Los peligros de dejar de exportar carne tal y como pide Petro por la emergencia climática 

La propuesta de no exportar carne por la emergencia climática genera alertas por empleo, liquidez y confianza externa. Este es el panorama. 

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La emergencia climática que afecta a Córdoba y Sucre no solo está dejando pérdidas millonarias en el sector ganadero, sino que abrió un debate de alto impacto económico: la posibilidad de frenar las exportaciones de carne bovina.  

El presidente Gustavo Petro fue enfático al afirmar que “en épocas de emergencia, no se puede exportar carne”, una declaración que pone en tensión la política comercial del país en un momento clave para la consolidación de nuevos mercados internacionales. 

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La discusión no es menor. Córdoba, epicentro de la crisis por las inundaciones, es también el principal departamento exportador de carne bovina del país.  

Petro habla de no exportar carne por emergencia económica

Este departamento supera los 2 millones de cabezas dentro de un hato nacional cercano a 29 millones. La región Caribe tiene un peso determinante en el abastecimiento de ganado para sacrificio y en la cadena de comercialización hacia frigoríficos y supermercados.   

Las fuertes lluvias asociadas a la actual temporada invernal han generado inundaciones extensas en la región Caribe. De acuerdo con cifras de Fedegán, se registran 27.075 predios impactados, 231.208 hectáreas afectadas, 546.719 bovinos afectados y 3.166 bovinos muertos. 

El objetivo implícito de una eventual restricción para exportar carne de ressería priorizar el abastecimiento interno y evitar presiones adicionales sobre los precios de la canasta básica en medio de la contingencia climática. 

Los peligros de la propuesta de Petro de no exportar carne 

La propuesta toca un sector que ha mostrado un desempeño destacado en los últimos años. Según cifras oficiales analizadas por la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), en 2025 las exportaciones de carne bovina alcanzaron US$148,5 millones, lo que representó un crecimiento de 39,4% frente a 2024. 

El componente regional es determinante. Córdoba concentra el 63,7% del valor total exportado, con ingresos superiores a US$94,6 millones en 2025. Santander participa con el 33,6% (US$49,9 millones). Entre ambos departamentos suman el 97,3% de las ventas externas del país. 

Esto significa que cualquier decisión de suspensión tendría un impacto directo sobre dos economías regionales altamente dependientes de la cadena cárnica exportadora, precisamente en medio de una emergencia climática que ya afecta su capacidad productiva. 

Analdex advirtió que la medida tendría varios efectos negativos para el país: “Consideramos que esta medida resulta contraproducente para un sector que se viene consolidado como un motor de éxito y diversificación de la canasta exportadora colombiana en los últimos años”. 

Carne de Colombia

Uno de los puntos más sensibles es la estabilidad comercial frente a mercados estratégicos. China se ha consolidado como el principal destino, absorbiendo el 61,6% del volumen exportado (18.769,2 toneladas). Rusia (11,8%) y Argelia (11,3%) completan el grupo de principales compradores, junto con Chile (5,2%) y El Salvador (4,2%). 

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“Haber logrado la admisibilidad en este mercado fue un hito para la diplomacia comercial colombiana; un cierre de exportaciones pondría en riesgo la credibilidad del país como proveedor estable ante el gigante asiático”, subrayó Analdex. 

En comercio internacional, la confiabilidad es un activo estratégico. Suspensiones abruptas pueden abrir espacio para competidores como Brasil, Argentina o Paraguay, que también abastecen estos mercados. 

¿Dejar de exportar impactaría realmente los precios internos de la carne? 

Desde el sector exportador se insiste en que el volumen enviado al exterior representa una fracción limitada de la producción nacional total. En ese sentido, la restricción no necesariamente garantizaría una reducción en los precios al consumidor. 

Analdex fue enfático: “Es fundamental precisar que el volumen de carne destinado a la exportación representa una fracción mínima de la producción nacional total, lo que significa que el flujo hacia el exterior no compromete la seguridad alimentaria ni el abastecimiento local. Suspender las exportaciones no garantiza una reducción en los precios al consumidor, pero sí pone en riesgo la viabilidad económica de miles de familias que dependen de esta cadena”. 

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La eventual formalización de una restricción, su alcance temporal o geográfico y las condiciones de aplicación serán determinantes para medir el impacto real en el sector ganadero y cárnico colombiano.

El mercado estará atento a tres variables clave: la evolución de la emergencia climática en Córdoba y Sucre, el comportamiento de los precios internos de la carne de res y la reacción de los mercados internacionales ante cualquier señal de inestabilidad en la oferta colombiana.