Un nuevo capítulo se abre en la Unión Sindical Obrera (USO) con la salida de César Loza y la llegada de Martín Ravelo a la presidencia del sindicato. Mientras Loza asumirá como representante de los trabajadores en la Junta Directiva de Ecopetrol, Ravelo tomará las riendas en medio de una de las coyunturas más complejas para la petrolera estatal. El nuevo dirigente aseguró que la organización mantendrá su línea histórica: defensa de la industria, de la seguridad energética del país y del fortalecimiento de la empresa más grande de Colombia.
En conversación con este medio, el presidente del sindicato más grande de Ecopetrol abordó los principales frentes que abarcan la agenda de la compañía, por lo menos en el debate público: la eventual desinversión en la cuenca Permian, el debate sobre el fracking en Colombia, la situación de la refinería de Barrancabermeja, los desincentivos del Gobierno a los hidrocarburos, las posibles inversiones en Venezuela y el impacto de los procesos judiciales que enfrenta el presidente de la empresa, Ricardo Roa.

¿Qué viene para la USO tras la renuncia de César Loza y el comienzo de su presidencia en el sindicato?
Hemos manifestado a nuestras bases de trabajadores, a nuestros grupos de interés, que seguiremos sobre la misma línea que venía desarrollando César en la presidencia del sindicato: la defensa de la industria, de la seguridad energética de nuestro país, el fortalecimiento de Ecopetrol como el patrimonio público más importante que tenemos los colombianos, la defensa del empleo petrolero, la dinámica socioeconómica en las regiones productoras, y por supuesto, el ADN de la USO, que es la construcción y reivindicación de más y mejores derechos para los trabajadores en todo el país.
¿Es viable utilizar el fracking en Colombia?
Hemos sido enfáticos en manifestar que no se puede seguir desestimulando la exploración y la producción de hidrocarburos en el país. No se puede seguir debilitando el negocio original de Ecopetrol, que es producir petróleo y gas. No nos podemos negar la oportunidad en Colombia de desarrollar nuevas tecnologías, como las de los yacimientos no convencionales, a través de la fractura hidráulica por simple dogmatismo ideológico.
Somos forjados y formados en la técnica. Creemos que se debe imponer la tecnología y la ciencia, y emular los ejemplos positivos y aprender de las experiencias negativas, para que a través del desarrollo de pilotos de fracking, pilotos experimentales en yacimientos no convencionales, podamos ejecutarlos en el Magdalena Medio, y realizar luego una evaluación que nos arroje resultados desde el punto de vista social, ambiental, técnico, productivo y financiero, para que determinemos de manera conjunta entre los trabajadores, las organizaciones ambientalistas, las empresas, los gremios que las representan, las comunidades, si realmente el desarrollo de esa técnica en el país es posible y eficiente.

¿Qué podría suceder con el petróleo y el gas en Colombia si se implementa el fracking?
Prever de manera mágica una producción de petróleo y gas en los yacimientos no convencionales en el país no sería responsable, no sería en serio. Lo que sí podemos decir es que Canadá, EE. UU. y Argentina, pasaron de ser dependientes de las importaciones, especialmente de petróleo, a ser autosuficientes en la producción de petróleo y gas, incluso obteniendo excedentes para exportación.
Además, teniendo en cuenta que la generación de petróleo en estos yacimientos es de crudo de altísima calidad, petróleo muy liviano, creemos que la prospectividad que tienen los yacimientos no convencionales es buena, alentadora, y estamos seguros de que con un trabajo bien ejecutado tendríamos la oportunidad de mitigar el impacto de las importaciones de gas que viene incrementándose desde hace año y medio de 4 % a 20 %, y la creciente importación de gasolinas para el consumo interno del país.
Vale la pena mencionar que la Refinería de Barrancabermeja está importando 5 % de los crudos livianos que requiere para cargar las unidades de destilación primario. Es decir, cada vez, a raíz del desestímulo del cual es objeto la industria petrolera en nuestro país por parte de las políticas del Gobierno central, especialmente del Ministerio de Ambiente, se viene incrementando la ineficiencia en la producción, y por ende, la disminución de la seguridad energética.
¿Eso solo ocurre en la Refinería de Barrancabermeja o también en la de Cartagena (Reficar)?
En la de Cartagena, desde sus inicios ha habido importación de crudo por la ubicación geográfica estratégica que tiene la refinería en el mar Caribe. Hay más una vocación productiva; esta ha sido siempre considerada la carga con crudos importados, pero lo que ha venido ocurriendo en los últimos años es que las cargas a las dos refinerías las garantizamos con crudos nacionales, porque para eso somos autoabastecedores de esa materia prima.
Es de suma preocupación para el sindicato que una refinería, como la Refinería de Barrancabermeja, que está ubicada en el Magdalena Medio, tenga que equilibrar sus dietas a través de las mezclas de crudo con la importación de crudo liviano porque resulta que en el país, en los últimos años, no hemos encontrado este tipo de crudo. Solamente nos hemos enfocado en la producción de crudos pesados y extrapesados.
¿Esto qué implicación tiene en gastos o en términos operativos para esa refinería?
Lo que viene ocurriendo es que parte del gas que tenemos en la Refinería de Barrancabermeja está siendo orientado para el consumo esencial en el país a raíz del incremento del déficit. Obviamente, en materia operativa, cuando yo debo disminuir los consumos, los flujos de ese gas que yo requiero para mis procesos industriales, eso significa una disminución en la producción.
Por otro lado, eso significa que las corrientes petroquímicas se ven directamente impactadas, porque para nadie es un secreto que en las dos refinerías se prioriza la producción de diésel y de gasolinas para poder abastecer el país.

