Bogotá acelera la transformación de su infraestructura deportiva en medio del crecimiento del turismo, la economía creativa y la llegada de eventos internacionales. La capital recibió más de 14,8 millones de visitantes en 2025 y las proyecciones apuntan a 2,6 millones de turistas extranjeros en 2026, según cifras del Instituto Distrital de Turismo. Ese crecimiento ha elevado la presión sobre escenarios culturales y deportivos capaces de responder a estándares internacionales.
El deporte se consolidó como parte de la economía naranja, sector que aporta cerca del 3 % del PIB colombiano, de acuerdo con datos oficiales del Gobierno Nacional. En paralelo, disciplinas urbanas y formativas como el baloncesto y el voleibol vienen ampliando su alcance en el país. Se estima que más de 450.000 personas practican baloncesto y cerca de 300.000 participan en voleibol en Colombia, especialmente en entornos escolares y juveniles.
Bogotá concentra una de las mayores bases de formación deportiva del país. Los Juegos Intercolegiados movilizan cada año a más de 100.000 estudiantes, una cifra que refleja el crecimiento de las competencias juveniles y la necesidad de espacios aptos para entrenamiento y torneos. Sin embargo, gran parte de la infraestructura disponible no cumple condiciones técnicas para eventos de alto nivel.
En ese escenario aparece Aluna, un nuevo centro cultural y deportivo ubicado en el norte de Bogotá que incorpora una cancha certificada por la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), un estándar poco frecuente en escenarios privados del país. El complejo también fue diseñado para competencias de voleibol y busca integrar deporte, cultura y entretenimiento en un mismo espacio.

Bogotá busca escenarios deportivos con estándares internacionales
La capital proyecta inversiones superiores a $6.100 millones entre 2024 y 2027 para fortalecer el sector deportivo. El reto no solo pasa por ampliar la cantidad de escenarios, sino por modernizar espacios que permitan atraer competencias, conciertos y eventos híbridos.
La certificación FIBA se convirtió en uno de los estándares más exigentes para infraestructura de baloncesto profesional. Este tipo de escenarios requiere condiciones específicas de iluminación, dimensiones, superficie y capacidad operativa para competencias oficiales. En Colombia, la mayoría de canchas disponibles están enfocadas en uso recreativo o escolar.
El crecimiento del baloncesto y el voleibol ha elevado la demanda por escenarios especializados. Bogotá concentra clubes, ligas y procesos juveniles que requieren espacios aptos para competencias nacionales e internacionales. A esto se suma el aumento de eventos deportivos privados y torneos universitarios.
Aluna entra a ese mercado con una infraestructura de 2.650 metros cuadrados que incluye una cancha multipropósito, teatro con capacidad para 1.000 personas, estudio audiovisual, laboratorio de innovación y zonas de bienestar. El proyecto fue impulsado por el Gimnasio Fontana con una inversión cercana a $20.000 millones.

Recomendado: Aprueban millonarios beneficios para que la Selección Colombia vuelva a jugar en Bogotá
El nuevo complejo fue diseñado bajo un modelo que mezcla experiencias deportivas y culturales. Además de competencias y entrenamientos, el espacio podrá albergar eventos artísticos, actividades académicas y producciones audiovisuales.
La operación del escenario incluye energía solar y criterios de sostenibilidad ambiental. Ese componente responde a la tendencia global de construcciones deportivas enfocadas en eficiencia energética y reducción de costos operativos.




