Las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) de 2025 dejaron un sabor amargo entre los analistas, a pesar de que el indicador mostró un repunte general que el Gobierno colombiano celebró.
Ayer, el DANE reveló que la economía colombiana registró un crecimiento del 2,6 % el año pasado, una cifra que, aunque supera los registros de 2024 (1,5 %) y 2023 (0,8 %), se ubicó por debajo del consenso de los analistas, quienes proyectaban una expansión cercana al 2,8 %.

El dato que más preocupa a los expertos es el desempeño de la inversión. Según Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, lo más crítico es que este rubro «se ubicó en su nivel más bajo como porcentaje del PIB en dos décadas: 16 % del PIB», tras caer un 2,9 % en el último trimestre del año.
El Grupo Cibest (Bancolombia) coincidió en que la «inversión fija registró un avance débil», señalando que en el consolidado anual el crecimiento de la formación bruta de capital fijo alcanzó apenas un 1,3 % anual. Por su parte, BBVA Research calificó este comportamiento como una inversión incompleta, afirmando que «el crecimiento de 2025 no fue un auge de acumulación de capital».
Un análisis de ANIF explica que la demanda interna mostró un crecimiento de 2,3 %, por debajo del 3,7 % de un año atrás, y atribuyó la menor dinámica a la caída en la inversión (-2,9 %), que en 2024 había crecido 10,2 %.
El centro de pensamiento económico resaltó que la tasa de inversión en Colombia se redujo del 21 % en 2019 al 16 % en 2025, similar a la participación del gasto público el cual ha logrado desplazar parte de la inversión privada en los últimos años.

Por su parte, el Banco de Bogotá destacó la brecha frente al gasto de los hogares al tiempo que los actores de la economía dejaban de invertir: «mientras el consumo privado presentó la mayor expansión en 3 años, la inversión creció solo 2,1 %«.
Los expertos coinciden en que, si el país no logra elevar la tasa de inversión por encima del 20 % del PIB, será insuficiente para cerrar brechas sociales y sostener un desarrollo robusto en el mediano plazo.
Los factores detrás de la baja inversión en Colombia
La menor inversión en Colombia se explica por una combinación de factores económicos y políticos.
Según Bancolombia, el aumento en los costos de financiamiento, producto de tasas de interés que se mantuvieron elevadas, redujo la viabilidad de proyectos privados. A esto se suma la incertidumbre asociada al ciclo electoral y la falta de claridad regulatoria, de acuerdo con varios analistas, un hecho que llevó a muchas empresas a posponer sus decisiones de capital.
Además, por componentes, la inversión en vivienda se contrajo 8,5 % y la de otros edificios y estructuras disminuyó 5,3 %, lo que evidencia baja confianza para realizar inversiones inmobiliarias y en proyectos de infraestructura, dijo ANIF.

En contraste con la debilidad de la inversión, la demanda interna fue sostenida por un agresivo gasto público, que creció un 7,1 % en 2025. Los analistas del Banco de Bogotá advirtieron que este impulso se ha financiado con emisión de deuda y no con ingresos corrientes, lo que ha generado un fenómeno de crowding out o desplazamiento del sector privado.
Esta dinámica, sumada a un repunte del consumo de los hogares (3,6 %) que alcanzó su mayor nivel en tres años y llevó su participación en el PIB a un máximo histórico del 76,8 %, no se considera sostenible.
Al respecto, Mauricio Hernández-Monsalve, economista de BBVA Research, señaló que una economía que depende excesivamente del consumo corriente y el gasto estatal, sin generar capacidad productiva futura, corre el riesgo de enfrentar presiones inflacionarias y un crecimiento potencial cada vez más bajo.

Ajuste de proyecciones para 2026
El centro de pensamiento económico ANIF fue enfático en que el consumo de los hogares y el gasto público siguen sosteniendo la actividad en el corto plazo, pero los bajos niveles de inversión plantean riesgos para el crecimiento en los siguientes años.
Por eso, tras conocer los resultados del PIB 2025, algunas entidades financieras revisaron a la baja sus expectativas para el próximo año.
El Grupo Cibest, por ejemplo, anticipa un sesgo a la baja en su visión actual del 3,2 %, aunque no reveló una nueva cifra. Por su parte, BBVA Research estima un crecimiento del 2,8 %, con una moderación marcada en el segundo semestre.
Mientras el Banco de Occidente consideró que un gasto público liderando el consumo privado y una inversión aún débil, confirman su proyección de crecimiento anual del 3 % para 2026. Menos optimista es el Banco de Bogotá, que redujo su previsión del 2,9 % al 2,4 %.
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