Colombia atraviesa la situación fiscal más compleja de las últimas décadas. Según el más reciente informe de Corficolombiana, el panorama de las finanzas públicas se ha deteriorado, no por choques externos, sino por decisiones internas que han llevado al país a niveles de desbalance comparables solo con la crisis de finales de los noventa o la pandemia.
La entidad financiera fue enfática en señalar que, en los últimos tres años, la crisis fiscal se agravó por el «aumento insostenible del gasto público». Y es que entre 2022 y 2025, el déficit primario aumentó en 2,6 puntos porcentuales (pp) del PIB.

Este incremento es el resultado directo de un mayor gasto primario, que subió 2,7 pp, mientras que los ingresos de la Nación prácticamente no presentaron variaciones durante el mismo periodo.
Este fenómeno refleja un problema estructural, ya que, según Corficolombiana, «la economía no está creciendo lo suficiente para sostener la expansión del gasto público».
Mientras el gasto total del Gobierno Nacional Central (GNC) se ubicó en el 22,1 % del PIB en 2025 —uno de los niveles más altos en veinte años—, el recaudo tributario difícilmente puede compensar dicha trayectoria, pues el año pasado aunque creció no logró cumplir con lo proyectado.
La necesidad de un ajuste histórico
El informe advierte que el próximo gobierno recibirá una herencia fiscal desafiante y con escaso margen de maniobra. Para retomar el rumbo de la estabilidad, Colombia debe realizar un ajuste de entre 3 y 4 puntos del PIB que le permita volver a cumplir la Regla Fiscal en 2028.
De llevarse a cabo, este representaría el «ajuste fiscal más alto de la historia reciente» del país, pero de no lograrse, Corficolombiana asegura que el país corre el riesgo de comprometer su estabilidad macroeconómica y entrar en una dinámica de endeudamiento cada vez más difícil de corregir.

Para el año 2026, Corficolombiana estima un déficit fiscal del 6,8 % del PIB y un déficit primario del 3,7 % del PIB. Estos niveles anticipan que los desbalances fiscales persistirán en rangos que «ponen presión a la sostenibilidad de la deuda».
«Esto implicará que se repetirá la historia del 2025 y el gobierno tendrá que acudir a más deuda en el mercado a condiciones cada vez más desfavorables», anota el análisis.
Según Corficolombiana, actualmente, el mercado ya muestra señales de fatiga, pues las tasas de los Títulos de Tesorería (TES) han subido con fuerza en lo corrido de 2026, con algunos tramos de la curva acercándose al 14 %, reflejando la alta incertidumbre y la mayor prima de riesgo exigida por los inversionistas ante la fragilidad de las cuentas públicas.

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