura, entregar elementos de protección y reforzar las normas de seguridad en las empresas. Sin embargo, una nueva investigación concluye que esos esfuerzos, aunque necesarios, no son suficientes.

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El estudio advierte que el riesgo de sufrir un accidente en el trabajo también está determinado por factores como la edad, el nivel educativo, el tipo de contrato e incluso las condiciones sociales de cada trabajador.

Esa es una de las principales conclusiones de la investigación «El impacto del perfil sociodemográfico en la prevención de riesgos laborales», desarrollada por Mónica María Quiroz, docente de Seguridad y Salud en el Trabajo del Politécnico Grancolombiano.

El análisis, basado en una revisión sistemática de evidencia científica mediante la metodología PRISMA, encontró que el mismo riesgo laboral no afecta de igual manera a todas las personas y que las estrategias de prevención deberían adaptarse a las características de cada trabajador.

¿Qué trabajadores tienen mayor riesgo de sufrir accidentes laborales?

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la edad influye de manera importante en la probabilidad de sufrir accidentes laborales.

Aunque suele asociarse la juventud con mejores condiciones físicas, la investigación señala que los trabajadores más jóvenes presentan una menor percepción del riesgo y una mayor impulsividad, factores que incrementan la posibilidad de cometer errores durante la jornada laboral.

En el otro extremo, las personas mayores de 45 años también enfrentan riesgos crecientes debido a la disminución progresiva de la visión, la fuerza física y la capacidad de reacción, lo que aumenta la vulnerabilidad frente a caídas, fatiga y otros riesgos ergonómicos.

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El estudio también encontró que el nivel educativo juega un papel determinante en la seguridad laboral. Según la investigación, los trabajadores con menor formación académica suelen comprender con mayor dificultad los protocolos de seguridad, interpretar incorrectamente las instrucciones y subestimar los peligros presentes en su actividad, aumentando así la probabilidad de incidentes.

«La educación no solo abre oportunidades laborales, sino que también funciona como un factor de protección en el trabajo», concluye el análisis.

Otro de los factores identificados es la estabilidad laboral. La investigación señala que quienes trabajan mediante contratos precarios o esquemas de tercerización presentan tasas más elevadas de lesiones laborales debido a que, en muchos casos, tienen menor acceso a capacitación, cuentan con menos estabilidad y poseen menos incentivos para reportar condiciones inseguras.

D esta manera, la precariedad laboral deja de ser únicamente un problema económico para convertirse también en un factor que incrementa los riesgos para la salud de los trabajadores.

A ello se suma la condición socioeconómica. Las personas en contextos más vulnerables suelen aceptar empleos con mayores niveles de riesgo, menor control sobre las condiciones laborales y menos posibilidades de exigir medidas de protección.

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El estudio advierte que la seguridad laboral no depende únicamente de lo que ocurre dentro de la empresa. Factores externos como la migración, las barreras lingüísticas, la pertenencia a grupos étnicos minoritarios o las dificultades para acceder a información sobre seguridad también incrementan la vulnerabilidad frente a accidentes y enfermedades laborales.

Estas condiciones, explica la investigación, limitan la posibilidad de comprender capacitaciones, acceder a servicios de salud o reportar situaciones peligrosas, afectando especialmente a trabajadores migrantes y personas en contextos sociales desfavorables.

De igual manera, los hábitos personales tienen un impacto directo sobre la seguridad en el trabajo.

La falta de sueño, el consumo de alcohol, el tabaquismo y el sedentarismo afectan la concentración, la coordinación y la capacidad de respuesta, aumentando la probabilidad de errores, especialmente en actividades que exigen un alto esfuerzo físico o mental.

La investigación agrega que factores como los largos tiempos de desplazamiento, la exposición a contaminación o vivir en entornos inseguros reducen la calidad del descanso y elevan la fatiga, lo que termina aumentando el riesgo de accidentes durante la jornada laboral.

La prevención debe adaptarse al perfil de cada trabajador

Frente a estos hallazgos, el Politécnico Grancolombiano plantea un cambio en la manera de prevenir los accidentes laborales.

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En lugar de aplicar medidas generales para todos los trabajadores, la investigación propone desarrollar estrategias diferenciadas que tengan en cuenta el perfil sociodemográfico, el estado de salud y el contexto social de cada persona.

Esto implica integrar la gestión de riesgos laborales con acciones orientadas a promover la salud y reducir las brechas sociales que aumentan la vulnerabilidad de ciertos grupos.

Para Mónica María Quiroz, autora del estudio, comprender las diferencias entre los trabajadores es fundamental para construir ambientes laborales más seguros.

«Las enfermedades y accidentes no son resultado exclusivo de los riesgos del trabajo, sino de cómo estos se cruzan con las condiciones de cada persona», explicó la investigadora.

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La investigación concluye que avanzar hacia una prevención personalizada permitirá identificar con mayor precisión a los grupos con mayor exposición y desarrollar estrategias más efectivas para reducir la accidentalidad laboral en Colombia, un desafío que sigue siendo prioritario en materia de salud ocupacional.