Un recorrido por la nueva casa del café colombiano: así es Juan Valdez 1959

La tienda insignia de la marca fue concebida como una experiencia inmersiva que conecta tostión, gastronomía, métodos de preparación y catas.

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Un tinto en la mañana. Uno para leer. Una taza para acompañar la lluvia. Una para el atardecer… El café está presente en los encuentros, en las pausas y en los rituales cotidianos. Y aunque Colombia ha construido parte de su identidad alrededor de este grano, pocas veces nos preguntamos por su origen, sus procesos o las historias que hay detrás. 

Bajo ese concepto es que se construye Juan Valdez 1959, la nueva tienda insignia de la empresa que busca acercar a las personas al universo cafetero colombiano, sin dejar de lado su icónica esencia.

El concepto 1959 funciona como un «apellido» que permite explorar una versión más especializada de esta bebida. El nombre nace como una referencia al año en que nació el personaje de Juan Valdez y apunta a conectar ese legado histórico con una nueva etapa de la marca.

A medida que avanza el recorrido, esa idea se hace más evidente. Felipe Cardozo, gerente de operaciones de la tienda, explica que el objetivo era construir una experiencia donde cada espacio dialogara con el siguiente. Es así que quien entra tiene la oportunidad de conectar con el café desde el grano verde, pasando por la tostión, los métodos de preparación y la degustación. 

«El café es nuestra columna vertebral, pero hay muchos huesos que se conectan a esa columna para construir una experiencia más amplia”, destaca. 

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Se encuentran todo tipo de métodos de filtración de café.
Se encuentran todo tipo de métodos de filtración de café. Foto: Jessika Rodriguez – Valora Analitik

Primera parada: conociendo el grano

Los aromas dulces y tostados dan la bienvenida al visitante en la primera planta, concebida como un «museo vivo» donde siempre ocurre algo: granos que pasan por la tostadora, baristas preparando bebidas, panes que salen del horno y clientes que se detienen a observar cada proceso.

En el corazón del lugar sobresale una gran tostadora que, más que una pieza de equipamiento, funciona como una declaración de principios. Allí, los procesos se hacen visibles y los más curiosos pueden ver una etapa del café que normalmente ocurre lejos de la taza.

Unos pasos más allá se toparán con el muro de orígenes, una exhibición de café de distintas regiones. En este espacio no solo tendrán la posibilidad de vincularse con la diversidad cafetera del país, sino de comprar café a granel, mezclando cantidades y orígenes según sus preferencias. 

«Hay personas que llevan años tomando café y de repente descubren que existe un café para cada momento, para cada gusto, para cada experiencia. Cuando eso sucede, la relación con el café cambia por completo”, menciona Cardozo. 

Para acompañar, la tienda también dispone de una panadería que opta por rescatar preparaciones más vinculadas a la tradición colombiana. Eso incluye roscones, mojicones, pan de yuca, etc. A eso se le suma un espacio para coworking y una barra tradicional Juan Valdez.

La tostadora de café se ubica en el corazón del edificio.
La tostadora de café se ubica en el corazón del edificio. Foto: Jessika Rodriguez – Valora Analitik

Segundo nivel: la propuesta gastronómica

Al subir las escaleras, el recibimiento va por cuenta de una cocina abierta y un bar, dos piezas claves dentro de la apuesta de Juan Valdez por ofrecer servicio formal a la mesa por primera vez en una de sus tiendas. Una propuesta que va muy ligada a expresar la colombianidad a través de los ingredientes, los proveedores y los procesos. 

Cardozo narra que el primer restaurante de la marca tenía un gran reto a superar: evitar saturar al visitante con café. Es por eso que este aparece como un elemento complementario y no invasivo, acompañando un menú que se construye alrededor de sabores regionales colombianos. 

«¿Por qué seguimos pensando en la pera importada si tenemos productos tan buenos aquí?», señala. La pregunta resume buena parte de la filosofía detrás del restaurante. En lugar de buscar ingredientes importados, la cocina pone el foco en productos locales como papas nativas, maíces de colores y pescados del Pacífico, al tiempo que reinterpreta preparaciones tradicionales y da visibilidad a cadenas productivas regionales.

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El menú combina diferentes sabores tradicionales de Colombia.
El menú combina diferentes sabores tradicionales de Colombia. Foto: Jessika Rodriguez – Valora Analitik

Ascenso al tercer piso: el café de alta especialidad 

Si el café es el eje central que conecta todo el proyecto, la última planta escala esa experiencia a la especialidad y la formación. Aquí aparecen baristas de competencia, equipos profesionales y métodos de extracción avanzados. 

Como parte de este recorrido, el visitante también tiene la oportunidad de sumergirse en diferentes catas de café, pensadas para viajar por los granos de Colombia, despertar los sentidos y entender cuál es su papel dentro de esa gran cadena de sabores.

El espacio en su conjunto, además, está concebido para darle trascendencia a la labor del caficultor, recordando la región, el perfil del café y otros aspectos claves. 

«La apuesta más importante es que esto sea una experiencia para Colombia. No se trata solamente de vender café; se trata de mostrar el valor que tenemos aquí, de entender mejor nuestro producto y de darle el lugar que merece dentro de nuestra cultura», menciona el gerente. 

Y así, el recorrido termina donde comenzó: en una taza de café. La diferencia es que ahora el visitante conoce algo más sobre todo lo que ocurre antes de que llegue a sus manos.

En el tercer piso se agrupan los baristas de competencia.
En el tercer piso se agrupan los baristas de competencia. Foto: Jessika Rodriguez – Valora Analitik

‘Bonus track’: una apuesta por la experiencia

La nueva tienda de la marca está ubicada en el costado norte del Parque de la 93, y busca consolidarse como un nuevo referente turístico y cultural de la ciudad, ofreciendo a locales y visitantes una experiencia que une arte, gastronomía y café colombiano en su máxima expresión.

Antes de abrir la tienda, todo el personal fue llevado a una finca para cosechar café y comprender el proceso desde el origen. De manera que todo el personal está conectado con la propuesta, desde el grano hasta la taza. 

La apuesta por acercar a los consumidores al universo cafetero también empieza a reflejarse en la acogida del público. Según los responsables del espacio, durante sus primeros tres meses recibió entre 2.500 y más de 10.000 visitantes diarios, en su día más concurrido. 

Juan Valdez 1956 se suma al mapa de la compañía, que ya cuenta con 675 tiendas (375 están en Colombia y 300 en el resto del mundo). Este 2026, la empresa, en todo su ecosistema, tiene la mira puesta en superar el billón en ventas y soportar ese desarrollo con una rentabilidad superior a la de todos los años anteriores.

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