La decisión del Banco de la República de elevar las tasas de interés hasta 12,25 % vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que impacta directamente las finanzas de los hogares: ¿quién termina pagando el costo de unas tasas más altas y quién puede beneficiarse de ellas?
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La Junta Directiva del Emisor aumentó el 30 de septiembre la tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, desde 12 % hasta 12,25 %. Aunque el movimiento parece pequeño, el cambio acumulado durante 2026 es mucho mayor: la tasa pasó de 9,25 % a 12,25 %, es decir, un incremento de tres puntos porcentuales en el año.
Para los ciudadanos, esto no significa que todas las cuotas de crédito vayan a subir automáticamente desde octubre. El efecto depende del tipo de deuda, las condiciones pactadas con el banco y la forma en que cada entidad traslada las condiciones del mercado a sus productos.
Sin embargo, sí cambia el escenario para quienes necesitan pedir dinero. La Facultad de Ciencias Empresariales de la Corporación Universitaria Iberoamericana (IBERO) advierte que los créditos de consumo, tarjetas de crédito, préstamos de libre inversión, créditos hipotecarios y financiación comercial pueden mantenerse en niveles elevados durante más tiempo.
¿Quiénes pueden terminar pagando más con la subida de las tasas de interés?
El primer grupo que debe mirar con atención esta decisión es el de los hogares que necesitan nuevos créditos. Si una persona está pensando en financiar un vehículo, comprar un electrodoméstico, asumir un gasto familiar o solicitar un préstamo de libre inversión, el costo financiero puede ser mayor frente a un escenario de tasas más bajas.

Claudia Ximena Flórez, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura, Bogotá, explica que el problema para las familias no está únicamente en el último incremento: “Para una familia, el problema no es solo el aumento de esta semana, sino cuánto se ha encarecido el dinero durante el año. Si una parte mayor del ingreso termina en intereses, queda menos plata para mercado, servicios, transporte, educación, ahorro o un imprevisto. La pregunta ya no es solo si le prestan, sino cuánto va a terminar pagando”.
Esto también puede afectar a quienes ya tienen obligaciones, aunque aquí es necesario hacer una distinción importante. Si un crédito fue contratado con tasa fija, el aumento del Banco de la República no significa que la entidad pueda sumar automáticamente 0,25 puntos a la deuda existente. En los créditos con tasa variable, en cambio, el comportamiento dependerá del indicador establecido en el contrato y de la periodicidad con la que se actualice.
En vivienda también existen diferencias. En un crédito denominado en UVR, el valor de la cuota expresado en pesos puede cambiar debido al comportamiento de esa unidad, que está relacionada con la inflación. Esto no significa que la decisión del 30 de septiembre haya incrementado directamente la cuota de todos los créditos hipotecarios.
Hay otro dato que podría parecer contradictorio. Mientras el Banco de la República elevó su tasa a 12,25 %, la Superintendencia Financiera fijó para octubre en 19,06 % efectivo anual el interés bancario corriente para crédito de consumo y ordinario, por debajo del 19,49 % establecido para septiembre.
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Además, el límite de usura bajó de 29,24 % a 28,59 %. La explicación está en la metodología y en el periodo utilizado para calcular esas tasas. El 19,06 % corresponde a tasas que las entidades habían cobrado entre finales de agosto y el 18 de septiembre, antes de la decisión del Banco de la República.
Por eso, el aumento de la tasa de política monetaria no significa que todos los créditos hayan subido inmediatamente 0,25 puntos. El impacto puede aparecer de manera gradual y variar según el banco, el producto, el plazo y el perfil del cliente.
La inflación está detrás de la decisión del Banco de la República
Uno de los elementos que explica el escenario actual es el comportamiento de los precios. En agosto, la inflación anual llegó a 6,24 %, según el DANE, mientras que la meta de largo plazo mencionada en el análisis es de 3 %.
Además, las expectativas de los analistas para diciembre aumentaron a 6,8 %. En este contexto, las tasas altas buscan contribuir a moderar la demanda y evitar que las presiones inflacionarias continúen extendiéndose.
Para los hogares, esto significa que asumir una nueva obligación requiere revisar mucho más que la cuota mensual. Flórez recomienda comparar la tasa efectiva anual, el plazo, los seguros y el valor total que se terminará pagando. Una cuota aparentemente baja puede esconder un costo final mayor si el crédito se extiende demasiado.
“Una cuota baja puede dar tranquilidad, pero no significa un crédito barato. Antes de aceptar una oferta hay que mirar la tasa efectiva anual, el plazo, los seguros y cuánto se habrá pagado al final. Extender demasiado el plazo puede aliviar el mes, pero encarecer la compra completa”, agregó la experta.
¿Quiénes pueden beneficiarse de las tasas altas?
El otro lado de la decisión está en quienes tienen ahorros o dinero disponible para invertir. La IBERO señala que unas tasas elevadas pueden favorecer a las personas que mantienen recursos en productos de renta fija, como los CDT, debido a que las entidades financieras pueden ofrecer mejores rendimientos para captar recursos.

Esto puede ser especialmente relevante para familias que tienen excedentes de liquidez o que han decidido aplazar determinadas compras y, en lugar de gastar ese dinero inmediatamente, buscan alternativas de ahorro de bajo riesgo con buenas tasas.
En otras palabras, mientras el costo del crédito puede aumentar para quienes necesitan financiarse, los ahorradores pueden encontrar un escenario más favorable para obtener rentabilidad por su dinero.
Las empresas también sienten el efecto de las tasas de interés
El impacto no se limita a las familias. Para las empresas, particularmente las pequeñas y medianas, financiar inventarios, maquinaria, proveedores o planes de expansión puede resultar más costoso.
Mauricio Sabogal, decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Corporación Universitaria Iberoamericana, señaló que las decisiones del Banco Central tienen efectos sobre el bolsillo de los ciudadanos y sobre la dinámica empresarial.
La IBERO también advierte que el mayor costo del capital puede incidir en las decisiones de expansión y modernización empresarial. El análisis cita que el Índice de Seguimiento de la Economía (ISE) registró en julio un crecimiento anual de apenas 1,1 %, mientras que la industria manufacturera presentó caídas.
Flórez resume el desafío para los negocios: “Para una empresa, especialmente una pyme, una deuda más costosa puede reducir el dinero disponible para inventarios, proveedores, contratación o crecimiento. No significa dejar de invertir, pero sí que cada proyecto debe justificar mejor el costo de financiarse. Cuidar el flujo de caja es hoy tan importante como buscar nuevas ventas”.
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La recomendación planteada por los expertos es revisar primero las condiciones concretas de cada obligación antes de asumir que el aumento de la tasa del Banco de la República tendrá un impacto inmediato.
Quienes ya tienen créditos deberían verificar si la tasa es fija o variable y revisar las condiciones del contrato. Para quienes planean endeudarse, la recomendación es comparar varias alternativas y preguntar cuánto dinero recibirán, cuál será la tasa efectiva anual, cuánto pagarán cada mes y cuál será el valor total entregado al banco, incluyendo seguros y otros cobros.




