La recuperación del sector aluminio en Venezuela costaría entre US$1.600 millones y US$2.300 millones

Pese a los altos riesgos de inversión, con las condiciones adecuadas, la reconstrucción tomaría entre dos y tres años.

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Tras la intervención del gobierno estadounidense en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, se ha hablado de petróleo, pero uno de los sectores que puede tener un gran potencial, y del que no se ha abordado mucho, es el metalúrgico, por ejemplo, la industria del aluminio. Se ha mencionado que la revitalización del sector energético venezolano costaría más de US$100.000 millones, pero ahora hay cifras que indican que la industria del aluminio necesitaría entre US$1.600 millones y US$2.300 millones para restaurar su capacidad de producción.

Si este segundo punto de las inversiones que se necesitan en Venezuela se implementa, el país se convertiría en una fuente clave para suplir el déficit en la región. Sin embargo, los desafíos pueden ser muy significativos. De hecho, puede haber muchos más retos para la revitalización y la repotencialización de este sector, así lo manifestó Wood Mackenzie. Adicionalmente, la producción venezolana de aluminio cayó de 600.000 toneladas al año hasta prácticamente cero en 2025. Todo ello se da en un marco en el que existe un déficit en el mercado de EE. UU., el cual superó los cinco millones de toneladas en 2025.

Mercado de aluminio. Imagen: pvproductions en Freepik
Mercado de aluminio. Imagen: pvproductions en Freepik

Pero más allá de los retos, también se debe señalar que existe un gran potencial, no solamente en la explotación del material, sino en que Venezuela es un país que ya ha producido a escala industrial, impulsado a través de plantas hidroeléctricas en la región de Guayana.

Por otro lado, en el mercado venezolano hay reservas probadas de 300 millones de toneladas y hasta 5.000 millones de toneladas inferidas, con lo cual se posiciona como uno de los principales productores globales. Sin embargo, se necesita una inversión no solamente en las operaciones de minería, sino también en la refinación, con la capacidad de regresar a los niveles históricos de producción.

Otro de los retos que enfrenta el sector es que Alcasa y Venalum son organizaciones fundidoras, pero han estado inactivas desde los apagones del país en 2019. En cuanto a la recuperación de las celdas, la rehabilitación de los sistemas de energía, la infraestructura y las mejoras ambientales, Venalum necesitaría inversiones de cerca de US$1.500 millones, a lo que se añade la necesidad de que la planta cuente con un suministro eléctrico robusto y una infraestructura de transporte eficiente.

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Con estos factores sobre la mesa, es difícil que los inversionistas piensen en realizar inversiones, ya que se trataría de una apuesta de alto riesgo. Sin embargo, Wood Mackenzie expresó que, de cumplirse las condiciones adecuadas para que lleguen los recursos, el restablecimiento completo de la cadena del aluminio tomaría entre dos y tres años.