James Rodríguez firmó con Minnesota United de la MLS hasta junio de 2026, con opción de extensión hasta diciembre. Llega como agente libre tras su salida del Club León de México y a menos de un año del Mundial 2026.
A sus 34 años, el volante suma siete clubes desde 2020: Everton, Al-Rayyan, Olympiacos, São Paulo, Rayo Vallecano, León y ahora Minnesota. El dato no es menor: en menos de cinco años cambió de equipo más veces que en toda su etapa inicial en Europa.
El contraste es claro frente a su punto más alto. En 2014, tras ser goleador del Mundial de Brasil con seis tantos, fue transferido al Real Madrid en una operación cercana a los 75 millones de euros. En ese entonces firmó contratos largos y su valor de mercado superó los 80 millones de euros, de acuerdo con estimaciones de portales especializados como Transfermarkt.
Desde 2020, la dinámica cambió. Los contratos han sido más cortos, varios terminaron antes de tiempo y su valor de mercado cayó de cifras superiores a 60 millones de euros a registros inferiores a 10 millones en los últimos años, según los mismos reportes.
En Minnesota aterriza en un modelo distinto. La MLS opera con tope salarial y mecanismos como el “Designated Player”, que permite superar el límite en casos específicos. Es un esquema más rígido que el de Europa, donde los salarios no están centralmente regulados.

Del Real Madrid al Bayern: contratos largos y valor en alza
El fichaje por Real Madrid en 2014 marcó el pico financiero de James. Además del salario, su exposición comercial creció de forma acelerada. Ese impulso lo llevó en 2017 al Bayern Múnich en una cesión por dos temporadas con opción de compra. En Alemania tuvo regularidad y cifras competitivas, pero el club decidió no ejecutar la opción.
En entrevistas posteriores, el propio jugador habló de la dificultad de adaptación al invierno alemán y a un entorno distinto al español. El clima y el idioma fueron factores de ajuste. Aunque mantuvo protagonismo, el proyecto deportivo no se consolidó a largo plazo. Al no concretarse la compra, regresó a Madrid sin un rol claro en el equipo.
La relación con Zinedine Zidane en su segunda etapa en el club blanco fue determinante. Con menos minutos y fuera del once titular en partidos clave, su cotización comenzó a resentirse. En el fútbol de élite, la pérdida de protagonismo impacta directamente el valor de mercado y las condiciones contractuales futuras.
En 2020 llegó al Everton como agente libre. Empezó con rendimiento alto bajo la dirección de Carlo Ancelotti. Tras la salida del técnico italiano, su participación se redujo y el club no contó con él como pieza central. El contrato terminó anticipadamente y buscó destino en Qatar.

En Al-Rayyan firmó por dos temporadas, en una liga con menor exposición pero con condiciones salariales competitivas frente a Europa. La experiencia fue corta. Luego pasó por Olympiacos en Grecia, donde su contrato se rescindió antes de finalizar el periodo pactado.
São Paulo, rescisión anticipada y el costo de la inestabilidad
En 2023 firmó con São Paulo. Llegó con un salario alto para el mercado brasileño y expectativa de liderazgo. Sin embargo, no logró continuidad. Las críticas públicas por su estado físico y la falta de minutos generaron tensión interna. En 2024, el club anunció la rescisión del contrato antes de lo previsto.
La salida implicó cortar un vínculo que tenía vigencia mayor. Cada rescisión anticipada obliga a renegociar condiciones y reduce el margen de negociación en el siguiente destino. El patrón se repitió en el Rayo Vallecano, donde su paso fue breve, y luego en León de México, donde tuvo más regularidad pero nuevamente sin un proyecto de largo plazo.

Entre 2014 y 2019, James jugó en dos clubes con contratos estables: Real Madrid y Bayern. Entre 2020 y 2026, sumará al menos siete equipos. Esa rotación impacta ingresos variables como primas por permanencia, bonos por objetivos y estabilidad comercial con patrocinadores.
Hoy en Minnesota, el enfoque parece estratégico. Estados Unidos será sede del Mundial 2026. Mantener competencia en ese mercado puede influir en visibilidad y contratos comerciales en el tramo final de su carrera.
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En menos de una década, James transitó de los contratos más altos de Europa a acuerdos cortos en ligas con estructuras económicas distintas. Su llegada a la MLS no solo es un movimiento deportivo; es también el capítulo más reciente de una carrera donde cada decisión ha tenido impacto directo en sus finanzas.




