La Superliga BetPlay 2026 no solo definirá al primer campeón del año en el fútbol colombiano, sino que también pondrá en juego un premio económico cercano a los $1.000 millones, una cifra relevante para dos clubes que ya tienen compromisos internacionales asegurados en la Copa Libertadores. Independiente Santa Fe y Junior de Barranquilla, campeones de 2025, definirán el primer título de la temporada en Bogotá tras empatar 1-1 en el partido de ida.
El duelo inicial se disputó en el Estadio Metropolitano de Barranquilla y terminó igualado con goles de Hugo Rodallega para Santa Fe y Teófilo Gutiérrez para Junior, dejando la serie completamente abierta. La vuelta se juega en el Estadio El Campín, donde se conocerá al campeón y, con ello, al club que se quedará con la mayor parte del botín económico.
En la edición anterior de la Superliga, el campeón, Atlético Nacional, recibió $670 millones, mientras que el subcampeón, Atlético Bucaramanga, obtuvo $330 millones, para un total de $1.000 millones repartidos entre ambos equipos, según cifras de Dimayor.
Ese modelo de reparto se mantiene para 2026, aunque el monto exacto que recibe cada club depende del acuerdo previo o del resultado deportivo. Para clubes con plantillas amplias, fichajes recientes y participación internacional, este ingreso funciona como un alivio de caja en el arranque del año, especialmente en un calendario cargado de gastos operativos.

¿Qué representa el premio económico de la Superliga 2026?
A diferencia de otros torneos del FPC, la Superliga concentra en dos partidos un ingreso directo que no depende del rendimiento a largo plazo. En términos comparativos, los $670 millones que recibe el campeón equivalen, por ejemplo, al salario anual de varios jugadores titulares en el fútbol colombiano o a una parte significativa del presupuesto de refuerzos de inicio de temporada.
En algunas ediciones anteriores, los clubes finalistas optaron por dividir el premio en partes iguales antes de disputar la serie, garantizando ingresos sin importar el resultado. Sin embargo, para 2026 no se espera un acuerdo de ese tipo. Tanto Junior como Santa Fe realizaron inversiones recientes en sus nóminas y el ingreso adicional del título es clave para equilibrar cuentas.
Junior llega a esta final como campeón de la Liga BetPlay 2025-II, mientras que Santa Fe lo hace tras ganar el torneo 2025-I. Gracias a esos títulos, ambos clubes tienen asegurada su participación en la fase de grupos de la Copa Libertadores, lo que implica ingresos adicionales por concepto de premios deportivos y derechos comerciales.
El partido de ida dejó una señal clara en materia de taquilla. En Barranquilla se reportó la venta de alrededor de 14.500 boletas, una cifra baja para una final y que reflejó un interés moderado del hincha del Junior que acababa de ver a su equipo coronar la estrella once.
Para el partido de vuelta en Bogotá, esta noche a las 7:30 p . m., Santa Fe habilitó la boletería con precios escalonados según localidad. Aunque no se ha informado una cifra oficial final, el club confirmó la venta de más de 26.000 boletas.

En lo deportivo, ambos equipos llegan con entrenadores uruguayos y proyectos consolidados. Junior es dirigido por Alfredo Arias, quien viene de ser campeón de Liga, mientras que Santa Fe está bajo el mando de Pablo Repetto, con experiencia internacional y pasado en torneos Conmebol.
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En cuanto a fichajes, Junior reforzó su plantilla con nombres como Luis Fernando Muriel, Jannenson Sarmiento y Kevin Pérez, además de mantener abiertas negociaciones de alto perfil para fortalecer su ataque. Santa Fe, por su parte, apostó por refuerzos desde el exterior como Franco Fagúndez y Nahuel Bustos, además del volante Kilian Toscano, cedido desde Atlético Nacional y el lateral derecho Helibelton Palacios.




