Pocos mercados son tan difíciles para emprender como la industria del entretenimiento en Miami. Cada año nacen bares, restaurantes y clubes que buscan abrirse paso en una ciudad donde la competencia es feroz, las tendencias cambian rápidamente y los consumidores son cada vez más exigentes. En ese escenario, tres emprendedores paisas lograron construir una historia que hoy genera orgullo colombiano al otro lado de la frontera.
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Jonathan Taborda, Andrés Sanmartín y Luis Ginestra llegaron desde Medellín con una idea clara: crear una propuesta auténtica que rompiera con las fórmulas repetidas que dominaban buena parte de la vida nocturna de la ciudad.
Diez años después, esa apuesta inicial se transformó en The Rabbit Group, una compañía que opera algunos de los establecimientos más reconocidos del entretenimiento nocturno de Miami.
Lo que comenzó con The Dirty Rabbit, en Wynwood, terminó convirtiéndose en un portafolio que hoy incluye marcas como MAD Club, MAD Live, One K en Brickell, Bagatelle Miami River y Sala de Despecho. Detrás de ese crecimiento no solo hay una historia empresarial, sino también un caso de emprendimiento colombiano que logró abrirse espacio en uno de los mercados más competitivos de Estados Unidos.
En entrevista con Valora Analitik, Jonathan Taborda y Andrés Sanmartín revelaron cuáles fueron las decisiones que marcaron la diferencia, los errores que evitaron y las lecciones que aprendieron durante una década de crecimiento.

Cuando iniciaron operaciones en 2017, los empresarios no contaban con grandes inversiones ni con una estructura corporativa consolidada. Lo que tenían era una visión compartida sobre la experiencia que querían construir.
«The Dirty Rabbit abrió sus puertas con una inversión inicial relativamente liviana, pero con una enorme dosis de trabajo, pasión y compromiso por parte de sus fundadores», explicaron.
Durante los primeros años, gran parte del trabajo operativo fue realizado directamente por ellos mismos. Cada detalle, desde la ambientación hasta el servicio al cliente, era supervisado personalmente.
«Desde el primer día nos enfocamos en tres pilares fundamentales: cuidar el detalle, ofrecer un servicio excepcional y administrar responsablemente el flujo de caja», señalaron.
La filosofía era sencilla: crecer paso a paso sin comprometer la estabilidad financiera del negocio. Mientras muchos emprendimientos buscan recuperar rápidamente la inversión inicial, ellos tomaron una ruta diferente.
«Durante los primeros años reinvertimos prácticamente todo lo que generaba el negocio porque entendíamos que cada dólar debía regresar al crecimiento de la marca», contaron.
Esa estrategia permitió fortalecer la operación, mejorar la experiencia del cliente y preparar el camino para futuras expansiones.
La decisión parece simple, pero en una industria donde el flujo de caja suele ser una de las principales causas de fracaso, mantener una disciplina financiera estricta terminó convirtiéndose en una ventaja competitiva.
¿Por qué muchos negocios fracasan antes de consolidarse en Miami?
Tras una década en el mercado estadounidense, los empresarios identifican patrones comunes entre los negocios que no logran sobrevivir. «Uno de los mayores desafíos fue la falta de experiencia en áreas que van más allá de la operación diaria», reconocieron.
Con el tiempo comprendieron la importancia de rodearse de asesores especializados y entender a profundidad aspectos financieros, tributarios y regulatorios.
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«La planeación financiera, los asesores legales y contables adecuados y el conocimiento de los procesos regulatorios son fundamentales para construir una empresa sostenible», explicaron.
También advierten que muchos emprendedores subestiman el tiempo que toma construir una marca. «En una industria altamente competitiva, construir una marca auténtica requiere tiempo, consistencia y mucha observación del consumidor».

La evolución de la ciudad obligó a adaptar permanentemente la estrategia empresarial. Según los fundadores, el consumidor actual ya no busca únicamente un lugar para salir de fiesta o consumir productos. Busca experiencias memorables.
«Hoy las personas buscan experiencias, conexiones emocionales y momentos memorables», afirmaron. Por esa razón, el grupo ha apostado por conceptos que combinan entretenimiento, gastronomía, música y construcción de comunidad.
Sin embargo, insisten en que la creatividad por sí sola no garantiza el éxito. «Todo se refleja en indicadores concretos: ventas, costos, inventarios, gastos y flujo de caja. La creatividad y la experiencia son fundamentales, pero deben ir acompañadas de disciplina operativa para que el negocio sea sostenible en el tiempo».
Ningún plan de negocios contemplaba un escenario como el que llegó en 2020. La pandemia obligó al cierre temporal de establecimientos y puso en riesgo la continuidad de miles de empresas del sector de hospitalidad en Estados Unidos.
Para The Rabbit Group fue el momento más complejo de su historia. La prioridad fue proteger al equipo humano.
Gracias a los recursos acumulados durante años, programas de apoyo y nuevas fuentes de financiación, lograron mantener todos los puestos de trabajo.
Al mismo tiempo desarrollaron iniciativas alternativas como autocinemas, experiencias especiales y nuevos formatos de servicio que les permitieron seguir operando.
«Esa etapa nos enseñó que la resiliencia, la creatividad y la capacidad de adaptación son tan importantes como cualquier plan de negocios».
El sello colombiano detrás del éxito de The Dirty Rabbit
Aunque hoy operan en Estados Unidos, los empresarios consideran que buena parte de su identidad corporativa sigue teniendo raíces profundamente colombianas.
«Como empresarios colombianos, llevamos en nuestro ADN una combinación de trabajo duro, resiliencia y creatividad», afirmaron.
Según explican, la capacidad de encontrar oportunidades en escenarios complejos, característica de muchos emprendedores colombianos, fue clave para abrirse camino en Miami.
También destacan valores como la cercanía, la calidez humana y la construcción de relaciones de largo plazo.

«Creemos que nuestra cultura nos ha permitido conectar genuinamente con clientes, colaboradores y socios. Esa energía y ese sentido de comunidad están presentes en cada uno de nuestros conceptos».
Lo que comenzó como un único establecimiento en Wynwood evolucionó hacia una plataforma empresarial mucho más amplia. «Desde el principio vimos nuestro primer negocio como una empresa, no simplemente como un bar», explicaron.
Esa visión les permitió identificar oportunidades de expansión, diversificar conceptos y construir un grupo que hoy participa en distintos segmentos de la industria del entretenimiento y la hospitalidad.
Después de diez años de crecimiento, los fundadores consideran que Estados Unidos sigue siendo una tierra de oportunidades para quienes estén dispuestos a asumir riesgos calculados y trabajar con disciplina.
«No existe una fórmula única porque cada proyecto es diferente, pero creemos que las posibilidades de éxito siempre existen cuando hay pasión, preparación y disciplina».
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Su mensaje para quienes sueñan con emprender fuera de Colombia resume gran parte de su historia empresarial: «Sueñen en grande, trabajen duro y sean constantes. Estados Unidos sigue siendo un país lleno de oportunidades para quienes están dispuestos a construirlas».




