La publicación de las minutas de la más reciente sesión de la Junta Directiva del Banco de la República, en la que las tasas se mantuvieron en 11,25 %, revela que hubo un «consenso» entre el emisor y el Gobierno tras la tensión de la sesión previa.
El documento revela que la decisión fue adoptada por unanimidad con el objetivo de enviar un mensaje de consenso y respeto entre los miembros, buscando mostrar acuerdos en medio de las diferencias y «evitar que las políticas del Banco sean interpretadas como elementos relacionados con el proceso electoral».
No obstante, el texto detalla una marcada división técnica sobre el rumbo de los precios y el impacto de los factores externos e internos en la economía nacional.
División en la Junta por futuro de tasas: las claves de las minutas del BanRep
A pesar de la unidad en la votación, las minutas exponen la preocupación de un grupo de cuatro directores ante el incremento observado en la inflación total y básica.
Este sector de la Junta subrayó que en solo cuatro meses la inflación básica pasó de 4,9 % a 5,8 % anual, lo que refuerza la señal de persistencia inflacionaria en los componentes más inerciales. Los codirectores advirtieron sobre un «desanclaje nominal de las expectativas de inflación», señalando que el aumento en las proyecciones de los analistas para finales de 2026 no puede juzgarse como un fenómeno temporal.
/Según estos miembros, las presiones responden tanto a choques de oferta como a excesos de demanda vinculados al déficit primario y a aumentos en el salario mínimo muy por encima de la productividad.

En contraste, el acta consigna la visión de otros dos codirectores que tienen una postura más relajada, sosteniendo que los incrementos recientes de precios no obedecen a excesos de demanda, sino a choques de oferta e indexación.
Para estos integrantes, la política monetaria en Colombia se encuentra en una postura «altamente restrictiva que la diferencia de la mayor parte de los países de la región».
Además, dijeron que reaccionar mecánicamente elevando las tasas podría terminar validando una señal producida por los propios mercados financieros y transformándola en mayores rentas financieras, además de tener efectos desalentadores sobre el crecimiento económico.
Riesgos geopolíticos y climáticos bajo vigilancia
El reporte también revelan que la Junta Directiva considera fundamental contar con un «margen de espera hasta la siguiente sesión decisoria» -que se dará en junio- para evaluar el impacto de los ajustes ya realizados en la tasa de interés.

Este compás de espera es clave ante un entorno de riesgos donde la prolongación del conflicto en Medio Oriente podría resultar en mayores presiones al alza sobre los precios internacionales de la energía y los fertilizantes.
A nivel local, el documento destaca que el fenómeno de El Niño se proyecta con mayor fuerza hacia el segundo semestre de 2026, lo que podría presionar nuevamente los precios de alimentos y energía.
Finalmente, las minutas del BanRep registran la posición de un miembro de la Junta que enfatiza la importancia de analizar los choques de oferta por causas climáticas con visiones de largo plazo, al haberse convertido en un problema estructural.
Este codirector anotó que la interconexión global implica que las tensiones en las cadenas de suministros tengan impactos distributivos significativos sobre la capacidad productiva del país.




