El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos del país a partir del lunes 23 de marzo.
Según medios internacionales, la medida busca reforzar los controles de seguridad en un contexto de presión operativa sobre la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), entidad responsable de la inspección de pasajeros y equipaje en las terminales aéreas.
La decisión se produce tras la falta de consenso en el Senado para aprobar un proyecto de financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Este bloqueo presupuestario ha derivado en una interrupción parcial de recursos desde mediados de febrero, lo que ha afectado el funcionamiento de varias agencias federales. Como consecuencia, miles de empleados han continuado desempeñando sus funciones sin recibir salario, situación que ha impactado la disponibilidad de personal en áreas clave, entre ellas los aeropuertos.
En este escenario, la Administración planteó el traslado de funcionarios del ICE con el objetivo de fortalecer las labores de vigilancia y optimizar los procesos de inspección. De acuerdo con lo expresado por el mandatario, la iniciativa pretende restablecer niveles adecuados de eficiencia operativa, al tiempo que amplía las acciones de control migratorio dentro de las instalaciones aeroportuarias.
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El plan contempla, además, directrices para que los agentes intervengan en casos de personas en situación migratoria irregular. Este componente ha generado reacciones en distintos sectores políticos y sociales, que advierten posibles implicaciones en materia de derechos y en la dinámica habitual de los aeropuertos.
De forma paralela, se han conocido testimonios que evidencian las dificultades que enfrentan los trabajadores de la TSA. Algunos empleados han recurrido a bancos de alimentos o han optado por pernoctar en sus vehículos ante la falta de ingresos. Estas circunstancias han incidido en el incremento de ausencias laborales y en la disminución de la capacidad operativa en los puntos de control.