¿Cuál será su posición frente a una posible venta del Permian?
La misma que venimos sosteniendo. En principio, cuando se dispuso la inversión en ese activo por fuera del país, en EE. UU., el sindicato mostró su desacuerdo, pero una vez ese activo alcanzó a representar 15 % de la producción petrolera de nuestra empresa, equivalente a 10 % de las reservas probadas, enajenar, vender, entregar ese activo a privados, sería un impacto garrafal, brutal a la estabilidad de nuestra empresa.
Recordemos que nuestra compañía tiene compromisos en el mercado financiero, tanto nacional como internacional, que dependen precisamente de mantener esa cantidad demostrada de reservas y ese nivel de producción. Entonces, vamos a seguir reiterando nuestro rechazo y desacuerdo frente a la pretensión de vender ese activo.
Aún más, cuando lo que se ha anunciado por parte del Gobierno Nacional es que los recursos obtenidos en la venta de ese activo se enfocarían a la inversión de las energías renovables. Para nadie es un secreto que la rentabilidad de esas inversiones no alcanza ni siquiera la mitad de la rentabilidad que obtenemos con inversiones en la línea de petróleo y gas en el negocio original.
Necesitamos seguir sosteniendo el negocio original de Ecopetrol y fortaleciendo sus finanzas para garantizarle las transferencias al Estado.
¿Qué previsiones tiene sobre la actividad que podría desarrollar Ecopetrol en Venezuela luego del levantamiento progresivo de las sanciones OFAC (Lista Clinton)?
Eso es de suprema preocupación para nosotros. Que en lugar de estimular la inversión en la búsqueda de recursos hidrocarburos en nuestro país, se esté pensando en ir a invertir a Venezuela. La soberanía y la seguridad energética se construyen es acá, en nuestro subsuelo, en nuestro lecho marino. Depender de terceros siempre será un grave peligro para cualquier país del mundo. Fijémonos en lo que nos acabó de ocurrir con Ecuador, que nos bloqueó la cadena de abastecimiento y no pudimos sacar el petróleo del Putumayo a través del oleoducto de los ecuatorianos.
Ese es el ejemplo del por qué no podemos depender de realizar inversiones en el exterior para garantizar nuestra seguridad energética. Por otro lado, para nadie es un secreto que, a raíz del levantamiento de las medidas de restricción de EE. UU. en Venezuela, la actividad allá va a empezar a dinamizarse, eso va a concentrar los bienes y servicios especializados en ese país, más aún teniendo en cuenta que aquí, en nuestro país, se viene decreciendo en actividad exploratoria, mientras que en Venezuela esa actividad se concentraría.
Nosotros creemos que Ecopetrol no tiene dinero, no tiene flujo de caja, debe US$30.000 millones, no tendría opción de incrementar su deuda para ir a realizar inversiones en Venezuela. Cuando hemos tenido todo un recorrido de inversiones que no han sido rentables, como las que se han ejecutado en Perú, México, Angola o Brasil. Esos esos malos ejemplos y malas experiencias nos deben enseñar que debemos seguir invirtiendo es en nuestro territorio nacional.
¿Qué opina sobre la situación personal que atraviesa el presidente Ricardo Roa?
Hemos manifestado públicamente que Ricardo Roa, ciudadano colombiano, tiene derechos constitucionales, tiene derecho a la presunción de inocencia, al debido proceso, a la legítima defensa. Él tendrá que resolver la supuesta imputación de cargos, porque nosotros no conocemos oficialidad de esa audiencia en la Fiscalía. No somos parte procesal.
Él (Ricardo Roa) tendrá todo el derecho de ir a resolver su tema individual y personal ante la autoridad competente. En lo que corresponde a Ricardo Roa como presidente de Ecopetrol, la empresa tiene un gobierno corporativo robusto, que está representado por su Junta Directiva, el mayor superior jerárquico del presidente de Ecopetrol.
Ellos (la Junta Directiva) deben resolver ese asunto, son los llamados a definir si la permanencia o no de Ricardo en Ecopetrol le genera un golpe a la estabilidad de nuestra empresa.
¿No es paradójico que un sindicato defienda el petróleo y el gas, mientras el Gobierno abogue por las renovables?
En el caso de la USO no es paradójico. El sindicato creó Ecopetrol a través de una huelga de trabajadores. La USO ha defendido a la empresa a través de su historia, de las intenciones privatizadoras, de la enajenación del patrimonio público, de la entrega de la soberanía energética del país.
Es un patrimonio que nosotros vamos a seguir defendiendo, más allá de cualquier concesión política o ideológica; esa es la bandera y el orgullo más grande que tiene la USO, que precisamente el 10 de febrero de 2026 cumplimos 103 años de vida institucional. A cualquier sindicato podría serle extraño, pero para la USO no; eso es pilar fundamental de nuestro ejercicio institucional, y lo vamos a seguir ejerciendo, más allá de quién es el actor que esté en el Gobierno Nacional.
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